• Buika: Niña de fuego

    La falsa moneda, Culpa mía, Miénteme bien, La niña de fuego, Árboles de agua, La niebla, No habrá nadie en el mundo, Volver volver, Volverás, Mentirosa, Hay en la luz.

    Músicos:
    Concha Buika: voz
    Javier Limón: guitarra flamenca
    Iván "Melón" Lewis: piano
    Dany Noel: bajo, contrabajo
    Horacio "El Negro" Hernández: batería
    Ramón Porrina, Piraña: percusión
    Carlitos Sarduy: trompeta
    Mandela: trombón
    Paquete: guitarra en "No habrá nadie en el mundo"

    Warner, 2008

    Calificación: Está muy bien

    No tengo la menor idea de la importancia de un país como Guinea en el universo global y, mucho menos, en el personal. Y si me la quieren complicar con Guinea Ecuatorial, olvídense…
    Pero algo ha hecho que empiece a interesarme por uno de los países más pequeños de África (a éste sí que lo ubico, queda lejos del conurbano bonaerense, como para que se ubiquen). En tren de resumir (pues la historia arrancaría a mediados del siglo XV con el arribo de expedicionarios portugueses), iremos directamente a la historia reciente: primero colonia española, luego provincia y, desde hace 40 años, independizada (paradójicamente un 12 de octubre). Su capital (la de Guinea Ecuatorial, la suya de usted es, justamente, cosa suya) es Malabo y (mire de lo que uno viene a enterarse…) es uno de los países africanos donde el idioma oficial es el español. Todavía no explicamos el por qué del nombre: Guinea, por estar cerca del golfo del mismo nombre. No… no es que exista el "Golfo del mismo nombre"; simplemente que para no ser redundantes decidimos poner "del mismo nombre", como si fuera un "ídem" en lugar de reiterar la palabra Guinea (ahora entiendo por qué Borges detestaba a los sinónimos, aunque… ¿los detestaba?). Sigamos. Y Ecuatorial por la cercanía con el Ecuador.
    En sus poco más de 28.000 kilómetros cuadrados, habitan poco más de un millón de personas; casi la mitad de ellas, de edad inferior a los 15 años.
    Lo que hizo que me interesara por uno de los países más pequeños de África ha sido una cantante nacida en Palma de Mallorca en 1972, una tal Concha Buika. ¿La relación? Muy sencilla… su familia es de Guinea Ecuatorial.

    Fuentes bien informadas nos han acercado varios datos de esta morena que, en su web site aporta algunas sentencias como: "Compongo para no odiar y canto para no volverme loca" o "Artista no es el que canta o pinta, sino el que hace de su vida un arte" o bien "Yo soy bisexual, trifásica y tridimensional".
    Muchas veces el personaje le gana en atracción al artista, por lo que hemos aprendido a andarnos con (mucho) cuidado. Podemos afirmar que ha cantado en cuanto bar y club existe en Mallorca, ha grabado varios temas house, colaboró con La Fura del Baus, aterrizó en Las Vegas en el año 2000, donde trabajó en casinos como doble de Tina Turner y The Supremes (¿de todas?) y que luego fuera invitada por Rachelle Ferrell a cantar en el Blue Note.
    Ya en Madrid, debutó con Buika en el 2005, al que le sucedió Mi niña Lola un año después. Hasta que llegamos a su tercer opus, Niña de fuego, primer álbum de la española editado en la Argentina y que cuenta con la producción, arreglos y dirección de Javier Limón.

    El comienzo, con piano, contrabajo y una apagadísima percusión delinea un territorio fértil para que… epa… denme unos minutos… la guitarra flamenca de Limón es delicia pura, pero… vamos de nuevo. He escuchado la suficiente cantidad de versiones de La falsa moneda, tremenda melodía y desgarradora letra que ha hecho trastabillar a más de un/a consagrado/a: "Gitana, que tú serás como la falsa monea, que de mano en mano va, y ninguno se la quea". Y ahí Buika que saca las manos con autoridad y vehemencia: "Cruzó los brazos, pa' no matarla, cerró los ojos, pa' no llorar. Temió ser débil y perdonarla y abrió la puerta de par en par: vete, mujer mala, vete de mi vera, rueda lo mismito que la maldición". Y no sólo autoridad y vehemencia. Una voz distinta, casi única, una suerte de cruza entre el flamenco y Cuba, una versión irreprochable, la mejor (si me apuran y si no me apuran… creo que también) que este escriba ha escuchado jamás. Pero veamos cómo sigue… aunque ya compré.

    Y lo que sigue es una composición de Javier Limón, Culpa mía, con la voz de Buika acompañada solamente por palmas en el inicio. Guitarra y percusión se suman en buena forma para esta suerte de "mea culpa" con reproches y disculpen ustedes la nueva cita: "La primera luna de la primera noche, bailamos sin parar por culpa mía; alguna sonrisa, casi todas las canciones y la tarde junto al mar… fue culpa mía" Y luego del "Me pongo triste" final, una ubicua y potente irrupción de la trompeta de Sarduy.
    Llegamos a la primera composición de la cantante, que tiene su historia. Una letra impresionante que no citaremos aquí por no abusar, pero que fue escrita con furia, ¿odio?, ¿amor?, decepción, alcohol y dolor una noche en la que la costarricense Chavela Vargas (perdón Doña Chavela, aunque usted reniegue de ello y se autoproclame mexicana) decidió no invitarla a su escenario luego de escucharla cantar a capella. Pero el culebrón no finaliza aquí, ya verán. Lo que tenemos es una especie de ranchera dolorosa y donde cuenta con el acompañamiento exclusivo del piano de Iván "Melón" Lewis. Disculpen pero no me aguanto: "Así que si me mientes, miénteme bien; porque hoy quiero engañarme de nuevo".

    Estoy preparándome auditiva y mentalmente para que se venga en el disco uno de esos momentos chirles.
    Pero no.
    "Dentro de mi alma yo tengo una fuente, pa que tu culpita se incline a beber".
    Y yo estoy que exploto. Otra vez la apagada percusión y un breve solo de Sarduy que desarma lo que quedaba en su lugar y yo que me encuentro en verdaderos problemas porque… ¿cómo se traslada la emoción y el dolor en letritas?
    Otra buena composición de Javier Limón, Árboles de agua, con esas "caricias que cambiaron mi vida, pero es tu ausencia la que domina mi pensamiento". La niebla es una composición de David Trueba a la que Buika le puso música. El inicio es con voces de la española procesadas cual coro; algo innecesario, si se me permite. Una balada convencional pero interpretada correctamente y no mucho más.

    No habrá nadie en el mundo es jamón tierno del medio tierno. Otra composición de Limón que… "Desde que el agua es libre, libre entre manantiales, vive. Jazmines han llorado. Yo no comprendo cómo en tus ojos, niña, sólo hay desierto". Una rumba contenida que para los pelos de la nuca y de un par de lugares más también. Paquete, con su solo en guitarra, demuestra no ser ningún paquete, justamente. Y los vecinos que comienzan a quejarse por el volumen, los lamentos o el dolor. Tal vez por el(los) espejo(s). Nunca es triste la verdad.

    Faltaba una apuesta fuerte. Otra más. Volver, volver es un clasicazo de Rivera que Chavela supo transformar en un himno. Y Buika, la despechada por la oriunda de Costa Rica, aquí pone la otra mejilla, reconociendo el gesto de Vargas quien, después de aquel suceso citado, en octubre de 2007 asistió a un concierto de Buika en el Auditorio de México para, al finalizar el concierto y sabiendo borrar con el codo, declararla su heredera, su "hija negra". La versión es desgarradora con un acompañamento notable de Limón y Sarduy provocando un ascetismo tan necesario como doloroso.

    Los tres temas restantes, si quieren, se los regalo. Volverás, una canción de Javier Limón, con mucho convencionalismo y la inclusión innecesaria de la batería del Negro Hernández. El aire caribeño domina Mentirosa, composición de la cantante que peca de exceso de instrumentación y de alegría. Bueno… no es que uno quiera ser masoquista, pero si hay dolor, pues que sea.
    Y el fnal es con Hay en la luz, de Limón, donde volvemos a la economía instrumental. Piano y voz. Nada más. Nada menos. No hace falta más. No necesitamos menos.

    El tercer álbum de la cantante Concha Buika ha sido una cautivante sorpresa.
    Una inesperada revelación.
    Y una extraordinaria patada en las muelas.
    Dolorosa.
    Y necesaria.

    Marcelo Morales

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