• Dag Arnesen – Sigurd Ulveseth

    El pianista Dag Arnesen y el contrabajista Sigurd Ulveseth vinieron a la Argentina con el apoyo de la Dirección de Cultura del Gobierno de Noruega para unas presentaciones en Buenos Aires y Rosario, con el cuarteto que también integran el baterista Adam Nussbaum (nota en este mismo número) y el trompetista argentino Gustavo Bergalli.

    Sigurd Ulveseth
    Ulveseth
    cuenta en su haber con tres discos ("I Wish I Knew", "Infant Eyes" y "To Wisdom, The Prize"), lidera su propio cuarteto y ha tocado con la mayoría de los músicos de renombre que han visitado su país, como Jerry Bergonzi, Steve Grossman, Eddie Daniels, Jon Gordon, Kevin Dean y Keith Copeland.

    Dag ArnesenPor su parte, Arnesen está cerca de la decena en cuanto a su producción personal (ya verán en la nota que ni él sabe exactamente cuántos son), es un prolífico compositor, en sus discos aparecen también elementos de la música clásica y el folclore nórdico y ha tocado entre otros con Joe Henderson, Phil Woods y Elvin Jones.

    DAG: Hace 4 años tocamos en Noruega con músicos suecos y noruegos; Gustavo Bergalli era uno de esos músicos y decidimos intentar hacer algo juntos y anduvo knut Riisnaestodo bien. Nosotros tenemos una banda en la que en ese momento debíamos reemplazar al saxofonista (Knut Riisnaes) y nos pareció oportuno que Gustavo ocupara ese lugar.

    ¿Él les dijo de venir acá?

    DAG: Sí, pero venimos tocando desde hace tiempo ya; lo hemos hecho en varios lugares…

    ¿Es cierto que anduvieron por Vietnam?

    DAG: Sí… fue una expeiencia fantástica en un festival. Habíamos participado de uno en Japón y nos invitaron, fuimos, tocamos y nos trataron muy bien

    (A Sigurd) Vos tenés grabados 3 discos…

    SIGURD: Sí, exacto.

    (A Dag) Y vos…

    Arnesen - Time EnoughDAG: Bueno, yo tengo algunos más… tengo 8 ó 9… no recuerdo muy bien ahora. Mi último disco se llama "Time Enough"; es un álbum de trío con Terje Gewelt en bajo y Pal Thowsen en batería.

    Y acaban de grabar con Adam Nussbaum y Bergalli…

    DAG: Sí, grabamos durante dos días. Hay temas de Gustavo, algo de Piazzolla, un tema de Adam y el resto son composiciones mías.

    Sos bastante prolífico…

    DAG: Gracias.

    ¿Por qué creés que los otros músicos adhieren a tocar tus temas?

    DAG: (Sonríe) ¡Espero que eso sea cierto! La verdad que no lo sé. Yo compongo temas, los traigo y me dicen "sí, no; sí, no". La verdad es que me encanta componer y es un honor que acepten mis temas.

    ¿Sentís una mayor responsabilidad por eso?

    DAG: Algunas veces sí… pero en general depende más de los músicos que adhieren que de mí mismo. Por supuesto que hay un proceso y que ese proceso a veces origina ciertos cambios o mutaciones… pero es una sensación agradable.

    ¿Por qué razón tocan juntos desde hace tanto tiempo?

    SIGURD: Bueno, en realidad todo empezó porque grabamos un cd… y nos complementamos bien…

    Y luego conocieron a Bergalli…

    Morales - UlvesethSIGURD: A Gustavo… bueno lo que comentaba Dag antes, que estábamos tocando en una banda de músicos suecos y noruegos; y uno de esos músicos suecos era Gustavo…

    Que no es sueco…

    SIGURD: Sí… perdón… pero hacía las veces de sueco… (risas). Nos hicimos amigos e intentamos tocar como cuarteto con Adam. La verdad es que el proyecto funcionó… ya ves… estamos acá…

    Nuevamente sale el tema de la calidez porteña y de cómo la gente se junta en los bares y de lo amistosos que somos y… se nos ocurre entonces preguntar por qué se sorprenden tanto, cómo es la situación en Noruega…

    SIGURD: Es muy, pero muy diferente. Hay mucha más frialdad y distancia no sólo entre la gente sino también entre los músicos. En Noruega la gente es más reservada, menos expresiva y por una consecuencia lógica los músicos también lo son. No es como acá…

    Bueno… somos el resultado de una combinación bastante extraña…

    (Ríen ambos)

    SIGURD: Eso está bien… parece ser bastante cierto…

    DAG: Una de las cosas que más me ha llamado la atención es que aquí los hombres se saluden con un beso. La primera vez que se me acercó uno a saludarme la verdad que no tenía idea de cuáles eran sus intenciones (risas); es una cuestión cultural y ya no me asusto.

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