• Dawn of Midi en concierto: Danza Hipnótica

     

    DOM3Echoplex – Los Angeles, California (USA)

    Viernes 7 de febrero de 2014 – 20:30 hs.

     

    La hipnosis es una técnica que permite alcanzar una condición psicofísica intermedia entre consciencia e inconsciencia, diferente del estado de vigilia y con cualidades semejantes a las de un sueño artificial.

    Aunque muchos –erróneamente- le adjudican a la hipnosis un carácter místico, mágico o de presunta posesión de poderes por parte del hipnotizador, el psicoanálisis se encargó de demostrar que este método también debe verse como una vía de intercambio en donde el terapeuta se comunica -mediante un estado hipnótico inducido- con el mundo de su paciente para resolver traumas psíquicos. De hecho, la hipnosis ha sido utilizada para tratar todo tipo de enfermedades psicógenas o psicosomáticas con epicentro en conflictos emocionales o psíquicos; desde fobias y neurosis hasta depresión e histeria pasando por una variada aplicación en el tratamiento de las adicciones.

    La amplia utilización de la hipnosis en el campo terapéutico no se funda en la relación entre un dominador (hipnotizador) y un dominado (hipnotizado) sino que se trata –como bien lo definió el prestigioso científico estadounidense Michael D. Yapko- de “un proceso de comunicación influyente en el cual el operador (hipnotizador) guía las asociaciones internas del paciente” a modo de reforzar una acción terapéutica en el contexto de un vínculo“mutuamente colaborativo y orientado a una meta especifica.”

    El término hipnosis fue acuñado a mediados del siglo XIX por el prestigioso neurocirujano escocés James Braid, quien bautizó a este fenómeno como hipnotismo basándose en el vocablo griego “hypno”, que significa sueño.

    hipnosisExisten numerosos precedentes históricos del uso de prácticas similares a la hipnosis, como las empleadas por los adivinos egipcios en los Templos del Sueño; pero también hay registros de técnicas compatibles con la hipnosis en las culturas griega, persa, romana, árabe, hindú y andina, entre otras. Sin embargo, el estudio sistemático de ese estado psicofísico (luego conocido como hipnosis) comenzó promediando el siglo XVIII con la tesis doctoral de Franz Anton Mesmer titulada “De Planetarium Influxu”, obra en la que este médico austriaco –manifestando influencias provenientes de las teorías de Paracelso sobre las influencias cósmicas y la interrelación entre los cuerpos celestes y el ser humano- esbozaría los principios que le permitieron formular la afamada teoría del magnetismo animal. Sus investigaciones en ese campo revelaron que todo ser humano irradia una forma de energía equivalente al magnetismo físico de otros cuerpos que es pasible de transmitirse de unos a otros y que, ocasionalmente, puede ser utilizada con fines terapéuticos mediante “sueños magnéticos” o trance hipnótico producidos por una condición llamada sugestión.

     

    Una buena parte de los elementos que integran este complejo fenómeno –el trance hipnótico, los sueños magnéticos, el vínculo colaborativo y la interrelación entre los cuerpos celestes y el ser humano- estuvieron, directa o indirectamente, presentes durante la fascinante actuación ofrecida por Dawn of Midi en el Echoplex de Los Angeles.

     

    banda & art coverDesde su aclamado debut discográfico en 2010 con First, este trío conformado por Aakaash Israni en contrabajo, Amino Belyemani en piano y Qasim Nagvi en batería, supo amalgamar una innovadora estética –ajena a los estereotipos del piano trío en el jazz- donde se conjuga el minimalismo acústico, la música libremente improvisada y una amplia iconografía sonora que emparenta la diversidad cultural de sus miembros (Israni nació en India, Belyemani es marroquí y Nagvi desciende de paquistaníes) con una amplia gama de aceptadas influencias –que van de Aphex Twin a Can– adquiridas durante las pertinentes etapas formativas de los jóvenes integrantes del trío.

    Tras un prolongado silencio discográfico, parcialmente interrumpido en 2011 mediante la edición en formato digital de Live, Dawn of Midi volvió al ruedo con uno de los álbumes más originales, adictivos y subyugantes de 2013: Dysnomia.

    En esa producción, el trío –aun manteniendo sus características centrales, es decir: la labor cooperativa antepuesta a la noción de liderazgo, la deliberada elusión de los “solos” tradicionales y el temperamento narrativo que los distingue-  profundiza su alegato musical, asume riesgos y explora nuevos territorios mediante la incorporación, en un contexto siempre enraizado en el minimalismo, de influencias de la highlife music (heredadas del músico ghanés Dr. K Gysi), una pertinaz entronización del ritmo vinculado a la danza y la búsqueda por desarrollar una obra en varios movimientos que mantenga su unidad interna.

     

    dysnomiaEl álbum Dysnomia debe su título al satélite natural del planeta enano Eris que lleva el mismo nombre; pero, a su vez, ambas denominaciones están inspiradas en la mitología griega: Eris era la diosa de la discordia y Disnomia (hija de Eris) la divinidad de la anarquía. Disnomia es una de las más de cien lunas o satélites naturales que existen en el Sistema Solar y todos ellos son cuerpos celestes que orbitan alrededor de un planeta que los atrae debido a su fuerza gravitatoria.

    Esa referencia a satélites naturales (y una elíptica correspondencia con las “influencias cósmicas” e “interrelación entre los cuerpos celestes y el ser humano”) implícita en el título del álbum tiene –como luego veremos- su correlato en cada una de las piezas que lo integran.

    Lo cierto es que el concierto ofrecido por Dawn of Midi en la noche angelina, estuvo dedicado exclusivamente a la representación escénica del álbum Dysnomia en versión completa y sin detenciones.

     

    DOMLa apertura, con Io (pieza que toma su nombre del satélite galileano más cercano a Júpiter), nos sumerge en una (hipnotizadora) danza minimalista interpretada con gran flexibilidad, pero  de sonoridad plena e intensa, en donde se amalgaman la precisión y solidez del contrabajo de Aakaash Israni, el aquilatado uso de técnicas extendidas por parte de Amino Belyemani (trabajando en el interior del piano para controlar con la mano izquierda el golpe del macillo a la cuerda) y los coloridos e imaginativos polirritmos que afloran de la batería de Qasim Nagvi.

    Tras un breve ascenso en la dinámica –pero sin apartarse del motif principal- el tema empalma con Sinope (título homónimo al satélite retrógrado irregular del planeta Júpiter), una especie de secuela de la obertura pero con sutiles variaciones rítmicas y armónicas que aletargan su exposición de manera embriagante para permitir el acceso al impactante clima sonoro de Atlas (nombre de una de las lunas de Saturno) con el que el trío envuelve al auditorio en un verdadero estado de trance colectivo.

    Luego se suceden el complejo, encantador e inclasificable entramado de Nix (satélite del sistema binario constituido por Plutón y Caronte), los espaciosos silencios e introspectivo lirismo de Moon (nuestra vecina y conocida Luna, único satélite natural de la Tierra) y la hechizante danza de Ymir, pieza que debe su título al nombre de la quinta luna irregular más grande del planeta Saturno.

    DOM1La parte conclusiva del concierto atraviesa las elaboradas fracturas del alucinanteIjiraq (otro satélite natural de Saturno) y el brilloso espíritu danzante que emana de Algol (nombre que deviene de la segunda estrella más brillante de la constelación de Perseo) para, finalmente, desplegar una dinámica descendente que confluye en los etéreos trazos finales del tema que da título a esta fantástica e hipnótica obra llamada Dysnomia.

     

    Algunos investigadores aseguran que entrar en trance hipnótico es una de las capacidades naturales del ser humano menos usadas pero que puede recuperarse mediante los estímulos adecuados.

    En ese sentido, la propuesta materializada aquí por Dawn of Midi parece haber sido el punto de partida apropiado para que recuperemos facultades olvidadas y podamos entrar con naturalidad en una fascinante e irrepetible… Danza Hipnótica.

     

    Sergio Piccirilli

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