• DeCliné: Nels Cline Singers

    Hammer Museum de Los Angeles
    Jueves 17 de agosto de 2006 – 20:00 hs.

    Nels Cline SingersEl 17 de Agosto me autoasigné para cubrir el show de Nels Cline Singers en el Hammer Museum de Los Angeles. Banda integrada por su líder Nels Cline en guitarra eléctrica, Scott Amendola en batería y electrónicos y Devin Hoff en bajo acústico y que, en abierta contradicción con su nombre, no tiene cantantes.
    Detrás de toda cobertura periodística hay, aunque no lo parezca, un ser humano (o algo así). El ejercicio de esa profesión está condicionado por un sinnúmero de factores personales, que pese a obviarse en forma directa, afectan o modifican sutilmente la crítica del evento analizado.
    Y no hablo del empleo analítico de la tautología en la elaboración linguística cercano al pensamiento del neopositivismo lógico y de la filosofía semántica en donde se proclaman las construcciones teóricas como ejercicio técnico de la abstracción evaluativa…
    ¡No, no y no! Bah… no sé…
    Me refiero a los pequeños sinsabores que nos depara la vida.
    Por ejemplo: un simple aplauso, para un periodista con diarrea, puede tener humillantes consecuencias. Lo banal de un inoportuno estornudo puede transformar los apuntes periodísticos en una pintura rupestre; o una incómoda contractura hacer que desarrolle su tarea profesional en una posición que avergonzaría a un contorsionista.
    Aclaro esto, porque me siento en la necesidad de dejar expresa constancia de que llegué al lugar del evento en un estado que no era el más apropiado. Nada grave, apenas un pronunciado bajón anímico, un descenso en picada de la autoestima, un profundo desorden psicológico, algún dolor físico que invitaba al suicidio, un marcado vacío espiritual…
    Y lo más terrible: tenía una basurita en un ojo.
    Convencido de que la tarea periodística es un sacerdocio, me calcé la sotana y salí rumbo a mi encuentro con el Señor… Cline.

    Hammer MuseumEl Hammer Museum of Art and Culture Center abrió sus puertas al público en 1990. Su nombre no pretende homenajear a una herramienta (Hammer es martillo) sino a su fundador, el magnate petrolero Armand Hammer. En el contexto de las numerosas actividades que desarrolla, se encuentra el ciclo dedicado a la nueva música. Esa programación (que es gratuita y de libre acceso) incluyó la presentación de Nels Cline Singers.
    Nels Cline nació en Los Angeles. Ha integrado diferentes bandas y en los más diversos estilos: The Crew of the Flying Saucer y The Black Gang junto al héroe del punk-rock Mike Watt. Country con Willie Nelson. Jazz-punk con Banyan (con Mike Watt y el baterista de Jane’s Addiction, Stephen Perkins). Música electrónica experimental en Crater. Jazz fusión en la Jeff Gauthier Goatette, además de una extensa lista de colaboraciones que incluye a músicos como Charlie Haden, Scott Amendola, Vinny Golia, Tim Berne, Julius Hemphill, Ricky Lee Jones, Joel Harrison, Eric Von Essen y en diferentes trabajos asociados con su hermano gemelo, el baterista Alex Cline. También ha liderado sus propios proyectos: el Nels Cline Trio junto al baterista Michael Preussner y el bajista Mark London Sims, el Nels Cline Singers y lo que se anuncia como su nuevo experimento grupal, la Nels Cline New Monastery, con un disco próximo a editarse inspirado en la música de Andrew Hill. Y no hay que olvidar su paso por Wilco. Algunos lo denominan como “el guitarrista más peligroso del mundo” y no existen fundadas razones para pensar… lo contrario.

    Cline8:00 PM en punto y ya tenemos en escena a la banda haciendo un medley del álbum Inklan. Hoff ataca ejecutando el contrabajo con arco mientras Amendola usa escobillas y dispara sonidos con su rack de electrónicos. Se suma Cline y comienza a jugar con sus pedales de efectos. Todo se desarrolla en aparente calma y de manera inofensiva hasta que sueltan a la bestia… Un pasaje de violencia en estado puro y con la potencia de un tsunami. Podríamos decir que la música de Cline es muy fácil de definir: indie-rock, punk-jazz, death metal, trash, pop hardcore, house, emo-core, electronic, ambient, free noise, post bop, pop corn, ping pong y kung fu… pero supongo que con el transcurrir del show podremos ampliar el concepto… apenas llevamos un par de minutos.
    En el extenso medley habrá lugar para un solo de Cline al cual podemos describir académicamente como brutal. Un despliegue conmovedor de Amendola en batería (¡el pibe está imparable!) y con Hoff contagiando energía mientras empuja su bajo como si estuviese en un combate de sumo.
    Aplausos, ovación y también algunos pedidos de auxilio.

    AmendolaUna entrada que supera la velocidad de la luz, nos sumerge en algo que corresponde rotular como free-electronic. Con un poco de esfuerzo descubrimos que se trata de Minus Mint del disco solista de Cline, Inmolation/Inmersion. Devin Hoff penetra su bajo con el arco como si intentara hacer un brochette. Cline activa su NASA portátil y nos envía a orbitar la Luna de Valencia. De esa maraña de sonidos surge un riff heavy sobre el que Amendola construye un solo tremendo. A estas alturas nuestro cerebro se infló como un bizcochuelo sometido a un excesivo tiempo de cocción. Siguen con Blues Too, del álbum Giant Pin, de 2004. Los fanáticos del indie-rock encuentran aquí una puerta de acceso al mundo del jazz y la experimientación electrónica. En ese campo, Amendola pulsa las perillas de su rack como si pretendiera jugar al senku mientras Hoff le saca a su instrumento un sonido parecido al de una tiza cuando se quiebra sobre un pizarrón. Todo esto deriva en una base similar a una danza guerrera Sioux que invita al solo de guitarra del cacique Cline quien, fiel a las tradiciones, procede a deshollarnos vivos.
    Los asistentes (unas 300 personas) ya no aplauden. Apenas emiten unos extraños gorjeos mientras buscan debajo de las butacas, en forma desesperada, sus paracaídas. Continúan con el breve e inédito Chucky, una melodía infantil y ridícula que provoca nerviosas risitas en la gente sufre un corte violento producido por un riff lacerante y traicionero.

    Nels Cline toma el micrófono para los agradecimientos y presentaciones de rigor. Resulta difícil creer que este tipo de hablar pausado y cansino sea el mismo terrorista que nos viene ametrallando desde hace casi una hora. Y para que no queden dudas, vuelve a hacerlo con He Still a Carries a Touch for Her, del álbum Giant Pin. Una versión categórica, corriendo riesgos necesarios pero también de los otros; con sustento técnico pero sin temor a transpirar hasta deshidratarse. Cline ofrece un festival de efectos disparados desde su panel de comandos, lo sigue Amendola con sus juguetitos electrónicos, mientras Hoff sostiene un pulso rockero adoptando una postura poco ortodoxa: con una rodilla le hace la paralítica al bajo al tiempo que se flagela dándose pataditas en el culito. Por si quedaba algún sobreviviente, llega el solo de batería y oficia de autopsia colectiva. El público se divide en dos: los que balbucean y los que sufren convulsiones. Llega el intermedio… o cese de hostilidades.

    La segunda parte inicia con Coastal Scrub, del álbum Chest, de 1996. Una intro en guitarra, con Amendola combinando percusión y electrónicos, deriva en un breve solo de Hoff. De pronto, Cline saca un aparatito, se lo pone en la boca y lo apoya en las cuerdas de su instrumento. Me animaría a decir que le está chupando la sangre a la guitarra. Es como si Hendrix se hubiese reencarnando en Drácula para realizar sus aspiraciones post-rock. Es el turno de A Mug Like Mine? del disco Instrumentals. Se producen nuevos hechos de violencia en el escenario… Luego llegará la sobrecogedora melodía country de Angels que incluye una exquisita performance en guitarra.
    Pero el fair play dura poco tiempo. Con Square King de Giant Pin retornan los desmanes. El final será con Something About David H., también de Giant Pin. Un extenso pasaje de experimentación electrónica desemboca en un demencial solo de Cline parado al borde del escenario y en pleno trance hipnótico. Lírico, épico, conmovedor.

    En ese instante viene a mi mente la frase de Henry Miller: “El caos es el futuro y detrás de eso esta la libertad”. Y en ese proceso de liberación, el concierto fue: un activador del sistema inmunológico para los dolores, un alma musculosa para el vacío espiritual, para la contractura ungüento, un pañuelo para los estornudos, para la diarrea un pañal y para la función periodística…
    ¡Ah, no! A eso (y por culpa de-Cline) definitivamente… DeCliné.

    Sergio Piccirilli

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