• Delfina Oliver

    a-Delfina.jpgLa cantante Delfina Oliver no es sólo una cara bonita.

    Comenzó a estudiar piano a los 4 años; bastante después coincidió en un grupo de rock con el saxofonista Ricardo Cavalli, quien le acercó un casete con grabaciones de Dianne Reeves, Carmen McRae y Billie Holiday. Pero su inclinación al jazz no fue inmediata.

    Participó en varias comedias musicales como Grease y The Rocky Horror Picture Show.

    En el año 2000 conformó su primer trío: Juan Carlos Cirigliano en piano, Alfredo Remus en contrabajo y Hugo Pierre en saxos. Al año, Pierre y Cirigliano grabaron un disco a dúo, lo que provocó el ingreso de Martín Pérez en batería y Manuel Fraga en piano.

    Luego y ya inclinada más hacia el jazz latino, Arturo Puertas ingresó en lugar de Remus. Pero en el 2003 la Oliver conoció a Mariano Otero y, como dirían los Les Luthiers, "el impacto fue tremendo".

    Un año le llevó a Delfina terminar su disco debut, Mirada, editado en agosto del 2005 por el sello BAU Records. Y la cantante parece amar las complicaciones y el riesgo: los standards interpretados han sido arrreglados (o desarreglados, valga la ambigüedad) por Otero y se armó un combo con gran parte de la "crema" del jazz local: el propio Otero en contrabajo, Carto Brandán en batería, Francisco Lo Vuolo en piano, Juan Pablo Arredondo en giuitarra, Rodrigo Domínguez en saxos y Enrique Norris en corneta.

    El disco fue presentado en una serie de actuaciones en Notorious en septiembre pasado; pero la inquieta Oliver sigue buscando: bajo el título "No Standards" ha estado presentándose con un trío conformado por Lo Vuolo, Norris y el guitarrista Miguel Tarzia, interpretando clásicos de Monk, Mingus y Miles Davis.

    Los viernes de abril habrá un nuevo ciclo en Notorious con la banda en pleno y además seguirá con presentaciones esporádicas de No Standards.

    Más información en www.delfinaoliver.com.ar

    Y aquí está su generoso 1×5 (+1).

    "¡¡¡Qué difícil!!!

    ¿Cómo elegir 5 discos nada más? Entonces me puse a chequear ediciones anteriores, donde en general los músicos opinan sobre discos de instrumentistas. Como para defender el jazz vocal, voy a opinar sobre los discos de cantantes que me cambiaron la forma de hacer música.

    Elegí discos que cambiaron mi manera de percibir la música y de cantarla y que, por un motivo u otro, cambiaron mi vida. Entre medio, hay muchísimos que quedan afuera. Y mientras hacía la lista, se me colaron un par de discos instrumentales. Mi forma de cantar tiene mucho que ver con lo que disfruto el jazz instrumental, así que acá va el listado:

    1 – ELLA FITZGERALD / LOUIS ARMSTRONG – Ella and Louis

    Mi primer CD de jazz. Enamorada de Ella, mi primera “profesora” de jazz. Me enseñó repertorio, a cantar, y cómo improvisar. Su voz clara, timbrada, liviana, sin abusar de las dotes de su instrumento, hace parecer que todo lo que canta es fácil. Canta sin esfuerzo, como si hablara. La  musicalidad de su fraseo es impecable, en épocas donde no existían formas de afinar un disco digitalmente; su afinación es 4.40. Improvisa con la precisión, la velocidad y la creatividad de cualquiera de los grandes músicos de su época. Y toda esta genialidad sin perder la suavidad. El día que di con este disco, a los 17 años, me hizo querer cantar y abandonar el piano que era el instrumento que tocaba y estudiaba desde los 4 años. Ella me hizo querer ser cantante, vivir de la música y dedicarme al jazz. Ni qué hablar de Armstrong. Lo que me mataba del disco era cómo interactuaban, cómo se iban siguiendo, cómo sus voces se convertían en instrumentos, lo viva que estaba esa música y, sobretodo, lo que se divertían haciéndola.

     

    2 – CHET BAKER – Let's Get Lost

    Chet BakerLuego de años de apasionarme gastando discos y casetes de Ella, Billie, Sarah, y Camen McRae, un día di con Chet… Éste fue uno de los primeros discos suyos que tuve y el primero de muchos. Con Chet descubrí que menos es más. Su sonido “laid back”, cansino, aterciopelado, casi sin vibrato, y a veces afinando “hasta ahí”, me partió la cabeza, tanto cuando canta como tocando. Deja traslucir toda su carga emocional, su oscura historia personal, casi parece decir que no lo pudo evitar. El rey del “mood”. Cualquier disco de Chet cantando y/o tocando es altamente recomendable. Puro clima.

     

    3 – BETTY CARTER – Betty Carter’s Finest Hour

    Betty CarterY vino la época de Dianne Schuur, Dianne Reeves, Cassandra Wilson, etc. Y entre estas cantantes modernas descubrí una que les pasa el trapo a todas, de la misma época que Carmen McRae y Nina Simone: Miss Betty Carter. Un instrumento hecho persona. Una cantante cuya carrera es tan apasionante como su voz: la remó desde fines de los '50 hasta principios de los '90. Cuando el jazz moderno empezó a caer en el olvido para los grandes estudios y muchos genios del género se volcaban a los nuevos sonidos del jazz-rock, la fusión y otros estilos, ignorada por los grandes estudios, tuvo que crear su propio sello para poder grabar en los '60 y seguir desarrollando su personal estilo para cantar.

    Original desde el color de voz hasta la forma de cantar, Betty tomaba una melodía, la descomponía melódica y ritmicamente y se arrojaba con vértigo a la improvisación. Respetada y admirada por los músicos de su época como un par, recién pudo grabar con Verve en el '87 y llegar a un público más amplio hacia fines de su carrera. Es por eso que no hay tantos discos de Betty. Sólo para fanáticos del género. Su sonido es profundo, denso, con mucho dejo de África en la voz, es ríspido y no pretende agradar. Una de mis heroínas. Luchó por lo que quería hacer musicalmente desoyendo críticas y sin desalentarse ante el fracaso. Su carrera se construyó en los clubes de jazz y logró permanecer, abriéndose lugar a codazos en un círculo reservado para instrumentistas hombres, remando hasta sus últimos días. Este disco es un vistazo general de su carrera.

     

    4 – MILES DAVIS – Kind Of Blue

    Miles DavisCuando la sed por el jazz vocal se apaciguó un poco, a los veintipico empezaron a llegar a mi colección de discos los grandes intstrumentistas; y siguen llegando hasta el día de hoy sin dejar de sorprenderme ni enseñarme. Pero no me detengo acá porque discos que no paro de escuchar ya han sido recomendados hasta el hartazgo por otros músicos en esta sección. Pero uno voy a elegir. El que más me marcó. El primero que escuché de entre mis grandes ídolos: Miles, Monk, Mingus, Oliver Nelson, Coltrane… Elijo éste porque cuando lo descubrí, no pude escuchar otro disco por meses. Hay que tener este disco. No se puede decir que a uno le gusta el jazz y no tener una copia.

     

    5 – MARIANO OTERO – A través

    Mariano OteroY descubrí el “jazz argentino” gracias a Mariano Otero. Frase que digo en todos los sentidos. Este disco representa una época de mi vida que comenzó hace unos tres años y sigue hasta el día de hoy: ir a esuchar jazz contemporáneo argentino en vivo y vibrar con el talento de nuestros músicos. La música de Otero me vuela la cabeza, sus arreglos, los músicos que participan en éste proyecto… ¡Dios! ¿De dónde salió esta gente? La pasión que está en todo lo que hace Mariano, su música deforme pero tan melódica a la vez, tan expresiva. “Tomi” y “Flor” son mis temas preferidos del disco y los que me tocan de manera más personal. Éste es un disco que gasté, uno de los que me llevaría conmigo adonde fuera de vaje. Un Otero 100%. Qué difícil y desafiante me resultó al principio adaptarme a este sonido poco complaciente, roto y disonante… Me fascinó. Cuando escuché “A través” encontré finalmente lo que quería grabar,  luego de un par de años de haber estado recorriendo clubes de jazz con distintas formaciones. Encontré el sonido sobre el que quería cantar standards, encontré los músicos con los que quería interactuar… y encontré a mi arreglador. Y por suerte me dieron bola…

     

    El +1

    Delfina OliverDELFINA OLIVER – Mirada: Y… ¿¿¿qué disco querían que pusiera acá??? Obvio, disco debut que lancé hace apenas 3 meses. Mamá orgullosa… Tardé un año entero desde que grabamos con un combo de lujo -que me acompaña hasta el día de la fecha-, hasta que lo pude editar. Lo fui produciendo solita, a lo Betty Carter, paso a paso aprendiendo a hacer todos los procesos desde la grabación en adelante, con mucho esfuerzo y sacrificio, con mucha calidad y mucha exigencia en cada etapa. Lo mostré en BAU Records, sello independiente cuyo catálogo me fascina y que no contaba con ninguna cantante de jazz… y me lo editaron. Gol. Estoy felíz con este primer disco, un primer paso dado a conciencia y con la ayuda de grandes artistas a quienes admiro profundamente. En cuanto a la música: una mirada particular sobre los standards desde el jazz contemporáneo argentino, donde van a encontrar muchas influencias de los 5 artistas cuyos discos mencioné antes."

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