• Fred Hersch

    Bill Evans dijo cierta vez que comenzó a sentirse un improvisador cuando descubrió que, durante la ejecución, podía introducir naturalmente cambios en algunos aspectos de la melodía. Supongo que esa naturalidad también depende del desarrollo de la técnica. Sin embargo, por ejemplo, encontramos excelentes ejecutantes de música clásica con un fuerte respaldo técnico que no pueden improvisar. Entonces… ¿por qué creés que algunos músicos pueden improvisar y otros no?

    Creo que la autentica vocación de los músicos clásicos es filtrar la visión del compositor a través de su propia lupa y hacer que eso suene espontáneo. Los músicos de jazz, en cambio, toman lo espontáneo y hacen que eso suene organizado. Son dos conjuntos de habilidades diferentes.

    En tu opinión, ¿cuáles son los más grandes mitos y errores de apreciación con referencia a la improvisación?

    Que cualquiera puede hacerlo. La educación de jazz se ha convertido en un negocio. Y desde allí se dice que cualquiera con un poco de talento puede tocar jazz sólo aprendiendo escalas y ritmos y transcribiendo solos, para luego agregar a ese escaso preparado de información un solo que unifique todo. Es como tener un montón de palabras a tu disposición, pero no ser realmente capaz de contar una historia. Eso me parece deprimente.

    Tu método de composición o la forma “de contar una historia”, ¿varía dependiendo del tipo de pieza que estás escribiendo?

    No, uso un lápiz y trabajo en piano. Aunque usualmente convivo durante un tiempo con la pieza, ajustando detalles hasta asegurarme que está terminada. Recién entonces la tocaré con otra gente y veré como se siente. Para mi “Concert Music”, término que aplico para mis piezas clásicas completamente escritas, esto es ligeramente diferente aunque no demasiado.

    Otro aspecto que quiero abordar del proceso creativo es la naturaleza de su fuente. En tal sentido acostumbro citar una frase de Cecil Taylor que dice: “La música tiene que ver con un montón de áreas que son más mágicas que lógicas, los grandes artistas más que involucrarse sólo con la disciplina tienen que entender el amor que representan y permitir que el amor tome forma”. En relación a ese concepto me gustaría saber cuánto de tu música proviene de la lógica y cuánto desde ese otro lugar que describe Taylor…

    Mi música viene parcialmente del amor… Amor a la pieza que estoy tocando, amor al sonido que obtengo, amor y confianza a los músicos con los que estoy tocando. Intento trabajar el sonido con sencillez, ponerlo en ritmo y dejar que mi experiencia y talento hagan el resto con la menor interferencia posible del cerebro que sea posible, quitándolo del camino, por así decirlo.

    Hablemos de la génesis de tu actual proyecto: Pocket Orchestra. ¿Podrías describir desde una perspectiva conceptual el enfoque que adoptaste para ese álbum?

    Había hecho algunas giras en Inglaterra con un grupo que tenía la misma instrumentación pero con Norma Winston (voz), Kenny Wheeler (trompeta) y el percusionista Paul Clarvis; así que sabía que eso podía funcionar y que además me permitiría tocar el rango más amplio posible de mis propias composiciones y de cualquiera de mis bandas. En esencia es la voz, sin palabras o con textos, y yo soy la “orquesta” o quien conduce o le da forma a la música para que conserve su frescura y diversión.

    Otro de tus nuevos lanzamientos es el álbum Fred Hersch plays Jobim. Ese proyecto parece como si fuese una secuela del álbum triple Songs Without Words. ¿Estás de acuerdo con esta opinión?

    En realidad, éste fue el cuarto disco del proyecto Songs Without Words, por lo tanto… ¡tenés razón! (expresado con énfasis).

    ¿Cuáles son tus planes futuros de grabación?

    Con los dos lanzamientos de este año (se refiere a su trabajo sobre música de Jobim y al álbum en vivo de la Pocket Orchestra), no he pensado en lo que viene. Posiblemente un disco en estudio con la Pocket Orchestra, pero no estoy decidido todavía.

    Vayamos a un territorio más personal… ¿Sentiste algún cambio en tu carrera cuando empezaste a ser identificado como músico de jazz gay?

    Mayormente alivio al haber salido del armario, sin tener que andar preguntando quién lo sabía y quién no. Creo que eso me liberó para permitirme ser, musical y creativamente, yo mismo. Ciertamente no afectó mi carrera sino todo lo contrario, ya que permanecer encerrado en el armario siempre tiene un precio muy elevado.

    Hace pocos meses experimentaste el complejo de demencia relacionado al SIDA (la única enfermedad que puede causar directamente el virus VIH), una infección vesicular, neumonía, etc. Obviamente estás recuperado. ¿Podríamos hablar de eso?

    2008 fue un año de asombrosos desafíos. Comencé sintiéndome agotado por haber tenido demasiadas giras y luego estuve absolutamente psicótico cuando el virus del SIDA atacó mi cerebro. En marzo empecé a sentirme bien y volvimos a juntarnos; pero en junio me pesqué una horrible neumonía que me dejó en coma por dos meses. Después de eso tuve que internarme en rehabilitación para aprender a caminar otra vez, volver a tragar, ya que me había estado alimentando por sonda, y, por supuesto, aprender a tocar nuevamente. Tuve suerte de haber recibido una muy buena atención médica, maravillosos físico-terapistas y contar con una pareja maravillosa como Scott Morgan. No podría haberlo logrado sin él.

    Martin Luther King dijo “no se trata de cuánto tiempo estés aquí sino de la calidad de lo que hagas mientras vivas, eso es lo que importa”. A partir de lo que te ocurrió, ¿has reflexionado sobre la mortalidad desde ese punto de vista?

    Creo que es una gran frase. Todo lo que puedo hacer es música. Amo y vivo mi vida con la mayor integridad que sea posible cada día. El monje budista vietnamés Thich Nhat Hanh dice que “para tener un mejor futuro tenés que cuidar el presente”. Estoy seguro que mi terrible experiencia de salud me ha cambiado; hasta aquí no podría decirte cuánto lo hizo pero ciertamente ya no me “saco” más por pequeñas cosas…

    Para concluir: ¿hay alguna cima musical que aún quieras alcanzar? ¿Alguna pasión musical que quieras cumplir?

    Lo sabré cuando esté allí. Tengo muchos de mis sueños musicales cumplidos pero estoy seguro que habrá muchas cosas más en el futuro.

    Agradecemos el aporte fotográfico de Matthew Sussman, Jimmy Katz, David Bartolomi y Luciana Pampalone

    http://www.fredhersch.com/

    Sergio Piccirilli

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