• Guy Klucevsek – Alan Bern

    Ni bien nos enteramos de la realización del Festival Buenos Aires Jazz '08, nos alegramos de manera poco frecuente. Y cuando llegó la confirmación de los visitantes extranjeros hubo algo (y que los demás no se pongan celosos) que nos entusiasmó de manera inusual: la presencia de los acordeonistas Guy Klucevsek y Alan Bern. Y tenemos testigos que pueden dar fe de ello, aunque imploramos que no se revelen detalles de los festejos que incluyeron cabriolas, brindis infinitos con bebidas de dudosa procedencia y todo tipo de promesas terrenales… incumplibles e incumplidas. Nos pusimos en campaña rápidamente para intentar llevar a cabo un encuentro con alguno de ellos. Nuestras precauciones fueron desmedidas. La producción del festival había pensado en nosotros y, cuando hicimos la propuesta, nos encontramos con un "¿y por qué no entrevistarlos a los dos?".
    Una vez repuestos (y re-puestos), confirmamos día y horario: sería una mañana de octubre en el Centro Cultural Recoleta.

    Guy Klucevsek nació en 1947. Actualmente reside en Staten Island, New York. Además de crear un repertorio único y original para su instrumento, fue convocado por músicos de distintas extracciones como John Zorn, Aaron Jay Kernis, Lois Vierk, Fred Frith, Alvin Lucier, Mary Ellen Childs, William Duckworth, Jerome Kitzke, Stephen Montague y Somei Satoh, para la realización de más de 50 comisiones. Con una veintena de álbumes como líder, también ha sido solicitado para los soundtracks The Terminal y Munich y para las puestas teatrales Victor/Victoria, Piaf y Fiddler on the Roof. Compuso música para teatro, danza y televisión. Fue miembro original del exquisito Charms of the Night Sky, combo liderado por el trompetista Dave Douglas y con el que registrara tres CD's. En 1996 conformó The Accordion Tribe, un quinteto integrado por acordeonistas de distintos países: Estados Unidos, Finlandia, Suecia, Eslovenia y Austria, con quienes registró el film documental Accordion Tribe: Music Travels, dirigido por Stefan Schwietert. Ha tocado, grabado y algún que otro "ado", entre otros, con Laurie Anderson, Anthony Braxton, Anthony Coleman, Bill Frisell, Fred Frith, Robin Holcomb, the Kronos Quartet, Natalie Merchant, Pauline Oliveros, Present Music, Bobby Previte, Relâche, Jubilant Sykes y John Zorn. Muchos otros han interpretado sus composiciones. Y hemos perdido la cuenta de la cantidad de festivales en los que ha participado y las colaboraciones realizadas.

    Alan Bern también es estadounidense, pero en 1987 se trasladó a Berlín. Nacido en 1955 en Bloomington (Indiana), es músico, musicólogo, compositor, pianista, acordeonista y director musical. Compuso música para danza, teatro y cine. Es uno de los referentes del movimiento Klezmer liderando la agrupación Brave Old World y un septeto integrado, entre otros, por los argentinos César Lerner y Marcelo Moguilevsky. Compartió sus bondades musicales con Klezmer Conservatory Band, the Klezmatics, Andy Statman, Shirim, Kapelye, Itzhak Perlman, Seymour Rexite, the Symrna Trio, Paris-to-Kyiv, etc. Como docente y educador es requerido permanentemente desde distintos lugares del planeta. Porque además de ser director del Weimar Klezmer Weeks (Weimar) y el KlezFest (Londres), suele dejar su sello educativo anualmente en Klezkanada (Montreal), Musica-Viva (Arezzo), Accent 04 (Cincinnati, OH) y un par de etcéteras. Sus composiciones han sido premiadas en Estados Unidos, Israel y Europa. Posee un Master en Filosofía y está a punto de completar un doctorado en composición clásica en el Cincinnati Conservatory.

    Guy Klucevsek y Alan Bern se conocieron a finales de la década del '90. Klucevsek convocó a Bern para el proyecto Accordion Tribe II, cuyo álbum Four Accordions of the Apocalypse (1998) contó con el aporte de otros dos acordeonistas: Pauline Oliveros y Amy Denio. El debut del cuarteto fue en 1999 en The Kitchen, de New York. Comenzaron a actuar en formato de dúo en distintos festivales y eventos, básicamente en Europa. Y de esas actuaciones surgió el material de los dos álbumes que han grabado: Accordance (2000) y Notefalls (2007), ambos editados por el prestigioso sello alemán Winter & Winter.
    Su propuesta es decididamente única en la que confluyen las fuertes tradicionales del instrumento junto con la incorporación de elementos de diversos estilos como el jazz, la world music, la clásica contemporánea (y no tanto) y otros a designar o por rotular.
    ¿Se entienden ahora el escozor, las cabriolas, los brindis y las promesas?
    Y no tienen idea del placer que nos embargó antes, durante y después del encuentro…

    Cuando al llegar nos cruzamos con Alan Bern, lo primero que nos preguntó fue si habíamos asistido al concierto; a la respuesta afirmativa, nos comentó "Eso facilita las cosas y tranquiliza. Varias veces nos encontramos con periodistas que jamás asistieron a alguno de nuestros shows". Hablamos acerca de Marcelo Moguilevsky y César Lerner y se mostró gratamente sorprendido por la cantidad de público asistente al concierto que brindaran en el Teatro Coliseo y el comportamiento del mismo (del público).

    Alan Bern: No puedo decir que fue un concierto normal. Nunca, en dúo, tocamos ante tanto público. Sí en otros proyectos, pero nunca en este formato. Creo que fue un buen concierto y parece que la audiencia lo disfrutó. Esperábamos tocar frente a mucha menos gente, no ante más de mil… Estábamos gratamente sorprendidos.

    Y el show, ¿fue similar a lo que ofrecen en otras partes?

    A.B.: Generalmente hacemos dos entradas, no una sola como aquí. En cuanto al repertorio, tenemos dos CD's a dúo y mucho material de nuestros proyectos solistas, así que es una suerte de mix de todo eso.

    ¿Quién es el líder?

    A.B.: Decidimos juntos pero el líder es, indudablemente, Guy (Klucevsek). Generalmente nos manejamos de esta manera: el que recibe la propuesta, maneja las cosas. Y en este caso lo llamaron a él, así que… (sonríe). Adrián (Iaies) lo llamó a Guy, quien le propuso presentarse en este formato. Afortunadamente, Adrián adhirió y aquí estoy (risas).

    Se suma Guy Klucevsek y nos dirigimos hacia un bar, al aire libre. Entre cafés, jugos, medias lunas y porciones de torta, comenzamos a trabajar en trío. Ante un comentario de Bern acerca de sus gustos tangueros, nos dirigimos a Klucevsek.

    Por supuesto que a vos el tango…

    Guy Klucevsek: Me gusta, mucho. En particular el tango más tradicional: Pugliese, Troilo…

    ¿Y el que es denominado tango electrónico?

    G.K.: No sé lo que es eso ni de qué se trata.


    ¿Por qué el acordeón?

    G.K.: Lo descubrí por televisión en los años '50. Yo tenía 5 años y me enloquecí al verlo. Pasó mucho tiempo y parece que la locura continúa… (risas)

    Los dos son norteamericanos…

    A.B.: Exactamente, pero yo vivo en Berlín desde hace varios años.

    Si no estamos mal informados, desde 1987 (adhiere); ¿por qué Berlín?

    A.B.: Yo me trasladé allí por la dicotomía existente entre Alemania y el judaísmo. Esa relación es muy interesante para mí en muchos aspectos. No solamente desde el punto de vista judío, sino también por cuestiones históricas y políticas; recordá que en 1987 el presidente estadounidense era Ronald Reagan. Fui a Berlín a aprender alemán y para ver qué era lo que estaba sucediendo allí. Y me enamoré de la ciudad. Para mí, Berlín es la ciudad más abierta en la que he estado. De lo que conozco, sólo puedo compararla con Amsterdam. Tiene una imponente cultura, similar a la apertura que se puede encontrar en el downtown de New York, pero con alquileres más accesibles (risas). Se respira un aire cultural tan grande que resulta muy inspirador para mí.

    ¿Tuviste algunos problemas políticos en los Estados Unidos en la presidencia de Reagan?

    A.B.: No puedo decir que tuve problemas con el gobierno en sí, pero odié la administración Reagan, más allá de que me tocara poco o mucho en lo personal.

    Y con Bush…

    A.B.: Lo mismo, por supuesto. Creo que cuando Reagan fue elegido presidente, U.S.A. se colocó en una situación vergonzosa ante el mundo entero. Y luego él se encargó de convertir esa vergüenza en una suerte de crimen…

    (A Guy Klucevsek) ¿Y vos por qué te quedaste en los Estados Unidos?

    G.K.: Es mi hogar y difícilmente pueda imaginarme viviendo en otro lugar. A pesar de ciertos gobiernos vergonzosos que hemos tenido, siento que es mi lugar. Y el cambio parece que ha llegado ahora, de la mano de Obama, en quien muchos depositamos nuestra confianza y nuestras esperanzas. Es un momento por el que hemos estado esperando durante mucho, pero mucho tiempo. Y ojalá que las cosas comiencen a ser como deseamos e imaginamos.

    Pero… ¿lo dejarán… podrá?

    G.K.: Todo es posible en U.S.A…. (risas)


    ¿Cómo se conocieron?

    G.K.: A mediados de los noventa asistí a un concierto en el cual tocaba Alan; al final del show me presenté y le propuse que se sumara a Accordeon Tribe II. Esto fue a finales de los '90 y luego comenzamos a compartir proyectos y a tocar en dúo.

    Ustedes se conocen desde hace mucho y han tocado…

    G.K.: No hemos tocado tanto en vivo… no tanto como nos hubiera gustado; a lo sumo habremos hecho unas pocas giras.

    A.B.: No hay un gran mercado para lo que hacemos en los Estados Unidos.

    G.K.: Exacto, generalmente tocamos en Europa y muy ocasionalmente en U.S.A. Es bastante difícil mantener un dúo como éste que, en general, se presenta en lugares pequeños y, por ende, no resulta un gran negocio desde lo económico. No hemos abandonado porque nos resulta sumamente placentero lo que hacemos.

    A.B.: Otro de los problemas que encontramos en los Estados Unidos (y en menor medida también en Europa) es la necesidad de categorizar absolutamente todo. Y parece que somos difíciles de encuadrar en estilo alguno. Que lo que hacemos escapa a las categorías "habituales"; no es música clásica, pop, jazz, rock, country, folk… Y me gustaría aclarar que no tenemos una suerte de pose "avant garde". Simplemente hacemos una música que, para nosotros, resulta excitante. Y no quiero criticar estilos ni audiencias, pero me parece que debería haber otro tipo de apertura en la gente para aceptar que puede haber un dúo de acordeones o de lo que fuere. Y que, después de escuchar, decidan por ellos. Porque… si no entramos en categoría alguna y tampoco somos los "loquitos del avant garde", se hace difícil para un agente vender tus shows… ¿cómo se hace sin formar parte de esos "parámetros" establecidos?

    G.K.: Es que no es tampoco world music, ni experimental… simplemente tratamos de hacer buena música. probablemente tengamos que adherir a algo que nos sugeriste cuando veníamos hacia aquí, que lo nuestro es "Dúo Music" (risas)

    A.B.: Otro punto interesante es que la gente dice que le gustan los proyectos individuales, pero no lo practican para sus elecciones. Parece que siempre tuvieran la necesidad de que alguien les indicara qué está bien o mal, qué es bueno o no, sin decidir por ellos mismos. Es una situación… digamos… cínica, en un punto.

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