• Jazz Mandolin Project: 4Get

    Knitting Factory – Hollywood
    Sábado 8 de octubre de 2005

    Jazz Mandolin KnittingLa cita era el 8 de Octubre. Teníamos dos obstáculos por delante. Llegar al corazón de Hollywood un sábado por la noche eludiendo una multitud de transeúntes y enfrentarnos al Jazz Mandolin Project después del penoso The Forbidden Lake, su último trabajo. Arribamos una hora después del horario de inicio previsto y cuando ya estaba en el escenario el acto de apertura, los desconocidos B.Swizlo’s Music Lounge. Para nuestra sorpresa había más gente en el escenario que debajo de él. Jamás olvido una banda, pero con los B.Szwizlo’s haré una excepción totalmente justificada.
    En el descanso nos entretuvimos observando cómo una pareja bailaba un vals mientras se escuchaba de fondo música acid house. Posiblemente hayan equivocado la dirección del casamiento o tal vez fuesen sordos. O ambas cosas.
    10:15 PM ingresa The Jazz Mandolin Project. Para ese entonces, utilizando los dedos de pies y manos conté 22 personas. Preocupante por partida doble. Poca gente y demasiados dedos.
    La banda formaba con Scott Ritchie en bajo acústico, Mad Dog en trompeta y teclados, Sean Dixon en batería y su líder Jamie Masefield en mandolina. Si bien los nombres no aseguraban demasiado, el formato preaunciaba un show con pocos puntos de contacto con The Forbidden Lake, en donde la integración fue con Gil Goldstein, Greg Cohen y Masefield. Piano, bajo acústico y mandolina.
    Jazz  Mandolin - Jamie MasefieldTodo inicia con Jamie Masefield en soledad haciendo Thine. Luego se acopla el resto de la banda y arranca Flux, tema que abre el álbum Tour de Flux. El sonido es algo excesivo y el tono general se acerca decididamente al costado más rockero del JMP (¿Jazz Mandolin Project o Jamie Masefield Project?). Aquí escucharemos un solo de Mad Dog en trompeta que recuerda a Miles…
    Quiero decir a miles… de otros trompetistas. Ritchie en bajo acústico parece saber de su instrumento tanto como abusar de un pedal de efectos con el que nos torturaría en varios pasajes.
    Siguen con At the Pershing de Jungle Tango. Después de algún desajuste inicial, la situación se aclara. Y se aclara tanto que ahora advertimos que el baterista tiene menos recursos que la Momia…
    El aire funky del tema invita a la mayoría a acercarse al escenario. Unas doce personas (recuerden que éramos 22). Se arma el bailongo. Hasta ensayan pasos de ballet. El tema avanza y con él también la coordinación coreográfica. Parece el ballet estable (o inestable) del…
    ¿Planeta Saturno? Los alienígenas danzantes siguen su trayectoria a Plutón mientras Masefield hace un solo que también es extraterrestre. 
    Sean DixonPegado va Barkum Riff siguiendo la línea festiva. Mad Dog, ahora en teclados, comprueba las razones básicas de su alias. Para cuando Sean Dixon se deshace del yeso y las vendas y comienza a tocar, llevamos ya media hora de show. Pero quien más se luce es el primer bailarín del improvisado ballet. Hace una coreografía humanamente imposible y a la que vulgarmente denominaremos el paso de la langosta epiléptica. Todo me resulta bastante entretenido. Me refiero al público.
    En el escenario y pese a los esfuerzos de Masefield la cosa no funciona bien todavía. Es más, no sabemos si funcionará en algún momento. Mad Dog insiste con el tecladito y de la nada me acuerdo de la película de Francois Truffat “Disparen al pianista”.
    En Cicada 17, durante el solo de trompeta, una rolliza señora se arrojará en palomita sobre el escenario. Bueno… tanto como palomita… ahora viene a mi memoria “Orca, la ballena asesina” y no sé por qué. Si la señora vale lo que pesa, es carísima. Los muchachos del Jazz Mandolin la deben estar pasando fenómeno con el espectáculo.
    Promediando el show llega un cover de Neil Young, Powderfinger. A partir de ese momento la situación cambiará y sorprendentemente para bien. El volumen desciende un par de decibeles y se torna audible para el oído humano.
    Masefield anuncia que hará otro cover pero en este caso “uno que nadie jamás tocó” (sic): Sabre Dance. Los integrantes del ballet se dispersan como si les hubiesen arrojado gases lacrimógenos. En el balance general sería el mejor momento del show. Sabre dance es un movimiento en el acto final de Gayne de Aram Katchaturian, obra con aires de mazurka y danza de guerra. Para conocimiento de Masefield, la obra la tocaron antes. No sólo los clásicos. Recuerdo versiones de Woody Herman a Dave Edmunds, sin olvidar su inclusión en un capítulo de los Simpsons cuando Bart usa la dentadura de su abuelo (no recordar esto último es imperdonable)
    El Jazz Mandolin Project lleva más de diez años desde su constitución. Con 6 discos editados a la fecha, han transitado distintos caminos. Del rock a la musica country, del funky al tango y del jazz al pop. Todo girando en derredor de Jamie Masefield y su mandolina. Masefield ha introducido algún que otro cambio en la integración de su banda a través de los años. Nada importante. Ejemplo: del ’93 a la fecha tuvo… ¡¡diecisiete bateristas!! Incluso esta gira se inició con Mark Guiliana en los parches (ahora reemplazado por Dixon). Estoy sospechando que hasta puede haber cambios de formación antes de que termine este show. Como medida preventiva, Dixon se encadena a su instrumento.
    Scott RitchieContinúan con Straight Life. En la primera parte, Scott Ritchie se aleja de su adicción a los pedales de efectos y realiza una sólida intervención. Mad Dog insiste con los teclados. Parece confundido. Cree estar en la clase de mecanografía. La maestra lo ve usando sólo dos dedos y reprueba la materia. Luego, en un intento desesperado por levantar la nota, va a la trompeta con mejor suerte, sobre todo para el público. Masefield mientras tanto ataca con furia su mandolina y arranca espontáneos aplausos del raleado auditorio. Siguen con Dickeyville Grotto en un estilo drum’n’bass en donde la base rítmica parece moverse con absoluta comodidad.
    Mad DogA continuacion llega otro cover: St. Thomas, de Sonny Rollins. Dixon a estas alturas sabe que ocupar el rol de baterista en los Jazz Mandolin es más difícil que la permanencia de un jinete sobre su caballo en una doma; por eso se esfuerza y lleva adelante un muy buen solo de batería. Hace gala de recursos insospechados inclusive para él mismo y pasa al steel drum. Su continuidad está garantizada, por lo menos hasta que termine este concierto. Llevamos una hora y media de show. Para evitar aglomeraciones, una cuarta parte Masefielddel público se retira. Se fueron 5 ó 6 personas.
    El cierre es con uno de los clásicos de la banda: Country Open, el hit del disco debut de JMP.
    No habrá bises. Y para que nadie los pida, baja una pantalla sobre el escenario anunciando los shows de los próximos días en el Knitting Factory. Entonces decidimos retirarnos. Antes apagamos las luces y cerramos la puerta con llave.

    Como decía nuestro favorito Groucho: “He pasado una noche estupenda, pero no ha sido ésta.”
    Así pasó el Jazz Mandolin Project. Fue un cuarteto. Fue un show. Fue… 4Get.

    Sergio Piccirilli.

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