• John Zorn: Filmworks XV – Protocols of Zion

    John Zorn - Filmworks XVProtocols of Zion; Searching For a Past; Jew Watcher; Mystery of the Jew; History Repeats Itself; Arab and Jew; Fighting Time; Hollywood/Rikers; Elders of Zion; A Dark Future; Transition 1; Transition 2; Transition 3; Transition 4; Coda – The Metaphysics of Anti-semitism

    Músicos:
    John Zorn (pianos eléctricos)
    Shanir Ezra Blumenkranz (contrabajo; oud)
    Cyro Baptista (percusión).

    Tzadik, 2005
    Calificación: Sinuoso.

    “Es la voz de un compositor que ha dado un giro en el siglo y que ha absorbido más música que cualquiera de los que yo he escuchado: de Mauricio Kagel a Brian Wilson, de Machaut a Ornette Coleman, de Freddie Redd a Sonny Clark, de la música sefaradí a la música playera, del «punk» al «hardcore», y siguen los estilos.
    La multiplicidad de percepciones podría decirse que es el espejo de «cortes y saltos» que expresa su música. No faltan en su arte la influencia que han inspirado «héroes» como Marcel Duchamp y Claude Kahoun, directores de cine como John Cassavetes y Jack Smith.
    Los impulsos creativos de Zorn no calzan convenientemente en ninguna escena musical, pero están claramente alineados por el legado de la vanguardia.”
    Larry Blumenfeld – Revista Jazziz (Agosto 1999)

    John Zorn es cosa seria y sé que al decir esto no descubrí la polvora.
    Generalmente señalado por la prensa como iconoclasta y conocido como saxofonista y compositor ecléctico, este neoyorkino de ley creció mirando televisión, yendo al cine y comprándose (y alguna vez robándose) todos los discos que podía.
    Aficionado y dedicado a la música desde niño, se interesó desde los nueve años por la composición. A los catorce comenzó formalmente con las clases de composición en la UN School de Nueva York, trabajando con Leonardo Balada (y el apellido no es un chiste).

    Marc Levin es un director de cine, también norteamericano, ganador del Gran Premio del Jurado en el Festival Sundance de Cine y la Cámara de Oro en el Festival de Cannes, edición 1998. Entre sus participaciones más rutilantes está el haber sido convocado por su colega Martin Scorsese para la notable serie de PBS sobre blues, que incluyó a directores como Clint Eastwood, Mike Figgis, Wim Wenders, Richard Pierce y Charles Burnett.

    Resultó ser que Marc Levin estaba en el bar Tonic, en Nueva York, y mientras escuchaba tocar a la banda de Zorn, Masada, le parecía estar oyendo la música de un proyecto fílmico que tenía en mente: el documental Protocols of Zion (Protocolos de Zion).

    A decir de Marc Levin, Protocols of Zion “es uno de los fraudes más infames de la historia moderna. Pretende ser los minutos de una reunión secreta de los Mayores Judíos a finales del siglo 19, cuando la historia realmente comienza con los agentes de la policía secreta del Zar de Rusia que fue creada con el objetivo de culpar a los judíos de la incansable amenaza al régimen. Desde su publicación en 1905, el libro ha sido usado para incitar el odio, la violencia y últimamente el genocidio.”

    El documental de Marc Levin en verdad plantea el creciente antisemitismo aparecido en EEUU a partir del ataque a las Torres Gemelas el 11/9/2003 y para ello pidió a John Zorn la composición de la banda de sonido, que tiene como sorpresa la de presentar al saxofonista John Zorn, pero esta vez tocando sólo pianos eléctricos.

    Zorn no está solo en esta travesía; lo acompañan Shanir Ezra Blumenkranz en contrabajo y oud (laúd de la familia de instrumentos de cuerdas mediterráneos) y un colaborador de siempre en las músicas de películas, el percusionista de Brasil, Cyro Baptista.

    El compacto tiene un arranque promisorio (Protocols of Zion; Searching for a past), pero con el correr de los temas ese ímpetu va decayendo lentamente. El sonido de la placa tiene melodías de claro sesgo “klezmer” y conjuga momentos ominosos con otros más luminosos.
    Entre las composiciones muchas veces prima la idea de que un mismo tema sea abordado con distintos instrumentos, en diferentes combinaciones o solos, como en Elders of Zion y A dark Future, y si bien ello pueda aportar alguna sorpresa y riqueza extra, no alcanza para sacarlo de cierto tedio general.

    En Hollywood/Rikers puede apreciarse por qué Baptista, solito con los conocidos y desconocidos instrumentos de percusión intrepreta un tema visceral, selvático y danzante.

    La edición del librito, como casi todos los “Tzadiks” (sello que editó) es impecable, con toda la información acerca de la grabación y fotos de la realización y del cineasta.

    Protocols of Zion es un disco para amantes del cine y de la música y para coleccionistas del arte de Zorn, quizás no tanto para quienes saben que este artista puede dar más, como ya lo hizo en trabajos anteriores para cine.

    Hugo Linares.

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