• Jonas Hellborg: Art Metal

    Muthucutpor, Manirambha, Nataraja, Solitude, The Three Princes of Serendip, Round, Metal Hat, Vyakhyan – kar, Art Metal .

    Músicos:

    Jonas Hellborg: bajo.
    Selvaganesh: kanjeera
    Mattias IA Eklundh: guitarra.
    Jens Johansson: teclados.
    Anders Johansson: batería.

     

    Bardo Records, 2007

     

    Calificación: Dame dos.

     

    Parece que, en lo personal y terminando el 2007, encontré el mejor disco del año.

    Jonas Hellborg siempre sorprende con sus propuestas: son novedosas y tienen algo de desmedido. Lo desmedido puede ser la propuesta como en Aram of the Two Rivers, grabado en vivo en Damasco con músicos locales, en e junto con los hermanos Johansson en un power trio único súper-potente mezclando la fusión y el metal sólo con órgano, bajo y batería; o junto al monstruo de la guitarra Shawn Lane en cualquiera de sus entregas. Además, como colaborador siempre dio su toque distintivo y personal junto a Public Image Ltd., Ginger Baker, Bill Laswell y John Mc.Laughlin.

     

    Matias Eklundh es un nuevo prodigio de la guitarra eléctrica con claras raíces metaleras, pero que se comió a Allan Holdsworth para convertirse, por lo menos en este álbum, en uno de los pocos aportes verdaderamente novedosos en este instrumento en años. De una técnica descomunal, toca muy raro y hasta a los lugares comunes del instrumento les da una vuelta de tuerca y los hace propios. Toca con el sonido que quieras, desde acústico a súper distorsionado con una limpieza y delicadeza fantásticas. Anders y Jens Johansson son otros conocidos de la casa; han tocado en varias oportunidades con Hellborg en discos del bajista y propios, asimismo en sus grabaciones han participado Holdsworth y Mike Stern, siendo lo más llamativo que ambos son músicos full time heavy metal. Jens toca con Stratovarius y Anders lo hace con Hammerfall; como se imaginarán, se tocan todo y con muchísima personalidad e inteligencia, lo cual les permite hacer este bizarro crossover con absoluta naturalidad.

    Por último ,y no menos importante, V. Selvaganesh, un percusionista indio de larga tradición musical-familiar; es hijo de Hammerfall con quien colaborara McLaughlin. Ya tiene varias grabaciones con Hellborg siendo una de ellas el CD y DVD Icon grabado en vivo en París. Aquí, armado sólo de su kanjeera, es quien determina el paso.

     

    Usted se estará preguntando “¿qué demonios es la kanjeera?”, salvo que no sea tan bruto como yo o haya nacido en la India. Se trata de un instrumento de percusión, un tambor, una especie de pandereta no afinada, que emite distintos tipos de sonido que, de acuerdo a la habilidad del ejecutante, van desde los bajos hasta los agudos. Según dicen por ahí, es uno de los tambores indios más difíciles de dominar.

    Este instrumento y su ejecutante son centrales en esta nueva entrega musical del bajista; Selvaganesh y su pandereta mágica son los encargados de marcar las rítmicas y demás características de la mayor parte de los fraseos en todos los temas. Aquí todos siguen al tamborcito, al revés de lo que sucede en la mayoría de los proyectos con percusionistas. Este instrumento es el encargado de llevarnos a todos de paseo por la India, con una gran destreza por parte de su ejecutante. Es increíble oír cómo un animal de la batería como Anders se subordina a Selvaganesh, con la precisión que literalmente se pega a los complejos fraseos reinterpretándolos en la multiplicidad de tambores y metales que conforman su instrumento. Paradójicamente, su experiencia metalera es fundamental en cuanto a la velocidad y precisión necesarias. Extrañamente, está absolutamente medido en este disco, con una sutileza que le desconocía. Toca muy inteligentemente. Su hermano es igualmente inteligente para encontrar su lugar en este proyecto, en el cual no contribuye compositivamente. Es un solista más cuando corresponde, hace de segunda guitarra (cosa habitual en su rol de tecladista heavy) y brinda colores y climas desde sus capas / colchones de teclados. Sus fraseos en los solos son siempre novedosos y potentes.

     

    La propuesta es muy interesante porque, a diferencia de otras ocasiones en las cuales se visita la música de la India en los cuales conviven en paralelo oriente y occidente, aquí los nórdicos incorporan los elementos principalmente rítmicos de oriente en sus interpretaciones. Desde el punto de vista armónico y melódico también es fuerte el cruce, pero con las limitaciones de las tonalidades occidentales, que en lo rítmico estos músicos hicieron desaparecer.

    Con astucia, Hellborg se vale del metal para reinterpretar a oriente en esta fusión tan particular. Digo que se vale del metal, porque no es un disco de Pantera y los volúmenes e intensidades no son los habituales del estilo. Éste cae como anillo al dedo por su precisión y velocidad y, además, porque sus timbres se adaptan muy bien a las complejas rítmicas propuestas. Sin embargo, lo subyacente que brinda unidad a todo es el jazz-rock. En realidad, con estos muchachos, podemos hablar de un verdadero jazz-metal.

     

    Hellborg es un tipo realmente imposible de encasillar; toca con jazzeros, se va de gira por la India, toca en Damasco con músicos árabes y sale en la tapa de revistas de hard-rock. Lo que siempre sucede es que su personalidad sobresale en todos los proyectos de los que participa.

    Art Metal es un disco lleno de sutilezas, habilidad, musicalidad, frescura e intensidad.

    Una verdadera joyita.

     

    Federico Larroca

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