• Kyle Bruckmann’s Wrack: …Awaits Silent Tristero’s Empire

     

    wrackOverture, Part One (V.), Part Two (The Crying of Lot 49), Part Three (Gravity’s Rainbow)

     

    Músicos:

    Kyle Bruckmann: oboe, corno ingles

    Jason Stein: clarinete bajo

    Darren Johnston: trompeta

    Jeb Bishop: trombón

    Jen Clare Paulson: viola

    Anton Hatwich: contrabajo

    Tim Daisy: batería

     

    Sello y año: Singlespeed Music, 2014

    Calificación: A la marosca

     

    Sólo obtienes algo de los libros si eres capaz de poner algo tuyo en lo que estás leyendo (Sándor Márai)

     

    En todo ejercicio de creación se integran procesos cognitivos y datos de diferentes campos del saber que permiten extrapolar conocimientos de un área de experiencia a otra. En ese sentido, la música ocupa un lugar de privilegio ya que, en el devenir de su historia, logró manifestarse como una de las disciplinas que mejor ha testimoniado los múltiples estímulos creativos provenientes de otras áreas del conocimiento que alientan a los compositores en su labor artística.

    De entre todas las fuentes de inspiración en las que abrevó la música para nutrir su desarrollo vital, es la literatura la que asoma como una de las más antiguas, fructíferas y productivas. Una somera recorrida por distintas épocas y diferentes géneros musicales nos permitirá hallar –sin demasiado esfuerzo- innumerables rastros de la extrapolación de ideas literarias a favor de la música. Por sólo citar unos pocos ejemplos al azar, podemos decir que del mismo modo que en la música clásica Felix Mendelssohn en A Midsummer Night’s Dream tomó como base la obra homónima de William Shakespeare o que Franz Liszt se inspiró en el Fausto de Goethe para componer A Faust Symphony in three character pictures y Pyotr Tchaikovsky abrevó en Manfred de Lord Byron para delinear su Manfred Symphony Op. 58, también encontraremos que en la música creativa del nuevo milenio el grupo Tin Hat ha creado el notable The Rain is a Handsome Animal inspirándose en la obra de e.e. Cummings o que Marc Ducret asentó su “Tower Project” sobre textos de Ada o el Ardor de Vladimir Nabokov al igual que Ben Goldberg elaboró su álbum Orphic Machine tomando como referencia a la poesía especulativa de Allen Grossman.

    En esa misma dirección –es decir, cuando la música sale al encuentro de la literatura- se encuadra la monumental suite en cuatro partes titulada …Awaits Silent Tristero’s Empire que acaba de presentar el ensamble Kyle Bruckmann’s Wrack. El epicentro de este trabajo se funda en la elaboración de un imaginario sonoro que extrapola ideas procedentes de las tres primeras novelas del afamado escritor estadounidense Thomas Pynchon: V. de 1963, La Subasta del Lote 49 de 1966 y El Arco Iris de la Gravedad de 1973.

    El excepcional cuerpo de trabajo desarrollado por el compositor y oboísta Kyle Bruckmann expresa una innegable formación clásica pero, también, un interés manifiesto por la exploración de territorios asociados al free-jazz, la música electrónica y el post-punk rock. Durante esa convincente recorrida formó parte del colectivo sfSound, la Sinfónica de San Francisco, el dúo electro-acústico EKG, el San Francisco Contemporary Music Players, Eco Ensemble, el grupo de art-punk Lozenge, Splinter Reeds y el Quinteto Latino y colaboró –recientemente- con Jorrit Kjkstra en Music for Reeds and Electronics y con Andrew Raffo Dewar en Interactions Quartet entre otros.

    No obstante, el medio que luce como el más apropiado para materializar la exuberancia de sus ideas compositivas ha sido Kyla Bruckmann’s Wrack. Este quinteto -integrado por su líder en oboe, el baterista Tim Daisy, Jen-Clare Paulson en viola, Anton Hatwich en contrabajo y Jason Stein en clarinete bajo- exhibe, a grandes rasgos, un alegato estético en donde se interceptan las vanguardias del jazz y la música clásica en equidistancia con formas melódicas y contrapuntísticas que evocan el modernismo europeo, procesos de improvisación enraizados en la música creativa afroamericana y lejanos atisbos de punk, rock y noise.

    La propuesta de Kyle Bruckmann’s Wrack aparece cabalmente representada en una producción discográfica previa que incluye a los álbumes Wrack de 2003, Intents & Purposes en 2006 y Cracked Refraction de 2012.

    Ahora, con …Awaits Silent Tristero’s Empire el quinteto original -sin lugar a dudas, en su obra más ambiciosa- deviene en una formación expandida a septeto que incluye las estelares participaciones de Jeb Bishop en trombón y Darren Johnston en trompeta. Conviene aclarar que el álbum tiene sobradas cualidades para ser valorado y disfrutado sin conocer la obra de Pynchon; pero también es cierto que quienes han leído algunas de sus novelas encontraran aquí guiños de complicidad irrefutables y aquellos que no lo hicieron empezarán a comprender a través de las ideas musicales de Bruckmann el novedoso estilo literario que las distingue.

    La obra de Thomas Pynchon se destaca por su narrativa compleja y laberíntica, la fascinación por el absurdo, los abruptos cambios de ritmo, el hermetismo simbólico y una inquietante obsesión postmodernista.

    Esas cualidades afloran con naturalidad en los sorprendentes vaivenes dinámicos y las profundas sonoridades desplegadas en …Awaits Silent Tristero’s Empire.

    El álbum da inicio con el primer movimiento de la suite, apropiadamente titulado Overture. Aquí, como en toda forma musical de obertura, el ensamble realiza un repaso instrumental  de carácter aleatorio que abarca los aspectos más atractivos del total de la obra. En el final de este fragmento, un solo en trompeta a cargo de DarrenJohnston oficia como empalme natural para el desarrollo de Part One (V.).

    V. fue la primera novela de Pynchon y en ella se describe la bizarra historia de sus tres protagonistas: Herbert Stencil (quien busca algo que cree haber perdido), Benny Profane (alguien que nunca tuvo nada y nada busca) y V. (una enigmática mujer que adopta múltiples personalidades). A partir de esos personajes, el autor elabora una “hipernovela” que resulta en una alegoría de la desintegración de la libertad individual ante el avance de los mecanismos de control social, político y psicológico.

    Wrack traduce ese contexto literario mediante un luminoso y chispeante entramado orquestal en donde convergen la avanzada del jazz, el blues y la música clásica contemporánea. Todo entrelazado por elaborados movimientos armónicos, inesperadas resoluciones en contrapunto y un marcado dominio de las intensidades dinámicas. En un nivel de interpretación superlativo de conjunto, sobresalen aquí las sucesivas intervenciones solistas de Tim Daisy en batería, Jeb Bishop en trombón, Kyle Bruckmann en oboe y Jason Stein en clarinete bajo.

    A continuación sobreviene la magnífica Part Two (The Crying of Lot 49), pieza libremente inspirada en La Subasta del Lote 49. Dicha novela –la más concisa de toda la obra de Pynchon- trata de una mujer (Edipa Maas) que por azar se ve envuelta en el centenario conflicto entre dos empresas de distribución de correo: la Thurn-und-Taxis Post (que existió en la realidad) y otra secreta –y ficticia- llamada TheTristero que oculta sus envíos postales en cajas de residuos (detalle: esas cajas muestran un lema cuya sigla es un acrónimo de, justamente, la frase “Awaits Silent Tristero’s Empire).

    Las ideas pergeñadas aquí por Bruckmann destilan gracia, colorido y adquieren una cierta linealidad que luce acorde con los textos de esta novela de Pynchon. En su tránsito musical la pieza va de lo camerístico al rock con sorprendente naturalidad, a la vez que permite una aquilatada introducción en contrabajo a cargo de Anton Hatwich, un notable dueto entre el trombón de Jeb Bishop y la trompeta de Darren Johnston y el especial lucimiento solista de Jen-Clare Paulsen en viola, Jason Stein en clarinete bajo y Tim Daisy en batería.

    La suite cierra con Part Three (Gravity’s Rainbow), fragmento que se inspira en la más célebre de todas las novelas de Thomas Pynchon y un auténtico arquetipo de la postmodernidad en literatura. El Arco Iris de la gravedad es una monumental sátira sobre las posibilidades de emancipación en una realidad opresiva. Su trama se ubica en Europa durante las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial y nos habla de un militar llamado Tyrone Slothrop, que ha sido víctima de una especie de experimento pavloviano que hizo que los bombardeos nazis le provoquen súbitas erecciones.

    El ensamble transforma la fuente de inspiración utilizada en un exuberante paisaje musical en donde se suceden atmósferas opresivas y misteriosas, la sordidez del blues arcaico, líneas melódicas plenas de lirismo, la intensidad del jazz, resoluciones de carácter lúdico y fragmentos de improvisación colectiva, así hasta arribar a una conclusión definitiva de tono solemne y celebratorio.

    Sabido es que la obra de Pynchon tiene la cualidad de atrapar, desconcertar, divertir, sorprender y que siempre su simbología está abierta a múltiples interpretaciones.

    Kyle Bruckmann’s Wrack en …Awaits Silent Tristero’s Empire no sigue a pies juntillas los textos de Pynchon pero logra expresar musicalmente las mismas cualidades, desafíos y virtudes a través de una obra excepcional e ineludible.

     

    ¿Por qué las cosas deberían ser fáciles de entender? (Thomas Pynchon)

     

    Sergio Piccirilli

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