• Luis Nacht

    Luis NachtCuando realizáramos (hace aproximadamente un año) el 1×5(+1) con Luis Nacht, comentábamos que la primera impresión era la de encontrarse con una persona seria, formal e inmutable.
    Pero rápidamente nos encargamos de aclarar que serio sí, pero no formal. Y que afloraba, naturalmente, cierto humor corrosivo. Fuimos a intentar comprobar cuánto de cierto había en esto a la hora de mantener una charla. Y, jugando de visitante, lo fuimos a buscar.
    El saxofonista Luis Nacht nació el 17 de enero de 1959. Como líder, debutó discográficamente en el año 2001 con Nachtmusik, al que le siguieron Nachtmood en el 2003 y El cuento del tío en el 2005, todos editados por el sello BAU Records.
    Pero no todo fue jazz en la vida de Nacht. Siendo adolescente y empujado por la patética situación político social argentina, debió exiliarse en México con su familia. Era 1976 y Luisito contaba con apenas 17 años.
    A los 18 comienza a estudiar flauta y a desempeñarse en grupos de música latinoamericana ocupando, también, el rol de cantante. Así fue que recorrió México, Centroamérica y Europa. Como integrante del Grupo Sur grabó dos álbumes (elepés) en los años 1982 y 1983.
    De regreso a la Argentina, en 1985 y con cierto conflicto existencial con respecto a su labor como músico, abandona por un tiempo los escenarios y se dedica a estudiar y a volcarse progresiva pero decididamente hacia el universo jazzístico. Antes de esto, formó parte de la agrupación Huerque Mapu con la que grabó un álbum en 1986.
    En 1996 viaja a los Estados Unidos, más específicamente a New York, donde estudió con el saxofonista George Coleman y el pianista Richie Beirach.

    Luis NachtNuevamente en el país, se relaciona con músicos como Ernesto Jodos y Pepi Taveira lo que, de alguna manera, derivó en lo que sería la grabación de su álbum debut.
    Y entonces sí, la mayoría de los músicos locales comenzó a requerir de sus servicios (y Nacht a requerir los servicios de los demás, para compensar, ¿vio?).
    Gente con la que ha tocado… muchos: Fernando Tarrés, Ernesto Jodos, Martín Iannaconne, Hernán Merlo, Pepi Taveira, Mariano Otero, Oscar Giunta, Enrique Norris, Mariana Baraj, Lucía Pulido, Jerónimo Carmona, Paula Shocrón, Juan Pablo Arredondo, Sergio Verdinelli, Carto Brandán, Marcelo Gutfraind…
    Desde 1990 se desempeña como titular de la cátedra de saxo de la Escuela Popular de Música. También da clases privadas de saxo y flauta.
    El diario Clarín le otorgó el premio “Revelación en jazz” en el 2001. La revista Cuadernos de Jazz (España), consideró a Nachtmusik como uno de los mejores 5 discos del año 2002.
    Realizó presentaciones en New York, Miami, México, La Habana, Santo Domingo, Colombia, Brasil, Barcelona, Cádiz y Estocolmo.
    En diciembre de 2006… ¿han prestado atención? En el ’76, exiliado; en el ’86, disco con Huerque Mapu; en el ’96, a estudiar a los Estados Unidos y en el 2006… en diciembre, decíamos, aparece su cuarto álbum como líder, también por el sello BAU Records. Acompañado por su ya habitual cuarteto que integran Carto Brandán en batería, Jerónimo Carmona en contrabajo, Juan Pablo Arredondo en guitarra… y el mismísimo Nacht en saxo, El presente es, al menos para este escriba, su mejor entrega hasta la fecha.

    Luis NachtNos encontramos una calurosa tarde de enero en su casa (como dijimos… visitante, visitante); hacía unos pocos minutos que había terminado una de sus tantas “juntadas”, en este caso con Gutfraind, Carmona y Brandán y debemos decir que la pasamos fenómeno.
    Luis Nacht es muy serio a la hora de trabajar; pero, sin dejar de serlo, no hay manera de que cada tanto no meta un estiletazo verbal que, en algunos casos, despierta la carcajada inmediata. En otros, una sonrisa. Pero no es que Nacht esté haciéndose el bufón ni mucho menos.
    Todo fluye de manera natural, improvisada y con gesto adusto.
    Y con su música… tal vez podríamos repetir la frase anterior.
    De verdad que vale la pena acercarse al universo Nachtiano.
    A los dos: al musical… y al humano.
    Y logramos que también nos hable, y seriamente, de cuestiones artísticas y otras menos amables.

    ¿Por qué el saxo habiendo empezado con flauta y guitarra?

    Bueno… la guitarra la tocaba de chico, nunca estudié mucho. Me acompañaba cantando, más que nada. Con la flauta sí, estudié más seriamente. Hasta que empecé a escuchar a saxofonistas y decidí inclinarme por el saxo, así de fácil. Yo vivía en México, un compañero con el que tocaba música latinoamericana viajó a Estados Unidos no sé por qué cuestión, le di 200 dólares, le pedí que me trajera un saxo alto… y se apareció con un tenor (risas). Fue más que nada por atracción del sonido, igual que la flauta. Que es por lo que creo que alguien elige un instrumento. Lo que es un misterio es por qué te seduce uno más que otro…

    México¿Qué hacías en México?

    Me fui teniendo 17 años, con mi familia, exiliados. Fue en 1976. Allá hacía lo mismo que hubiera hecho acá, solamente que en ese momento México era un lugar muy distinto a la Argentina.

    ¿En qué sentido?

    Y… vos les hablabas de los militares, la dictadura, de que había libros, películas y discos prohibidos, del cercenamiento cultural e incluso de los prejuicios de la gente… y no entendían nada. Les sonaba todo muy raro. Allá eso no existía y era una experiencia rarísima. Yo fui a un colegio a hacer el último año de la secundaria y de casualidad me encontré con otro compañero mío pero de acá, que también estaba exiliado. Y hacíamos los quilombos típicos de la secundaria. En realidad, yo iba al colegio para eso, era el único atractivo que encontraba. Entonces empezamos a joder a los profesores, a interrumpir, a hacer chistes… y todos nos miraban con cara de “¿qué les pasa a éstos?” Porque al no haber un ámbito represivo como el de acá, los pibes no tenían necesidad de rebelarse ante lo establecido.

    ¿No había un prejuicio porque no eras mexicano?

    Bueno… eso siempre pasa, en todos lados. Y más siendo argentino, con esa fama que supimos conseguir de arrogantes y demás. Es más: a veces, para elogiarte, te decían (finge hablar como un mexicano): “qué buena gente eres, no pareces argentino” (risas).

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