• Marina Mosenkis

    Marina MosenkisUno a veces se resiste a esta locura informática en la que estamos inmersos.
    La tentación a sucumbir ante los adelantos tecnológicos puede terminar resultando absolutamente contraproducente. En lo personal, tengo una particular resistencia inicial (y desconfianza, claro está) a los “últimos gritos” y toda esta parafernalia internética y comunicacional con los chats, los mensajes de texto, las computadoras, los celulares (pensar que así llamábamos a los carromatos policiales que más de una vez arrasaban con los que éramos jóvenes… ironías del destino y del lenguaje), las cámaras fotográficas digitales, los teléfonos celulares (otra vez… me da tirria la palabrita…) con cámaras de video incorporadas, otros teléfonos cel… ésos… que sirven para todo menos para llamar a alguien… la sensación, por momentos, es de ahogo, de control permanente hacia la propia libertad individual, la alta probabilidad de que cualquiera en cualquier momento y ante cualquier circunstancia pueda ser observado o controlado o vigilado por cualquiera.
    No obstante, a veces hay que rendirse ante la utilidad de estos adelantos.
    De no ser así, no hubiese llegado a mis manos (o hubiera pasado mucho más tiempo) el álbum debut del trío Karaboo que hemos reseñado tiempo atrás en este site.
    De esto se desprende que sigue vivo aquello de “todo en su medida y armoniosamente” o algo así.
    Quedó debidamente expresado que el disco nos gustó y bastante más que eso. Y también nos posibilitó entrar en contacto con la saxofonista Marina Mosenkis, a quien le hemos solicitado que participara de esta sección.

    Su afirmativa tardó menos en llegar que un mensaje de texto (¡?). Y aquí la tenemos pues.
    Marina Mosenkis, además de fundar (año 2001) e integrar Karaboo junto con Alejandro Spinelli en guitarra/bajo de siete cuerdas y Claudio Risso en batería, es afable, agradable, bien parecida y con algo más que mucho pelo en su cabeza. Estudió flauta, clarinete y saxo. Algunos de sus profesores fueron Víctor Skorupski (algunos deben acordarse cuando tiempo ha lo denominábamos “la gran esperanza polaca”), Juan Pablo Compaired, Jorge Retamoza, Carlos Lastra y Ricardo Cavalli.
    Formó parte de El mono loco, el Ensamble Colectivo Eterofónico y el grupo de rock para chicos Los Pandiya.
    También compartió escenario con músicos de diversa extracción: Luis Salinas, Lorena Astudillo, Pablo Porcelli, Dr. Lecter, Miguel Luisi y Ligia Piro, entre otros.
    Y ahora compartió sus elecciones y su tiempo con nosotros… y con ustedes.
    Una verdadera alegría… y si quieren saber más de la susodicha o del trío, http://www.karaboo.com.ar/

    “¿Sólo 5, Morales? Pienso en los discos que me generaron esa especie de adicción de volver a escucharlos ni bien terminan y que, justamente por empatía, afinidad, me han ayudado a encontrar mi rumbo (esa sensación de "¡esto es lo que quiero tocar!").
    Lo intentarè (pero en el medio, tal vez, trate de evadir al sistema).

    Camerata Bariloche1 – Camerata Bariloche – El barroco

    El primer disco que no pude dejar de escuchar una y otra y otra y otra vez era uno de la Camerata Bariloche, creo que era El Barroco. Ahí descubrí el oboe, instrumento que me fascinó (y al que jamás me dediqué). Con ese disco de fondo empecé a pensar en dedicarme a la música “enserio”.

    Wes Montgomery2 – Wes Montgomery – The Incredible Jazz Guitar of Wes Montgomery

    Venía tocando funk (escuchando mucho a Maceo Parker, sobre todo su disco Southern Exposure) con banda propia y ya con ganas de tocar jazz, cosa para la que había que tomar la decisión de estudiar seriamente unas cuestiones. Encontré en casa el casete de Wes, lo puse en el grabador de la cocina y, lado A lado B lado A lado B, me convenció de hacer el esfuerzo.

    Bill Evans3 – Bill Evans – Waltz for Debby 

    Buscaba un sonido grupal. Empezaba a necesitar tocar menos y que mi grupo tuviera espacios donde desarrollar el interplay. En este disco (junto con Stateside, de Joe Diorio) encontré el principio de esa sonoridad. Baterías tocadas con escobillas pero poderosísimas y bajos más activos. En esta época también fue muy importante Alone Together, de Jim Hall y Ron Carter: interacción y tremendo swing.

    John Scofield
    4 – John Scofield – Hand Jive 

    Este disco simplemente me pone feliz. (Bueno, ok, ¡casi todos los de este Señor lo hacen!).
    Además, Eddie Harris toca unas cosas lindísimas. Por momentos parece un baterista más.


    Paul Motian
    5 – Paul Motian – I Have the Room Above Her
     

    Esa conexión, ese sonido, ese lirismo, esa economía… el (mi) disco del año (también los de Keith Jarrett solo piano, pero eran 5, ok…).

    El +1 

    KarabooKaraboo – Karaboo 

    No puedo evitarlo, es mi primer disco, ¡se me cae la baba! Con Karaboo veníamos tocando esos temas hacía bastante y sentimos que encontramos un sonido particular. Lo grabamos en casa, en dos tardes, fue un proceso muy placentero y fluido. Además (algunos auto-exigidos me comprenderán) debo escucharlo en distintas situaciones y… ¡me encanta!”

    Nota Relacionada: Discos / DVD’s: Karaboo – Karaboo

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