• Nguyên Lê Duos: Homescape

    Stranieri, Byzance, Muqqam, Mali Iwa, Zafaran, Domus de Janas, Kithára, Chelsea Bridge, Safina, Des Prés, Thang Long, Neon, Mangustao, Lacrima Christi, Beyti


    Músicos:
    Nguyên Lê: guitarras acústicas, sintetizadas, fretless y vietnamitas, programación y electrónicos
    Paolo Fresu: trompeta, flugelhorn, electrónicos
    Dhafer Youssef: oud, voces, electrónicos

    ACT, 2006

    Calificación: Buena gente

    La República Socialista de Vietnam se encuentra en el continente asiático. Limita con China, Laos y Camboya. Su población es de 85.000.000 de habitantes (más o menos, como para redondear). Fue aquí donde los estadounidenses no la pasaron muy bien que digamos.
    Decimos todo esto porque el guitarrista francés Nguyên Lê (nació en París), tiene padres vietnamitas. Su cara no permite disimular el origen de sus progenitores y además se ha transformado, por decisión propia, en un embajador de la música de Vietnam.
    Dueño de un sonido muy personal y distintivo, ha trabajado con infinidad de músicos e incursionado en variopintos estilos que van desde un homenaje a Jimi Hendrix hasta temas tradicionales de Vietnam. En el medio… jazz, funk, rock, big bands, orquestas, soundtracks, etc.

    Sus proyectos son siempre, a priori, muy interesantes. Aunque a posteriori algunos de ellos terminen no conformando del todo.
    Pero algo tiene este muchacho.
    En realidad tiene bastante.
    Y si bien suele ser un gran improvisador, no es un improvisado (esta frase me llevó minutos pensarla, segundos tipearla y días animarme a incluirla. Ya está).
    Como ya realizara en el álbum Three Trios (y eran tres tríos), aquí ofrece dos dúos. Los convocados son el italiano Paolo Fresu y el tunecino Dhafer Youssef.
    Intentaremos aclarar sin que oscurezca.
    Uno, el italiano, toca trompeta y flugelhorn.
    Otro, el tunecino, interpreta oud y además es cantante.
    Ambos, junto con Nguyên Lê, utilizan electrónicos.
    Por lo que si estaban esperando duetos de (exclusivamente) guitarra y trompeta o guitarra y oud… olvídenlo.

    Luego de un breve “soundscape” (permiso, Don Fripp), Fresu, con una base de batería electrónica, se mete en un terreno que más tiene que ver con Arabia que con Italia, Francia o Vietnam. Los instrumentos se procesan y no tarda en llegar la primera intervención de y ya Stranieri se transformó en blues a pesar de que el guitarrista tira una línea flamenca. El sonido de los electrónicos no es uniforme y luce apagado. El trompetista, lentamente, se hace dueño de la escena. Pero el cierre le corresponde al francés, en un final sin final.
    El camino, en Byzance (uno de los antiguos nombres de Estambul y que, en francés, significa “abundancia”), lo marca el oud de Youssef. Otra base electrónica, un escueto pasaje a dúo con y la voz del tunecino. No parece haber mucha concordancia entre la instrumentación y los lamentos de Youssef. Lê comienza un repetitivo fraseo, ¿recuerdan el minimalismo? El dueto final de voz y guitarra es lo mejor del tema.

    Muggam es un reflexivo espacio interpretado con cuerdas. Bien, aunque no hubo mucho esfuerzo en el desarrollo de la composición. Mali Iwa es el nombre de una danza ritual de Guinea. El comienzo es con un canto tribal. Sobre una base percusiva que simula shékeres y tablas, reaparece Fresu con un sonido procesado que nos recuerda al Miles de los 70’s. La guitarra de indica el camino a seguir y Fresu lo sigue. No abundan las ideas y estoy empezando a pensar que los electrónicos no están sumando. El festivo final no está mal pero no se entiende a título de qué apareció.
    Zafaron es el nombre arábigo de “saffron”, una suerte de arroz amarillo de la India. Aquí todo es intimista, hasta cuando aparece el swing en el reconocible sonido del franco / vietnamita y el canto de Youssef. Es, hasta el momento, de lo más atractivo de Homescape. Pero promediando el tema y sin decir “agua va”, estamos en un bolero. El momento “de lo más atractivo” se abortó en el mismo tema. Disculpen.

    Domus de Janas, nuevamente con el italiano, nos hace caer en la cuenta qué es lo que no nos está conformando del álbum. Es cierto sonido y espíritu muy cercano a la (mala) new age.
    El sport se levanta en Kithâra, un dueto real de oud y guitarra vietnamita con carencia de electrónicos. Una delicia. Aunque breve. El Kithâra es un instrumento de cuerdas de la antigua Grecia similar a la lira.

    La fórmula del “dueto-dueto” se repite en el clásico de Duke Ellington, Chelsea Bridge, con Fresu liderando y sosteniendo. Otro buen momento, aunque temo que lo sea por oposición.
    Safina y Des Prés suenan afectados e insulsos. Thang Long, uno de los antiguos nombres de la ciudad de Hanoi, en Vietnam, tiene un comienzo abúlico. Fresu intenta imprimirle vuelo pero se queda en el carreteo. En Neon hacen lo que ya realizara hace mucho el trompetista Tim Hagans en Animation-Imagination. Aclaración: lo de Hagans estaba mucho, pero mucho mejor.
    Mangustao, que el guitarrista ya grabara en Tales From Vietnam, alude a una fruta tropical (el Mangosteen) y a la filosofía china del Tao. Es todo lo que tengo para decir al respecto. Ah… y que es la composición más larga del CD.
    Lacrima Christi es el nombre de un vino italiano.
    Y lo que pasa es tan poco que dan ganas de comenzar a beber. Pero otra cosa.
    Beyti significa “mi hogar” en árabe.
    Aprovecho para decir que Homescape fue grabado (salvo un par de segmentos en vivo) en la casa de .
    Eso.
    Y que no tengo dudas de que, mientras lo hacían, los vecinos podían dormir tranquilos.

    Marcelo Morales

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