• Nobleza Obliga

    ¡¡¡Demos gracias al Señor!!!
    Esto es para evitar todo tipo de discriminación religiosa, porque en este país (Argentina), señor es cualquiera; pero además, es la expresión más acertada para ilustrar lo que sentí a la hora de comprar algunas de mis últimas incorporaciones musicales.

    Tres de los últimos discos que adquirí son ediciones nacionales, dos de las cuales nunca pensé que se editarían aquí en el país y mucho menos con la impecable calidad con la que lo han hecho. No vamos a volver a entrar en el tema de si están o no, y/o debieran o no, estar protegidas contra copias, porque no viene al caso volver a decir que eso es una pavada; además, ya las tengo en mi reproductor portátil…

    ¿Es tan difícil de entender que si uno ofrece un producto de calidad a precio de mercado es probable que gran parte de sus problemas desaparezcan?

    Será que en nuestra mentalidad latina no le damos la importancia suficiente a la calidad, pero es en tiempos adversos donde ésta nos puede evitar un dolor de cabeza.

    Me parece que es discriminatorio lo que escribí en el párrafo precedente.
    Pensemos un poco; ¿cómo es que el mp3 se volvió un dolor de cabeza? Éste se ha convertido en un enemigo mundial de las compañías de discos, es un problema internacional y creo que tiene que ver directamente con la calidad y, por consiguiente, nos libera de la exclusividad de este problema de poca preocupación por la calidad que tenemos los tercermundistas.

    Remontémonos un par de décadas atrás. Recuerdo que había en todo el mundo una búsqueda intensa de calidad en la reproducción de audio. En muchas casas los equipos que se utilizaban para reproducir audio eran de una calidad media interesante y hasta eran un símbolo de status de quienes los poseían. Se buscaba el mejor sonido posible para reproducir los discos, casetes y magazines. Hasta los discos más comerciales buscaban aprovechar esta tendencia, con grabaciones con orquestas o cuerdas.

    A partir de principios de los 80’s comenzó una tendencia, a mi juicio preocupante, de reemplazo de estos equipos por mini-componentes y radiograbadores de menor calidad y costo. La tendencia fue acompañada por una producción musical que parecía adaptarse al (mal) sonido de estos equipos. Hoy nos encontramos que en casas en donde, años ha, había buenos equipos de audio, ahora hay un radiograbador o una PC con dos horribles parlantitos por los cuales intentan escuchar algo parecido a música.

    Spice Girls
    Esto creo que se nota cuando una pretende escuchar algunos discos de moda, presente o pasada, como uno de las Spice Girls en un equipo de verdad. Lo que se escucha es espantoso, más aún que lo que uno escuchó en la tele o en una pequeña radio. Se nota un vacío enorme y cómo la música se ha adaptado en muchos casos al reproductor.

    Christian Castro

    He aquí el problema; mucha música se ha vuelto un producto de dudosa calidad y dejó de importar en consecuencia dónde se reproduce y con qué calidad. Para mí es bastante claro, es lo mismo escuchar a Christian Castro en mp3 que en CD, no se pierde nada valioso. Es un producto más, un commodity.

    Miles DavisAhora, les aseguro que no es lo mismo un disco de Miles Davis en mp3 que en CD; se pierde calidad y detalles por mejor que el archivo sea y alguien que verdaderamente aprecia el valor artístico de la obra no tiene reparo en pagar un precio razonable para escucharla como corresponde. El secreto de esto está en dos palabras: poder y razonable. Si no editan localmente los discos o los ponen a precios siderales, esto no funciona, no hay opción.

    Otro punto interesante sería que las compañías discográficas pusieran a precios promocionales los discos de catálogo, aquellos títulos que ya tienen amortizados. Si un chico de quince años quiere conocer quién era y parte de la historia musical de Miles Davis, no podemos pretender que se compre veinte discos; o si alguien tiene la discografía de Davis en vinilo, la vuelva a comprar a full price en CD. En USA existen promociones que hacen posible comprar catálogos a precios muy razonables y creo que hay en el país un mercado de melómanos potencial no explotado.

    Que se estén editando en Argentina una variedad creciente de novedades, más allá de lo estrictamente comercial, con un nivel de calidad internacional, me parece un muy buen primer paso. Espero que éste se mantenga y sea constante.

    Porcupine TreeMe parece apropiado, como corolario de esta reflexión estéril, o simple intento de, cerrar con la letra del tema The Sound of Muzak, del disco del 2002 In Absentia de la banda británica Porcupine Tree, que refleja lo que a veces siento con parte de la música actual:

    Hear the sound of music Drifting in the aisles Elevator prozac Stretching on for miles

    The music of the future Will not entertain It's only meant to repress And neutralise your brain

    Soul gets squeezed out Edges get blunt Demographic Gives what you want

    Now the sound of music Comes in silver pills Engineered to suit you Building cheaper thrills

    The music of rebellion Makes you wanna rage But it's made by millionaires Who are nearly twice your age

    One of the wonders of the world is going down It's going down I know It's one of the blunders of the world that no-one cares No-one cares enough.

    Federico Larroca

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