• Ozric Tentacles: The Floor’s Too Far Away

    Bolshem, Armchair Journey, Jellylips, Vedavox, Spacebace, Disdots, Etherclock, Splat!, Ping.


    Músicos:
    Ed Wynne: guitarras, teclados y programación.
    Brandi Wynne: bajo, teclados.
    Metro: batería
    Merv Peppler: percusión.
    Tom Brooks: bubbles.

    Magna Carta, 2006

    Calificación: ¡Está bien!

    Ésta es una de las otrora bandas underground de la movida inglesa de los ochenta más extrañas. Sus primeras grabaciones en casete datan de 1984/85 y, cuando el New Wave y el Dark eran furor, ellos volvían a insistir con la psicodelia, el space rock pero esta vez con una vuelta de tuerca interesante, se subían a la incipiente movida electrónica y aportaban un toque étnico a su música. Éstas son las características principales que dan vida a esta banda hasta nuestros días. Hoy en día, de aquella formación original, sólo queda el acérrimo hippie Ed Wynne, quien a falta de alguien que lo siga en lo que es el motivo principal de su vida artística, sumó a su esposa y a un baterista. Sí, se quedó solo. El resto de sus compañeros de ruta se bajaron en alguna parada anterior, seguramente para pagar la hipoteca, el colegio de sus hijos o alguna otra pavada por las cuales algunos músicos abandonan los que fueran sus sueños de juventud…

    En este disco encontramos que todo pasa por Ed y que, debido a esta cosa de falta de presupuesto (estimo), saca provecho del lado más electrónico del sonido de Ozric Tentacles. Ed programa todo; esto hace difícil establecer, en algunos casos, dónde empiezan las programaciones o cuándo hay un músico de carne y hueso tocando. Sin embargo, logra en casi todos los temas un excelente balance debido a que las partes programadas suenan “reales”, salvo alguna excepción. El sonido de la banda consta de muchos sequencers y teclados psicodélicos junto a potentes solos de guitarra; todo esto sostenido por muy buenas bases sincopadas que van de lo étnico a lo electrónico, pasando por el progresivo y con toques reggae y funk.

    Bolshem que está pegado a Armchair Journey, abre el disco. Ambos temas son una unidad; un inicio climático con teclados espaciales y toques que recuerdan a Steve Hillage, va dando paso al rock psicodélico y marca la pauta de que la banda de un solo miembro sigue en pie. Brandi Wynne provee, como en todo el disco, excelentes bases de bajo ya sea en el mismo bajo o en teclados. Con un pequeño interludio pasan a Armchair, que también va in crescendo. Ed se luce en guitarra y sus referencias a Hillage son notables. En estos temas queda clara la participación del baterista Metro, de gran labor.
    En el tercer tema, Jellylips, comienzan a mostrar la faceta más electrónica; todo hace suponer que se trata de programación al 100%, salvo las guitarras de Wynne. Pero dado a que éste se jacta de complicar la diferenciación entre las programaciones y los instrumentistas, yo no pondría las manos en el fuego… Es un temazo a todo vapor que mezcla lo mencionado en los temas anteriores con toques a lo Chemical Brothers, pero con la mezcla de la potencia del rock con la de las raves. Bases complicadas y muy sincopadas. Además, el tema comienza con la deformidad de una voz sampleada y procesada. Ed nuevamente impecable.

    Vedavox es toda sutileza étnica, de oriente a la disco, con sonidos de tabla y todo. Es sutil, tranquilo y electrónico. Spacebase me parece lo menos logrado del disco, es un tema que con el sonido electrónico planteado no se lleva bien, una base no programada le hubiera dado otra vida y otros matices. Con Disdots el disco se recupera; nuevamente un claro sonido acústico de batería y un bajo gordo apoyan muy bien los aires de héroe de la guitarra de Ed; nuevamente vuelven los aires árabes a rondar el espectro sonoro.
    Etherclock nos retrotrae al sonido más clásico de la banda; se reproduce muy bien un ambiente acústico e intimista, pero nuevamente es muy difícil decir qué está programado y qué no. El tema responde a un formato más tradicional y orgánico, con un nuevamente muy lindo trabajo de Ed en guitarra. El tema pasa de la tranquilidad a la explosión casi punk, para luego cerrar el círculo con toques reggae.
    Splat! para mí, es la joyita del disco; electrónica a full pero tocada por músicos. Listo para la pista de una rave. Este tema levanta a un muerto y tiene todas las características electrónicas del género, con el agregado de la infaltable guitarra. Aquí, el trabajo de teclados es excelente junto con las programaciones y Metro se luce. Ping cierra con delicadeza un disco potente con toques de ambient, solo de bajo, teclados cristalinos y guitarras limpias.

    Está de más decir que el sonido es impecable y que la calidad de las programaciones en general y los sonidos extraídos a los teclados son excelentes.

    Este disco es superior, a mi juicio, a su predecesor, Spirals in Hyperspace. Todos los temas son excelentes composiciones que varían de lo más simple a lo complejo, de lo calmo al desenfreno. Si no fuera porque por más interesantes que sean las programaciones, nunca llegan al nivel de una verdadera ejecución por parte de un músico en este tipo de discos, sería merecedor de la más alta calificación de mi parte.

    Federico Larroca

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