• Pepi Taveira

    El baterista Pepi Taveira tiene un estilo pirotécnico y contundente. Por momentos da la sensación que se le va el sueldo en parches y palillos.

    Pero a no confundirse: también sabe ser sutil y para demostrarlo están sus dos interesantes álbumes, Dahomey Dance (BAU Records, 2004) y Bs. As. Inferno (S'Jazz/EMI, 2005), donde a su habitual contundencia (palpable indisimuladamente en escena), le agrega un dúctil manejo de la percusión africana con mbiras, bolones, talking drums… fruto de una singular experiencia en un sótano de New York y de un enamoramiento indeclinable con la música del África.

    Pasó por Berklee, dos años en España, 18 meses en New York, integrante de la banda del guitarrista Walter Malosetti desde 1991, del bajista Javier Malosetti, integrante del Afro Jazz Trio junto con Jerónimo Carmona y Pablo Bobrowicky y líder de su propio cuarteto, que actualmente integran Pablo Puntoriero, Jerónimo Carmona y Paula Shocrón.

    Profesor reconocido ampliamente por sus alumnos (algunos, célebres de la actualidad escena argenta), tocó o grabó con una enorme cantidad de músicos locales (Pedro Aznar, Horacio Larrumbe, Walter Malosetti, Jorge Navarro, Javier Malosetti, Norberto Minichillo, J.C. Cirigliano, Rubén Barbieri, Santiago Giacobbe, Armando Alonso, Ernesto Jodos, Américo Belotto, Carlos Lastra, Enrique Norris, Pablo Bobrowicky, Martín Iannaccone) y del exterior (Ron Mc Clure, Clark Terry, Hal Crook, Delfeayo Marsalis, Danilo Pérez, Sam Newsome, Igor Butman, Jim Odgren, Jim Kelly, Chris Cheek, Donny Mc Caslin, Frank Carlberg, Ben Street, etc.).

    Y anduvo dándole a los parches por los Estados Unidos, España, Italia, Suiza, Francia, Uruguay,etc.

    De hablar pausado, no tuvo reparos en recorrer generosamente su historia musical (y algo más), como corresponde a todo racinguista de ley, qué tanto…

    Qué añito que tuvimos, ¿no?

    Sí… porque mi primer disco, Dahomey Dance, salió en diciembre de 2004 y cuando estaba presentándolo (a principios del 2005), salió la posibilidad de grabar para EMI. La cuestión es que con el grupo veníamos tocando seguido, entonces cuando Adrián (Iaies) me propuso grabar, le dije que sí.

    ¿Te sorprendió la propuesta?

    No… la verdad que no… porque yo le había mandado mi disco para que lo escuchara; me dijo que le gustó mucho y que nos encontráramos para charlar. Eso fue en febrero. Habló con Varela (presidente de EMI) y le dimos para adelante. El repertorio ya lo teníamos bastante manducado porque lo veníamos tocando en vivo.

    Con esto deduzco que además del repertorio de Dahomey Dance, en vivo estaban haciendo temas nuevos…

    Claro… porque en realidad yo lo había grabado hacía rato, en el 2002, 2003… y el grupo era distinto: estaban Jodos, Rodrigo Domínguez, Otero… lo tenía guardado y no lo editaba porque en ese momento estaba con Javier Malosetti y no tenía tiempo como para organizar algo en serio ni la energía como para armar un repertorio, ensayar y todo eso. Y por otro lado no tenía dónde editarlo… En el 2004 llegamos a un acuerdo con BAU y lo sacamos, pero con el grupo original ya hacía rato que no tocábamos.

    Ahí ya estaba Paula (Shocron)

    Claro, yo ya estaba tocando con el otro grupo, Paula, Pablo Puntoriero, Jerónimo Carmona y Mariana Baraj, que es la única que quedó del grupo anterior. Y había pasado tanto tiempo que ya tenía música nueva, así que para no aburrirme (risas) presentaba Dahomey pero metía en los conciertos esos temas.

    ¿Cómo es eso de grabar un disco y no tener idea de si lo vas a poder editar? Digo, ¿vos grabaste un disco para tenerlo por las dudas o con la idea de editarlo?

    Yo lo grabé, sinceramente, con la idea de editarlo, pero después de hacerlo me pinché, no encontraba adónde meterlo ni sabía qué hacer. Estaba muy al mango con lo de Javier, era la época del disco Villa y a punto de grabar Onyx. Estaba con la cabeza en otras cosas…

    BAU vino a solucionarle el problema a unos cuantos, ¿no?

    Y sí… realmente sí. Yo tampoco es que hablé con tantos, pero ninguno me había dado la seguridad de que el disco estuviera en la calle o al menos en los lugares donde el público de jazz va a comprar discos; y con BAU el arreglo económico era coherente y los discos los encontrás; incluso algunos fueron a Europa y Japón, se mueve la cosa. Y tiene un catálogo que es bastante coherente, es heterogéneo pero coherente. La mayoría de los músicos que han grabado en BAU vienen del jazz, son improvisadores y cada uno tiene su estilo, pero hay un denominador común.

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