• Pepi Taveira

    Y después vino el Tributo a Django

    Claro… también toqué unos dos años con Horacio Larumbe y Hernán Merlo. Yo había ido a New York varias veces y quería hacer una experiencia ahí. En la época de Menem alquilé mi casa, vendí cosas y me quedé allá un año y medio. Fui con una beca del Manhattan School of Music para hacer un Master, pero a los seis meses largué porque me aburría bastante. Ahí me metí en una escuela africana que estaba en un sótano en el Village, inmundo… (risas), te juro que daba miedo entrar… tenía una escalera caracol…

    Como el viejo Oliverio…

    Algo así… yo bajaba y decía "¿dónde me estoy metiendo?"… todo hecho bolsa, una mugre… y empecé a tomar clases de tambores africanos. Había gente de Malí, Senegal, Guinea y Burkina Faso. Y me volví loco, no lo podía creer, fue la experiencia educativa más grossa que tuve, pero lejos… y sin hablar una palabra, porque los tipos no hablaban un carajo… algo en francés, inglés como el culo y mi francés era un desastre, así que era cualquier cosa (risas)… toda sanata…

    Menos mal que las partituras no se traducen…

    No, pero… ¿partituras? ni en pedo… (risas) por ahí sabían pero nunca pintó… era tocar y tocar; ellos transmitían todo con ejemplos y vos repetías y después iban agregando cosas. Y parece fácil pero era un despelote, porque los ritmos a memorizar eran muy complejos y los tipos exigían mucho. Había que estar muy atento y te obligaban a desarrollar mucho la oreja y a memorizar rápido. Con ellos estuve un año yendo todos los días. Y me volví loco… era un mundo nuevo. Lo que tocábamos, para mí, era algo totalmente nuevo.

    Y mientras estabas en Boston, New York o Europa, ¿tocabas?

    Sí, claro… toqué dos años con (el saxofonista) Hal Crook, ahí aprendí un montón también… después vino Clark Terry a dar seminarios y conciertos y yo estaba en el grupo que tocaba con él y para mí fue increíble… tocar con ese mono… después tocaba con compañeros que ya en ese momento te mataban, como Danilo Pérez, Ben Street, Donny McCaslin, Frank Calberg, Chris Cheek, Antonio Hart… pero no es que yo fuera un capo sino que éramos compañeros y andábamos todo el tiempo juntos. Después… haber tocado con gente de distintos lugares, rusos, franceses, japoneses… eso te nutre mucho también.

    ¿Qué te atrae de la música que se hace acá?

    Desde hace unos 5 ó 6 años y particularmente después de la devaluación, hay mucha ebullición musical y en las artes en general. No sé si será que cuando las cosas se ponen difíciles la gente necesita expresarse o qué, pero hay mucha producción… en la música hay una cantidad increíble de grupos y propuestas distintas y de música original. Además hay músicos que se han formado muy bien; ahora se puede estudiar acá porque la información está. Y se está haciendo muy buena música… a mí me atrae mucho más lo que se hace acá que lo que se hace en la mayoría de los países de Europa, como que hay más calentura, más "alma". En cambio allá te encontrás con cosas que están bien pero que son demasiado académicas…

    ¿Y en Estados Unidos?

    Y… hay mucha música allá…

    ¿Una cosa es New York y otra cosa los Estados Unidos?

    Y… en un punto sí… tal vez no sólo New York… Chicago también tiene muy buenos músicos pero sí… New York es como algo aparte, es otra cosa… pero incluso ahí, muchas de las popuestas jazzísticas actuales no son de las que más me atraen. Hay cosas en otros países, menos desarrollados como Brasil, acá mismo o algunos países de África que son tremendas. Esto más allá de lo técnico, ¿no? Yo me refiero más al concepto y a las propuestas…

    ¿Nunca se te dio por ir a África?

    Sí, claro que se me dio, pero todavía no pude. Yo estuve viviendo en Canarias, en Tenerife… si algún día cuelgo los botines, me voy ahí… Tenerife es un paraíso… y ahí estaba al lado de África pero no se dio y ahora me arrrepiento… estaba a media hora… de Senegal a dos horas… pero bueh… las ganas las sigo teniendo. Es el continente donde está la música que a mí más me conmueve.

    Esto explica la inserción en tus discos de…

    Sí… no es que me quiera hacer el africano…

    Bueno, la piel no te ayuda… (risas)

    No, claro… pasa que es una música que yo respeto y de la que intento aprender; por eso trato, respetuosamente, de usar algunas cosas. 

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