• Por H o Por B: John Hollenbeck y Theo Bleckmann

    Club Tropical – Los Angeles
    Lunes 6 de febrero de 2006

    La cita fue el 6 de febrero en el Club Tropical. Haciendo un alto en la gira que realizan por la costa oeste junto al Meredith Monk Ensemble, se presentaron John Hollenbeck (batería y percusión) y Theo Bleckmann (voz y electrónicos). Además de compartir el Impermanece Tour con Meredith Monk, estos muchachos vienen trabajando juntos desde 1997 en diferentes proyectos y realizando periódicos conciertos como dúo.

    John Hollenbeck, durante el ultimo año (12 meses para ser más precisos), edito 3 discos. Semi-Formal junto al exquisito The Claudia Quintet y dos proyectos de excepción en formato big band: A Blessing (por el que acaba de recibir una nominación al Grammy en la categoría jazz orquestal) y el más reciente Joys & Desires junto a la denominada Jazz Big Band Graz. En estos dos últimos participa Theo Bleckmann en voces. En su dilatada trayectoria Bleckmann ha trabajado con artistas de renombre como Laurie Anderson, Anthony Braxton, Michael Tilson Thomas, Dave Douglas, Phillip Glass, entre otros. Además de una extensa carrera como solista, colaboró intensamente con la Merce Cunningham Dance Company, el Mark Morris Dance Group, el San Francisco Symphony Chorus, el Estonian Radio Choir y contribuyó en el soundtrack de la película de Steven Spielberg Men in Black. Bleckmann se encuentra próximo a lanzar The Night They Invented Champagne para el sello Winter & Winter.

    Con estos antecedentes, no había nada que temer… (¿Seguro?)

    Si bien conocemos a la perfección el Club Tropical, era la primera vez que asistíamos a un evento organizado por Ear Orchard Music Series y como toda primera vez… bueno, no siempre… ¿o sí?

    El Tropical es un restaurante de comida centroamericana no muy amplio. Tiene una capacidad para unos 100 invitados, cómodamente… apretados y distribuidos de la siguiente manera: 50 personas que no excedan los 70 kilos con los brazos pegados al cuerpo, 30 pigmeos apilados de a tres, 10 contorsionistas, 6 trapecistas (balanceándose en sus correspondientes trapecios) y 4 perros, siempre que sean chihuahuas y estén apareándose…

    Aclaración: la cifra de 100 asistentes debe reducirse de acuerdo a la cantidad de músicos que haya en el escenario.

    De todas maneras teníamos la sospecha que no íbamos a sufrir aglomeraciones, avalanchas ni estampidas humanas. Y estas sospechas estaban fundadas en que la organización había diseñado una original campaña de publicidad basada en el más absoluto silencio y que ni siquiera propició el boca a boca. A lo sumo, un leve nariz a nariz que podríamos llegar a denominar como campaña publicitaria olfativa.

    Fue justamente nuestro olfato lo que nos permitió llegar al lugar. Lo hicimos unos 30 minutos antes del show. Nuestra particular adicción a las estadísticas nos llevó a improvisar un censo poblacional que arrojó los siguientes datos: 2 músicos (Bleckmann y Hollenbeck), una camarera, cero publico, cero organizador y una categoría indefinida integrada por nosotros en representación de idem…

    El cuadro daba lástima, así que intentamos ahogar las penas en una botella de vino pero fracasamos… en ese estilo somos expertos nadadores.

    Mientras se esperaba la llegaba del organizador (¿había?) el público, la prensa especializada, curiosos o… alguien, tuvimos oportunidad de participar respetuosamente de la prueba de sonido. Resultó de gran ayuda la colaboración de la camarera con frases como “suban los agudos” o “qué se van a servir los señores”.

    8:45 PM inicia el show. El organizador llegó bastante temprano, apenas 5 minutos después…

    Bleckmann hace algunas voces, las graba y utilizando unos pedales las va superponiendo. Mientras tanto, Hollenbeck toca la batería con palitos chinos. Sobre el parche del tambor, alcanzo a divisar un molde para pizza pero sin pizza. Mientras tanto, tratamos de deducir si el show ya empezó o no. Para no despertar sospechas, opté por tomarme la barbilla con la mano derecha y arquear una ceja en señal inequívoca de tener en claro lo que está sucediendo. El efecto dominó es arrollador (minutos más tarde, al girar mi cabeza hacia el escaso público, me encontraría con una docena de personas haciendo aquel gesto). Bleckmann toma un megáfono de plástico de color rosa mientras activa algunos efectos, en tanto Hollenbeck ensaliva sus dedos y los desliza sobre el parche del redoblante. Todo resulta bastante extraño.

    Alguien cruza la sala y me pregunta:

    -¿Voy bien para Ganímedes?

    -¡Sí! ¿Ves esos tipos en el escenario? Pegále derecho, no te podés perder…

    Parece que estamos en Floral Metal del álbum Static Still pero eso poco importa. También pasamos por Vanishing Lucy del disco Quartet Lucy.

    Todo pegado, empalmado, amalgamado, mezclado y superpuesto.

    Podríamos aclarar que aquí subyace la supremacía de la idea sobre la materialización, confiriendo un lugar protagónico a la yuxtaposición de ideas como si el proceso de creación artística se hubiese adoptado a priori y en donde la ejecución en tiempo y forma carece de relevancia…

    Pero preferimos asegurar: Yo que sé…

    Ahora se escucha Rhombicosidecahedron del álbum Origami en un pasaje decididamente experimental… bueno, lo anterior no eran canciones de Abba o el dúo Pimpinela,  precisamente…

    Bleckmann gira sobre sí mismo como un trompo en cámara lenta y juega con su voz. La camarera en ese momento viene a nuestra mesa y pregunta al descubrir nuestro extraño acento:

    -¿Ustedes son españoles (sic) o también vinieron en la nave madre?

    No puedo precisar cuántos minutos han transcurrido (¿o fueron días?). Parece que estamos en el tema Life Is Just a Bowl Of Cherries que resulta aceptable para el oído humano. Pero todo vuelve a la normal anormalidad cuando Bleckmann decide hacer un solo en sopapa (¡?) al que luego se suma Hollenbeck en maderitas. De pronto suena un teléfono.

    Tranquilos, es E.T. que está llamando a casa.

    Mis oídos no pueden creer lo que están viendo y mucho menos mis ojos oírlo… pero se escucha el clásico de Henri Mancini, Days Of Wine and Roses, en una versión que tiene mucho más wine que roses y que incluye un contrapunto entre Bleckmann en hilo dental y Hollenbeck en afeitadora.

    Ahora la voz parece imitar el sonido de una moto o un Fórmula 1, en un estilo que fusiona a McPhantom con el Loco Motoneta. La percusión utiliza, sucesivamente, una trampa para ratones y una ganzúa…

    Antes que podamos reaccionar, un agudo de Bleckmann cierra el set o el tema o lo que estaba abierto. Han pasado 45 minutos exactos.

    Bueno… tanto como exactos… no sé.

    Un breve descanso nos permitirá volver a la realidad. Para una adaptación más rápida el organizador ira mesa por mesa cobrando las entradas, aunque en este caso sospecho que lo que está cobrando son las…salidas.

    Regresa Bleckmann y hace en solitario Duet For One. Bien. El tipo canta fenómeno. El estilo recuerda vagamente a Bobby McFerrin. Su mística postura durante los primeros minutos impacta. Después, algo menos.

    Así hasta llegar a un punto en que nuestro único deseo es que se quede mudo o en su reemplazo volvernos sordos. O ambas.

    Llega el solo de Hollenbeck que combina una marimba con su voz entonando algo que parece ser una canción tirolesa que paulatinamente va convirtiéndose en… en… un solo de toses (¡?)

    ¿Será arte abstracto? ¿Será arte conceptual? ¿Arte marcial o un simple arte-facto?

    Para mí esta claro: No sé.

    Habrá tiempo para algunos contrapuntos memorables…

    Cajita de música versus raspadita de la lotería. Osito de peluche que se ríe versus llavero con sirena. Alien versus Predator. Y Freddy versus Jason. Pese a tanto versus no alcanzo a ver-sus… intenciones reales. Si es que las hay.

    Harán Bloombox del álbum Alt. Coffe Tapes. También I Remember You de Origami. Luego de una intervención en voz procesada que me recordó a un parlamento de Darth Vader en La Guerra de la Galaxias, llegará el cierre con Nova Scotia que incluye silbidos de ambos imitando pajaritos al mejor estilo de Los Hermanos Cuesta.

    Final de algo que nunca terminó de empezar.
    No hay dudas de que el arte es la búsqueda de la belleza.
    Pero a veces esa búsqueda o sus resultados pueden resultar infructuosos…
    Si no es por h (de Hollenbeck) es por b (de Bleckmann)…

    Sergio Piccirilli

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