• Porcupine Tree: Deadwing

    Deadwing, Shallow, Lazarus, Halo, Arriving Somewhere But Not Here, Mellotron Scratch, Open Car, The Start of Something Beautiful, Glass Arm Shattering, Shesmovedon (Track oculto)

    Porcupine TreeMúsicos:
    Steve Wilson (voz, guitarra, piano, bajo, teclados, dulcimer).
    Richard Barbieri (teclados, sintetizadores).
    Colin Edwin (bajo).
    Gavin Harrison (batería y percusión).
    Invitados
    Mikael Akerfeldt –Opeth- (guitarras, voces).
    Adrian Belew (guitarras).

    Lava, 2005
    Calificación: Dáme dos.

    Para empezar diría que es un excelente disco para una banda que Steve Wilson comenzó a finales de los ochenta en Inglaterra como un chiste. Con un amigo crearon una supuesta banda legendaria de los setenta, con una historia y discografia absurdas: Porcupine Tree… La banda empieza a tomar forma casi definitiva en 1993, cuando se asentó una formación para tocar en vivo (y la mano de Barbieri, ex Japan).
    Debido a este inicio es que la banda tiene una vasta y compleja discografía desde 1990; muchos EP’s, ediciones especiales, discos en vivo de pocas copias, varias ediciones simultáneas del mismo disco, etc…
    Lo cierto es que desde In Absentia, de 2002, que no sacaban nada nuevo; y este disco viene a mojarles la oreja a todos. Entra en un camino mas rocker y ¿directo?
    Sin perder el cuidado en la composición, los climas y las letras, se deciden por un sonido más duro y actual, que a mí, a diferencia de los fanáticos del Regresivo, perdón del Progresivo,  me cae muy bien. Muchachos: lo de los setenta, a los setenta; pasaron treinta años… Parece que un poco de distorsión los asusta.

    Perdón por la disgresión; volviendo al disco, comienza con Deadwing, tal vez el tema más rockero del álbum junto con Shallow: tienen gancho, buenos climas, buenos riffs y muy lindos toques de teclados. El primero tiene un largo y bello pasaje a la Floyd. Lazarus es una estupenda balada, con un muy lindo piano. Halo es dura desde el sonido; la letra, una crítica al fanatismo religioso, un tema muy pegadizo (no pegajoso). Arriving Somewhere… tal vez por momentos sea lo más parecido al sonido anterior de la banda, un tema muy climático y Floydiano, con un estribillo metalero, un tema del carajo.

    Mellotron Scratch resulta el tema menos interesante del disco, con una clara reminiscencia a The Rain Song de Led Zeppelín en la guitarra y en la estructura. Open Car sigue la línea de los dos primeros temas, pero mucho más corto. The Start of Something Beautiful tiene un buen y sencillo solo de viola; es el tema más sincopado del disco con momentos muy delicados. Para ¿cerrar?, Glass Arm Shattering apela a todo lo escuchado de Waters, Gilmour y compañía, con ruido a vinilo y todo, para hacer un buen tema climático con una letra de ocho renglones.
    Las letras son duras y oscuras, intimistas en general, entre las que se destacan Shallow (“I live to function. On my own is all I know. No friends to mention. No distraction. Nowhere to go”), Halo, Arriving… y Open Car.
    Está muy  bien tocado, escrito (tanto música como letra) y grabado. Wilson sabe a dónde apunta y da en el blanco. Las líneas melódicas de voz son excelentes, al igual que los estribillos. A pesar de dar una vuelta de tuerca al sonido y a la dureza de la banda, nunca pierden de vista que su principal activo son los temas: con muy pocos solos nunca descuidan el formato de canción.

    Federico Larroca.

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