• Robin Holcomb: John Brown’s Body

    Chimera, From Below, One, Photography, SAAM #1, John Brown’s Body, Sorrow, SAAM #2, Maybe You One Day, Pretty Ozu.

    Músicos:
    Robin Holcomb: piano y voz
    Eyvind Kang: viola
    Dave Carter: trompeta
    Steve Moore: trombone, glockenspiel
    Kohne Quartet:
    Joanna Lewis, Anne Harvey-Naol: violín
    Peter Ackerman: viola
    Melissa Coleman: cello
    Tzadik, 2006

    Calificación: Buena gente

    Sólo hay un camino para llegar y mil para alejarse
    (La Bruyere)

    La pianista, compositora y cantante Robin Holcomb ha transitado en su carrera diferentes corrientes musicales. Un amplio abanico que va del pop-rock al avant-garde. En John Brown’s Body une esa amplia gama integrando pequeñas piezas para solo piano, recurriendo al formato canción y desarrollando obras para cuarteto de cuerdas que la acercan a la música de cámara contemporánea.
    Esto puede parecer demasiado… pero no parece: es.
    El título de su nuevo trabajo discográfico alude directamente al nombre de la marcha que utilizaban las tropas de la Unión durante la Guerra Civil Americana. Su letra está basada en un poema escrito por Julia Ward Howe, aunque algunos revisionistas dicen que fue creada por un grupo de soldados bajo las órdenes de un sargento llamado John Brown (¿cómo puede estar al mando de algo un tipo llamado Juan Marrón?). Otros, en cambio, señalan que John Brown fue un caracterizado abolicionista de la época, vaya a saber… de lo que no caben dudas es que el tal John estaba dispuesto a entregar el apellido por una noble causa.
    Recién se me había ocurrido una idea redonda sobre este disco, pero como corresponde… se fue rodando.
    Hasta que regrese, si es que lo hace, iremos llenando espacios diciendo que Holcomb, además de su carrera como solista, ha sido co-fundadora de la New York Composers Orchestra y que tiene en su haber innumerables composiciones comisionadas por compañías de danza y teatro como la Bebe Miller Dance Company y The White Oaks Company’s Oz. También hizo música para películas.
    Su música conjuga el interés por el country, el rock, el minimalismo, himnos y canciones religiosas, folk de los apalaches, música de cámara, politonalismo a lo Charles Ives, canciones de la Guerra Civil…
    Actualmente, se encuentra desarrollando un proyecto de covers denominado Varmint en el que participa la base de Zony Mash: su esposo Wayne Horvitz en órgano, Tim Young en guitarra, Keith Lowe en bajo y Eric Eagle en batería, a los que se suman diferentes invitados en cada show. Queda claro que ideas y ganas no le faltan.
    Holcomb, en John Brown’s Body, concentra diferentes estilos. Esa diversidad, aunque elegantemente expresada, carece de cohesión conceptual y eso atenta contra el resultado final.
    Digo esto y es como si a la mitad de una película de suspenso pronunciara a viva voz el nombre del asesino.
    Si bien la variedad ha sido una característica constante en la música de Holcomb, sus trabajos nunca aparecían desenfocados (¿éste sí?). El aclamado Rockabye se orientaba al country-rock.
    Little Three
    ponía el acento en música para piano y el exquisito Big Time era una colección de canciones propias y tradicionales enraizadas en el folk americano.
    El disco abre con Chimera. Una frágil pieza para piano a medio construir, casi un bosquejo. La llamaremos la inconclu de Holc
    Seamos optimistas. “No temas, es una nube pasajera”, dijo Noé cuando empezó el diluvio universal.
    From Below es un dueto entre el piano de Holcomb y la viola de Eyving Kang. La cosa no pasa a mayores, pero…
    Mejor esperemos un poco más para la sentencia definitiva.
    Cautela, por favor… como dicen los chinos: “nadie prueba la profundidad del río con ambos pies”. Y hablando de meter la pata…
    En One se suma el Kohne Quartet; es la pieza más pretenciosa del disco orientada a la música de cámara contemporánea con un color tonal de gran intensidad pero un poquitín larga… ¡Ufa! Nada me viene bien. Parezco la Gata Flora (¿o era el Gato Félix?).
    Photography es una pieza para piano y voz envuelta en una melodía oblicua de perversa seducción… (¡Psst, Psst! Robin… che… es por acá!).
    SAAM #1 es un solo de piano con un notable juego de intensidades, lo que le otorga una gran expresividad y cuando parece que ahora sí… ahora no… y termina.
    Todo está bien pero… algo falta o sobra… o ambas, no sé.
    Seguramente usted pensará que soy un indeciso.
    En mi descargo le afirmo contundentemente: Hummm… Ehhh…
    John Brown’s Body, con arreglos para piano, trompeta y voz ofrece una particular visión melódica de esta canción tradicional.
    Sorrow recurre otra vez a la estructura viola-piano pero finalmente nadie viola a nadie.
    El piano de Holcomb en SAAM #2  hace una buena utilización de los silencios otorgándole así dramatismo a una melodía frágil y etérea.
    Maybe You One Day para voz y piano es demasiado breve como para disfrutarla y Pretty Ozu es un lullaby ejecutado en glockenspiel, viola y piano cuya estructura se va deshaciendo en forma casi imperceptible… tanto como nuestras esperanzas con este disco.
    Dicen que el lugar adonde llegamos cuando nos cansamos de pensar, suele llamarse conclusión.
    Y nada en este mundo cansa más que el aburrimiento.
    Según las disciplinas religiosas orientales, el aburrimiento es el principio del conocimiento. Ellos dicen que cuando alguien se aburre viaja a su interior; si es así, después de escuchar este disco debo estar en Jujuy… Tratemos de ser piadosos (¿en Salta?).
    Este disco evidencia un proceso de transformación en la música de Holcomb. Por lo tanto, requiere de una continuidad histórica para tomar forma definitiva. Es una transformación compleja que oscila entre lo homogéneo y lo heterogéneo, entre la diferencia y la variación. Haciendo uso de una dialéctica de lo discontinuo, pero poniendo mayor cuidado en las formas que en el contenido.

    A veces hay que estropear un poquito el cuadro para poder terminarlo
    (Eugene Delacroix)

    Sergio Piccirilli

    Notas Relacionadas o de Interés: