• Scarlett Johansson: Anywhere I Lay My Head

    Fawn, Town With no Cheer, Falling Down, Anywhere I Lay my Head, Fannin Street, Song for Jo, Green Grass, I Wish I Was in New Orleans, I Don't Wanna Grow Up, No One Knows I'm Gone, Who Are You

    Músicos:
    Scarlett Johansson: voz
    David Andrew Sitek: voces, guitarra, sampler, sintetizador, batería, drum machine, percusión
    Sean Antanaitis: teclados, guitarra, percusión, banjo, vibráfono, etc.
    Stuart Bogie: saxo, armónica
    Tunde Adebimpe: voces, loops
    David Farrell: percusión
    Chris Moore: sintetizador
    Martin Perna: flauta, saxo
    Jaleel Bunton: teclados, bajo, guitarras
    David Bowie: voces

    Warner, 2008

    Calificación: Ni en un virgen

    Todos tenemos más o menos claro lo que significa la palabra refrán. Si vamos al diccionario (castellano, en la medida de lo posible), nos encontramos con una escueta definición: "Dicho agudo y sentencioso de uso común". La verdad que a mí no me cierra mucho que digamos esta ¿rotunda? afirmación. Pero no vamos a andar metiéndonos en problemas con los señores de la Real Academia Española (de nivel infinitamente inferior a la Real Academia de Avellaneda, el glorioso Racing Club).
    Lo cierto es que, afortunadamente, no debo andar buscando definiciones estrambóticas o estrafalarias para que se entienda lo que es un refrán. Todos conocemos más de uno. Y los usamos también, en general de manera ventajosa para nuestros intereses… salvo que uno sea masoquista, aunque estoy dudando de esta afirmación en el exacto momento en que la he escrito.
    La cuestión es que los hay de todo tipo y calaña. Y para cada momento y necesidad. Todos tenemos nuestros refranes preferidos y, generalmente, los usamos de manera tendenciosa. Y algunos avispados hasta se dan el lujo de reformarlos o unirlos según convenga.
    Pero por si usted todavía no tiene ni idea de lo que significa un refrán, ejemplificaremos: al mal tiempo, buena cara; a buen entendedor, pocas palabras; para el hambre no hay pan duro; a caballo regalado, no se le miran los dientes; el que mal anda, mal acaba; cuando la limosna es grande, hasta el santo desconfía; cuentas claras conservan la amistad; la mentira tiene patas cortas; el pez por la boca muere; en casa de herrero, cuchillo de palo; mucho ruido y pocas nueces; sarna con gusto no pica y podemos seguir hasta el infinito (casi).
    Uno de mis preferidos es "cuando el carro arranca, los melones se acomodan solos"; también está "el tiempo acomoda todo". Con un amigo (teniendo en cuenta que en la Argentina, la palabra melón, en lunfardo, significa cabeza o cerebro) unimos ambos para sentenciar: "el tiempo acomoda los melones". Que, humildemente, es una genialidad.
    Otros suelen agregar acotaciones: "perro que ladra, no muerde (mientras ladra)". Y los hay contradictorios, como "no hay dos sin tres", al que rebatimos con "la tercera es la vencida". También tenemos "al que madruga Dios lo ayuda"; pero también "no por mucho madrugar se amanece más temprano". Yo me quedo con una tercera opción, menos conocida: "no por mucho madrugar, se ven vacas en camiseta". Que no será una genialidad (eso es para, ejem, unos pocos), pero es gráfico, posee un toque de humor y, además, es irrebatiblemente cierto.

    Luego de esta disertación… es que últimamente no sé dónde tengo la cabeza y es que… uy… mirad qué coincidencia… el disco debut de Scarlett Johansson se titula Anywhere I Lay my Head. Creer o reventar… que no es un refrán pero que aquí cae como anillo al dedo y no es cuestión de andar metiéndose en camisa de once varas.

    Scarlett Johansson es muy, pero muy bonita. Es actriz. Nació el 22 de noviembre de 1984 en Manhattan, Estados Unidos. Su padre es danés; su madre, de ascendencia judío-polaca. Tiene dos hermanos, también actores. ¿Les dije que es muy bonita? Por si no la tienen (o quieren verla actuar), pueden recurrir a Lost in Translation, Match Point, The Constant Gardener o Scoop. Su rechazo a la política del impresentable Bush hace que un persistente cosquilleo interno se agigante como pan en el agua… o chancleta de gordo… o sea. Aunque es lógico que tenga esa actitud, ya que es zurda. Y mide 1,63 m. No está operada (aún). Apoya la candidatura de Obama (y ya es un terremoto el cosquilleo). Ha ganado varios premios y obtenido numerosos reconocimientos. Tiene 23 añitos y (no sé cómo omití el dato) es muy, pero muy bonita.

    Con un antecedente musical limitada a una versión de Summertime en el álbum Unexpected Dreams: Songs from the Stars, la actriz grabó su primer álbum. Y les reitero el título, Anywhere I Lay My Head, porque más vale aclarar antes de que oscurezca.
    Convengamos que no es muy sorpresivo que digamos el hecho de que un actor o actriz se dedique a la música. Ejemplos hay a montones. En algunos casos, verdaderas revelaciones. En otros, seremos piadosos; en gran parte porque, como dijo Don Martín Fierro: "naides sabe en qué lugar / se oculta el que es su enemigo". Así que no haremos referencias a Ileana Calabró, Osvaldo Laport, Diego Torres, Leticia Brédice, Juan Darthés, Andrea del Boca, Leonor Benedetto, Flavia Palmiero, Gino Renni, Juan José Camero, Pablo Granados o Arturo Puig. Gente en plena búsqueda, recurramos nuevamente a Don Fierro: "Muchas cosas pierde el hombre / que a veces las vuelve a hallar / pero les debo enseñar / y es bueno que lo recuerden / si la vergüenza se pierde / jamás se vuelve a encontrar".

    Pero estamos con Scarlett Johansson y su álbum debut. Que terminó siendo un homenaje a Tom Waits (que hizo el camino inverso: primero cantó y después actuó… ambas cosas magníficamente). De los 11 temas que conforman el CD, 10 le pertenecen al querido viejo Tomás. La restante, es un original de Johansson.
    Caramba… más de 900 palabras y todavía no he escrito prácticamente nada sobre el disco. Y la verdad que… ¿por qué me decidí a comentar este álbum? En fin, a lo hecho, pecho.
    Veamos qué tenemos en la previa: a la (muy) bonita Scarlett Johansson (según la revista Esquire, la mujer -viva- más sexy del mundo), las composiciones de Tom Waits, el productor de los ascendentes TV on the Radio, músicos integrantes de Yeah Yeah Yeahs y Celebration e invitados como David Bowie. Lindo cóctel. Aunque siempre hay que tener en cuenta la premisa de que no todo lo que reluce es oro.

    El comienzo, sorprendentemente, es con Fawn, un instrumental que cierra el magnífico Alice. La versión es comandada por el órgano de Sean Antanaitis al que se suman los saxos para una secuencia cuasi épica. Es una de las mejores versiones de Fawn que haya escuchado. En realidad es la única, lo que también la convierte en la peor. Y si bien las comparaciones son odiosas, al lado de la original… ¿me explico?
    Luego se suceden composiciones de distintos álbumes. Contando el instrumental apuntado, tenemos: dos de Alice y Bone Machine y una de Swordfishtrombones, Big Time, Orphans, Rain Dogs, Real Gone y Small Change. La restante, Song for Jo, le pertenece a Johansson.

    El repertorio elegido está bien; no se ha recurrido a lo obvio; pero… la intro de Town With no Cheer no está mal. Hasta que aparece la (muy) bonita Johansson. Falling Down incluye, en su instrumentación, guitarras acústicas, eléctricas y slide, samplers, batería, infinitos elementos de percusión, banjo, piano, teclados de toda naturaleza y calaña… y la participación de David Bowie (en un irrisorio segundo plano). Parece que nada nos salvará del desastre.
    Por piedad, porque Johansson es (muy) bonita y porque no queremos enterarlo por este medio al querido Tomás, no entraremos en detalles del álbum, simplemente porque no tiene el menor sentido. Sí comentaremos que en las liner notes de Song For Jo, la (muy) bonita cantante y actriz confiesa: "Nunca antes había escrito una canción". Se nota demasiado; y no sé si quiero que siga participando.

    En definitiva, uno no quiere coartar la libertad de nadie. Todos tenemos el derecho de expresarnos. Es loable que la (muy) bonita Johansson explore nuevos horizontes, se adentre en territorios poco conocidos (para ella) y que haya tomado riesgos.
    Pero Johansson, además de ser actriz y (muy) bonita, es joven. Y ya se sabe lo que ocurre cuando uno se acuesta con chicos…

    Scarlett Johansson ha debutado discográficamente con Anywhere I Lay My Head.
    Y la verdad que el álbum es un verdadero espanto. Y eso que no quiero entrar en comparaciones furibundas como el notable Temptation, de Holly Cole, también con composiciones de Waits.
    Simplemente me gustaría que la (muy) bonita Scarlett Johansson, por lo menos, afine.
    Y si no, ahí tenemos a mano otro refrán.
    Zapatero, a tus zapatos.

    Marcelo Morales

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