• Skerik’s Syncopated Taint Septet: Husky

    The Third Rail, Go to Hell Mr. Bush, Syncopate the Taint, Fry His Ass, Don’t Wanna, Song For Bad, Taming the Shrew, Irritant, Summer Pudding, Daddy Won’t Taint Bye-bye


    Músicos:
    Skerik: saxo tenor
    Craig Flory: saxo barítono y clarinete
    Joe Doria: órgano Hammond B-3
    Dave Carter: trompeta
    Hans Tauber: saxo alto y flauta
    John Wicks: batería
    Steve Moore: trombón y Wurlitzer
    Hyena Records, 2006

    Calificación: A la marosca

    No te metas en el mundo de las drogas; ya somos muchos y hay muy poca…
    (Les Luthiers)

    Syncopated Taint
    (corrupción sincopada) fue el inusual término que acuñara un nefasto personaje llamado Harry J. Aslinger para definir la supuesta decadencia moral causada por el encuentro del jazz y la cultura de las drogas allá por los años ’30.
    Aslinger, durante la gran depresión, fue nombrado director de la Oficina Federal de Narcóticos y Drogas Peligrosas. Esa organización fue responsable de las nuevas leyes federales contra la heroína, el opio, la cocaína y la marihuana.
    Pero Aslinger además tenia un odio personal contra el jazz y los músicos negros que la ejecutaban, así que pasó años persiguiéndolos y soñando con hacer un operativo a escala nacional para arrestarlos a todos y no precisamente con ánimo de conformar una big band.
    Gracias a su prédica, la marihuana y los otros derivados del cannabis fueron prohibidos en uno de los mayores despropósitos científicos y sociales de las sustancias psicoactivas. Un entramado de mentiras ideado a nivel gubernamental, derivó en lo que se conoce como Marihuana Tax Act de 1937, que decretaría la ilegalidad de la marihuana. Todo esto propició el desarrollo del Mercado negro (color odiado por Aslinger) y generó incalculables ganancias para personajes relacionados directamente con los ejecutores de la prohibición.
    Siempre el mismo truco… y funciona.
    Aslinger (pronuncio su nombre y me hierve la sangre) aseguraba que el consumo de marihuana convertía a los jóvenes en salvajes asesinos. Curiosamente, años después, a quienes protestaban contra la guerra de Vietnam se los acusaba de pacifismo antipatriota e incapacidad para aniquilar al enemigo… causado por el uso de la misma sustancia.
    La historia va a los tumbos. De porrazo en porrazo… (¡je, je!).
    En verdad no sé por qué usted se empeña en contarme todo esto pero igual se lo agradezco…
    Bueno, como dijo un dermatólogo amigo mío: vayamos al grano.
    Syncopated Taint es el nombre elegido por Skerik para su banda y ya sabemos por qué o por lo menos lo intuimos.
    A Skerik se lo relaciona por su participación en bandas como Critters Buggin, Garage a Trois (junto a Charlie Hunter y Mike Dillon), Les Claypool’s Frogs Brigade y el nuevo proyecto grupal liderado por Bobby Previte: The Coalition of the Willing; pero como si esto fuera poco…
    Husky es el segundo disco del Syncopated Taint Septet, luego de su auspicioso debut en el 2003 con el álbum editado por el sello Ropeadope que llevara por título el nombre de la banda.
    En este proyecto, Skerik explora nuevas armonías y pretende ampliar los registros sonoros del jazz haciendo explotar todas las posibilidades de los ritmos y los tempos a la vez, a la manera en que lo hizo el bebop en sus orígenes pero adosándole elementos en apariencia irreconciliables como el funk, el grunge, el soul, matices improvisacionales y habilitando, en términos expresivos, espacios para el humor y la frescura lo que le otorga una gran espontaneidad (este disco se grabó en un solo día)
    Al igual que en The Coalition of the Willing podemos hallar rastros de un fuerte mensaje político expresado más que en la música misma, en su aspecto contextual. El track dos Go to Hell, Mr. Bush (váyase al infierno Sr. Bush) es un titulo más que elocuente… y justo.
    La mayoría de las composiciones pertenecen a Hans Tauber y Steve Moore a excepción de Fry His Ass escrita por Joe Doria y la pieza grupal que cierra el disco, Daddy Won’t Taint Bye-bye
    Husky abre con The Third Rail. La intro evoca a las marchas que acompañan los cortejos fúnebres de New Orleans. El aporte en Wurlitzer que hace Steve Moore nos recuerda vagamente a MM&W y sobre un preciso groove se escurren buenos solos de trompeta y flauta a cargo de Dave Carter y Haus Tauber, respectivamente. Un collage de heavy post bop trip hop que nos hace gritar hip hip hop hurra y vuelta a empezar.
    Un breve pasaje en flauta desemboca en Go to Hell Mr. Bush. Cierta atonalidad aportada por el saxo barítono de Craig Flory le permite trascender a géneros como el funk con los que uno podría asociar a Skerik y los consistentes arreglos brindan un delicioso marco para que… el Sr. Bush se vaya adonde merece.
    Syncopate the Taint  tiene una melodía que recuerda inmediatamente a la música de la serie de TV Get Smart (El súperagente 86) en la que Control derrota a Kaos… hasta que llega el solo de Skerik (impecable en el rol de… ¿Sigfrid?). Expresa simultáneamente la intensidad y el relax de la improvisación, haciéndonos creer que están tocando en vivo (¿lo están?).
    Si a usted las frituras le caen mal, espere a escuchar Fry His Ass (fríe su culo). Allí encontrará claras referencias a Mingus (no anatómicas sino musicales), cortes rítmicos a lo James Brown, el vigor de la música de New Orleans, grooves provenientes del hip hop y mucho hot jazz. Esto último en una clara alusión a las épocas del tal Aslinger. Recordemos que la gran depresión de los años treinta alejó a los músicos de los estudios de grabación y los grandes escenarios. Fue el momento entonces de refugiarse en lugares más pequeños… así surgieron los hot clubs. Después llegarían los hot dogs y más tarde las hot lines.
    Don’t Wanna se destaca por una melodía infantil a la manera de Sex Mob y al igual que en éste, el humor ocupa un lugar protagónico.
    El calmo y parsimonioso Song for Bad adopta ciertos matices propios de los himnos religiosos. Elaborado por otros cerebros hubiese terminado en un mamarracho; en cambio, utilizando el de Skerik y sus muchachos, el resultado es muy diferente. Y hablando de diferente… preste atención al solo de saxo, para muestra basta un botón. Mejor dicho, un saxofón.
    Taming the Shrew tiene una orientación más clásica pero es igualmente disfrutable. Buenas intervenciones del trombonista Steve Moore y de Joe Doria en Hammond B-3.
    Irritant está sustentado en una base monolítica a lo The Meters retrasando el tempo en la forma denominada “in the pocket”. Sobre eso, los caños se montan y con muy malas intenciones, por cierto. Luego, un desfile de contrastes: base funky, percusión en ritmo de samba y algunos electrónicos…
    Algo así como salir con pantalón rojo, soquetes amarillos y camisa verde y misteriosamente lucir elegante…
    En Summer Pudding se filtran ritmos latinos (se filtran como una célula terrorista). Bien Skerik en tenor y solo medeskiano de Doria en órgano…
    En el inicio de Daddy Won’t Taint Bye-bye abundan los electrónicos y loops como si quisieran advertirnos que algo está por ocurrir… y ocurre un terrible accidente en el que chocan de frente el jazz de New Orleans y el grunge. Ambos seguramente bajo los efectos de las sustancias que tanto molestaban al resentido Aslinger.
    Recomendar este disco es innecesario y  redundante.
    Lo recomiendo.

    “El jazz no ha muerto, sólo huele gracioso”
    (Frank Zappa) 

    Sergio Piccirilli

    Notas Relacionadas o de Interés: