• Taylor Ho Bynum

    ¿Por qué te decidiste por la corneta?

    Comencé a tocar corneta hace aproximadamente 6 años, creo que a fines de 2000. Mi amigo Timo Shanko, que es un notable bajista y saxofonista con quien toqué en la Fully Celebrated Orchestra, me envalentonó en la búsqueda de obtener un timbre diferente. Por ese entonces yo estaba tocando bronces en una banda de estilo de New Orleans y el trombonista de ese grupo era un coleccionista de instrumentos de bronce. Así que tenía un montón de viejas cornetas. Me enamoré de una 1910 Conn Cornet y se la compré por doscientos dolares. Esa noche salí a tocar con The Fully Celebrated Orchestra y su líder, Jim Hobbs, tocaba un saxo alto de la misma marca. Esa mezcla fue mágica. Desde ese momento quedé enganchado con el instrumento. Una vez que que me concentré en la corneta, me di cuenta que muchos de los trompetistas más gravitantes eran en realidad cornetistas…

    Por ejemplo…

    El primer Armstrong, por supuesto, y todos los que tocaron con Ellington, como Ray Nance y especialmente Rex Stewart, que es uno de mis preferidos. Y todos los grandes posteriores a los 60’s como Olu Dara, Bobby Bradford, Butch Morris… y Don Cherry…

    ¿Don Cherry?

    Claro; muchos creen que tocaba trompeta de bolsillo pero en realidad lo hacía con corneta, especialmente en todos esos grandes discos que grabó para Blue Note a principios de los 60’s.

    ¿Y cuáles son, a tu criterio, las diferencias principales entre la trompeta y la corneta?

    Encuentro la corneta como un instrumento más flexible que la trompeta, por lo menos en término de timbre… Es más vocal y más fácil de tocar “entre notas”. También siento que la corneta me libera de asociaciones machistas y de las connotaciones agresivas que caracterizan a la trompeta en donde siempre se espera que suene arriba, rápido y fuerte… La verdad es que prefiero un ataque suave y más abrazador, más “redondo” como el de la corneta… también siento que la corneta se ensambla mejor con los demás instrumentos…

    Creo que estás enamorado…

    Sí, es cierto. De todas maneras, la corneta es un instrumento muy difícil de tocar, especialmente si el instrumento es viejo ya que se hace más difícil de afinar y puede ser muy difícil controlarlo… Aún así lo siento digno.

    Y más tarde ingresaste a la Wesleyan University…

    Wesleyan era un lugar interesante; una mezcla de experiencias en general, pero muy positiva musicalmente hablando y obviamente allí tuve la oportunidad de conocer, estudiar y trabajar con Anthony Braxton. Ése fue uno de los puntos decisivos de mi vida. Después de eso, me fui a la costa oeste por un tiempo para ver qué pasaba de Vancouver a San Francisco… Y me metí un semestre en el programa de jazz de The New School…

    Braxton¿Cómo fue esa experiencia?

    Muy positiva, ya que me hizo apreciar la apertura y la experiencia creativa que ofrecía… la Wesleyan (risas), sobre todo en comparación con el acercamiento al jazz mucho más rígido y al estilo de New York que brindaba el New School…

    Dicho de otra manera … no te gustó.

    No todo fue malo ya que allí conocí al baterista Tomas Fujiwara con quien todavía sigo tocando pero… ¡volví a Wesleyan! Y cuando regresé, me encontré con algunos músicos realmente serios… tipos como Evan O’really, Guillermo Brown, Steve Lehman, Chris Jonas, James Fei, Jackson Moore. Así que la posibilidad de colgarse haciendo música con estos tipos fue realmente grandioso. Por aquel entonces allí tambien había grandes bailarines, gente de teatro y de las artes visuales. Ése fue mi punto de partida para desarrollarme en un contexto artístico interdisciplinario.

    Y dirigiste teatro, ¿no?

    Sí, fue justo en esa época. En ese momento dirigía el grupo de teatro Asiático-Americano. Recuerdo que representamos una versión bastante libre de la Historia del Rey Mono en estrecha colaboración con grandes bailarines… Todo eso fue muy importante para mí y aunque tengo algunos reparos con la escuela como institución, me brindó la oportunidad de ser parte de una comunidad de jóvenes artistas y creativos. Las oportunidades de realización, creéme que fueron un autentico lujo… y ayudaron mucho a mi desarrollo artístico.

    ¿Quiénes fueron tus profesores además de Braxton?

    Anthony (Braxton) fue mi principal maestro y, como te dije ya, meterme en su música y sus ideas fue una experiencia de vida que todavía continúa. También estudié con el vibrafonista Jay Hoggard, quien también es un amigo y mentor y tocó en mi disco “Other Stories”.

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