• Ted Reichman

    Por aquel entonces conociste a John (Hollenbeck) Chris (Speed) y Matt (Moran); ¿imaginabas lo que sucedería después? De paso te pregunto… ¿qué sucedió? (risas)

    La primera vez que toqué con John (Hollenbeck) creo que a él no le gustó mucho, así que debo suponer que no podía imaginarme qué iba a suceder más tarde. Pero muy poco después, con nuestra banda Refuseniks, John y yo construimos una relación musical muy fuerte. Eso fue sorprendente, sobre todo cuando pienso en lo diferente que éramos en términos musicales. Una vez que la relación se solidificó, empezamos a tener metas similares como músicos y nuestras diferencias tanto en lo personal como en lo musical terminaron haciéndonos más fuertes… al menos así lo siento yo, no sé si a John le pasó lo mismo. He aprendido de John una masiva cantidad de conocimientos musicales y de vida. Sólo espero que podamos continuar… aunque eso no está garantizado.

    John Hollenbeck

    ¿Y con otros músicos no te pasa lo mismo? 

    Con otros tipos pudo haber ocurrido algo similar, pero en ningún caso he llegado a tener la conexión que alcancé con John. Me encantan Matt (Moran) y Chris (Speed) y me gusta estar en sus bandas y trabajar con ellos en diferentes contextos, pero no logro mantener la energía que obtengo al trabajar con John. Pienso que el hecho de que el Claudia Quintet haya durado tanto y se haya desarrollado en la manera en que lo hizo se debe, definitivamente, al duro trabajo y esmero de John. Es uno de los tipos más disciplinados y confiables que jamás haya conocido, así como uno de los músicos más dotados. Por eso no sorprende que a lo que él se dedique sea, en cierto nivel, exitoso.

    En estos días estás viajando a Brasil junto al Claudia Quintet para tocar en el Amazonas Jazz Festival; ¿qué significa para vos encontrarte con un público tan diferente al que usualmente tenés?

    Fuimos a Brasil algunos años atrás y fue una experiencia tremenda para mí. Más allá de que Brasil represente una de las culturas musicales más importantes del mundo, tocar para el público de Brasil es algo muy especial porque son extremadamente participativos.

    ¿En qué aspectos evolucionó y qué perdio la banda desde su primer álbum hasta “Semi-Formal”?

    Las habilidades y las ideas compositivas de John han crecido y  madurado y el sonido de la banda ha madurado a la par. No pienso que hayamos perdido nada con el tiempo, ya que son capas y más capas construidas a partir de un origen fundacional muy sólido en términos conceptuales.

    Van Dyke ParksVolvamos atrás en el tiempo. Después de graduarte estuviste tocando con bandas de rock como Ester Balint y JD Foster, ¿no?

    En realidad no fue así. Primero toqué musica klezmer. Pero tocar rock era y es algo muy natural para mí, por lo menos mucho más que el jazz. Desde siempre deseé formar una banda de rock en el sentido convencional o en la forma en que cualquier músico joven puede llegar a hacer, pero no logré conectarme con la gente apropiada hasta que me mudé a New York y me hice profesional. En lugar de eso, empecé a trabajar con cantautores que, además, es algo que amo verdaderamente.  Algunos músicos no pueden relacionarse con eso; pero como en muchas otras cosas, disfruto ocupando un rol secundario o haciendo lo que Van Dyke Parks (compositor, arreglador, productor y cantante nacido en 1943, que alcanzara notoriedad colaborando con Brian Wilson en el álbum Smile) describiera como “artista beta”. Es más, esa música es muy importante para mí… (refiriéndose a los cantautores). Recuerdo que en la mitad de un trabajo con Braxton estaba con mi novia escuchando a Elvis Costello y dije “¿por qué no toco música como ésa? Amo esa música”. Así que eventualmente lo hice y por eso lo sentí tan natural.

    Más tarde comenzaste a tocar música klezmer con David (Krakauer) y Alicia (Svigals); ¿ése también fue un paso natural en tu desarrollo musical o una necesidad filosófica?

    Más que una necesidad filosófica eso fue una necesidad financiera (risas), situación por la que me lamento profundamente. Sí fue un proceso natural en sentido motivacional ya que conectó mi trabajo con Braxton y Kevin Norton con el concepto de “cultura judía radical” (dicho así, en castellano) que estaba desarrollándose por aquella época. Pero esa participación en el klezmer se convirtió en algo negativo para mí y me hizo tomar distancia de eso…

    ¿Y cómo te relacionás con la religión?

    Soy judío. Así de simple.

    Recién mencionabas que tomaste distancia de la música klezmer; sin embargo, también has participado del Septeto Rodríguez. ¿No creés que, de alguna forma, representa una visión innovadora de la música klezmer?

    Roberto RodriguezRoberto es un músico muy excitante y me dio mucho placer tocar con él. Su música no tiene mucho que ver con el klezmer, es más su propia “cosa”, la cual está constituida por algo que no entiendo enteramente como música judía. La idea de la fusión judeo-cubana es algo a lo que fácilmente podría referirme con cinismo; pero, en cierto nivel, él lo está haciendo con gran honestidad. Roberto está muy conectado con el judaísmo a su manera y no a la música klezmer específicamente. Y además, como percusionista, el tipo te patea el culo…(risas)

    Vos hiciste música para películas como “States of Unbelonging”, “Rene and I”, “Rick”… hablemos de eso…

    States Of UnbelongingLa música para películas es muy importante para mí en este momento. Ahora estoy trabajando sobre un film llamado “The Memory Thief” que es la cosa más excitante que me ocurrió hasta ahora en este campo. Me siento extremadamente afortunado de tener trabajo en esa área y sólo espero continuar haciéndolo. Siento como si estuviese usando cada aspecto de mi cerebro cuando estoy trabajando sobre un film, lo cual es muy bueno… (risas). Otra vez eso me convierte en un “artista beta”, en este caso tratando de ayudar al director a concretar su concepto para una película.

    En tu disco “Bad Stravinsky” hacés música de filmes de Jean Luc Godard… ¿Por qué Godard?

    Principalmente porque creo que la música de sus películas es realmente buena y pensé que sería interesante desarrollar una visión que me permitiera aproximarme a su obra. No hice música para sus películas, sólo arreglé la música existente que pertenece a Antoine Duhamel, George Delarue, Michel Legrand, etc. Godard tiene un poderoso sentido del uso de la música en películas, casi como ningún otro director… un sentido profundamente personal, claro. Observar cómo usó tanto rock’n’roll como Mozart en las bandas de sonido, fue muy inspirador…

    ¿Qué otros grandes directores te gustan además de Godard?

    Godard¡Oh boy!… Ésa si que es grande…(risas). En este momento mis directores favoritos son John Ford, Wong Kai-Wai, Pedro Almodóvar, Luis Buñuel, Jim Jarmush, Les Blank, Robert Altman y muchos más. John Ford es definitivamente mi favorito de todos los tiempos. Sé que es una opción fácil y segura, pero antes que me preguntes por qué, te digo que no tengo tiempo para meterme en eso ahora… (risas)

    Qué lástima que no tengas tiempo… porque quería que habláramos sobre tu nuevo disco (risas). “My Ears are Bent” es quizás el mejor trabajo de tu carrera… ¿lo sentís así?

    Realmente aprecio que digas eso… pero no lo sé (risas). Espero que la banda de sonido de la película en la que estoy trabajando ahora sea el mejor trabajo de mi carrera. Y deseo que cualquier cosa que haga en el futuro sea mejor que lo anterior. ¡Siempre estoy tratando de mejorar!

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