• The Bad Plus

    Algo debe estar ocurriendo en la Argentina, o al menos en Buenos Aires, como para que una banda como The Bad Plus nos visite dos veces en dos años; más aún cuando el trío permanece en la cúspide de lo que podríamos denominar jazz contemporáneo. O algo así. Música creativa… ¿les va el mote de "jazz creativo contemporáneo"?
    Todo esto queda de lado cuando The Bad Plus sube a un escenario. La rompen, claro está. Pero… ¿cómo serían debajo de él? Del escenario, aclaramos. No pudimos hablar con los tres integrantes, pero sí lo hicimos con dos de ellos: el bajista Reid Anderson y el pianista Ethan Iverson. Nos quedó afuera el baterista David King, pero no está nada mal un 66,66% de efectividad, ¿no?
    El trío se conformó definitivamente en el año 2000, a pesar de que algo habían hecho juntos a principios de los 90's. Desde sus primeros conciertos han intercalado composiciones propias con particulares relecturas instrumentales de Nirvana, Abba, Vangelis, Aphex Twin, Black Sabbath, The Bee Gees, Neil Young y cualquiera que se les pusiera entre ceja y ceja.
    Su primer registro data del año 2001 cuando el sello español Fresh Sound publicara The Bad Plus; aunque muchos señalan el despegue del trío con These Are the Vistas, de 2003. No debe resultar extraño, ya que fue el primer álbum editado en los Estados Unidos y, además, por Sony. Un año después llegaría Give; el 2005 traería Suspicious, Activity? y Blunt Object – Live in Tokyo (este último inédito en la Argentina). Su último álbum registrado hasta el momento es Prog (2007); pero de tan febriles e inquietos, ya tienen listo a su sucesor, For All I Care, que se viene con varias novedades y sorpresas. Pero no adelantaremos nada ya que el tema surgió en la charla y con lujo de detalles.

    The Bad Plus es un trío acústico pero con una potencia arrolladora. Aunque… a no confundirse, no todo pasa por ahí: son talentosos, sutiles, estudiosos, versátiles, virtuosos, irreverentes y, aparentemente, con un interesante porcentaje de atorrantez, con perdón del cagastellanismo.
    Reid Anderson, como líder, ha editado tres álbumes para el sello Fresh Sound: Dirty Show Tunes, Abolish Bad Architecture y The Vastness of Space. Jorge Rossy, Mark Turner, Jeff Ballard, Andrew D'Angelo y Ben Monder son solamente algunos de los músicos con los que acometió varias tropelías.
    David King (1970) fue un ocupadísimo sesionista en los 90's; luego conformó, en 1996 (y aún sigue vivito, coleando y editando CD's) el trío Happy Apple, junto con el saxofonista Michael Lewis y el contrabajista Erik Fratzke. También integró Buffalo Collision, con Iverson, Tim Berne y Mat Maneri.
    Ethan Iverson y su formación clásica se mudaron a New York en 1991. Allí estudió con Sofia Rosoff y Fred Hersch. Debutó discográficamente en 1995 con School Work, que incluía al legendario saxofonista Dewey Redman. Con su trío editó Live at Smalls, The Minor Passions y Constuction Zone/Deconstruction Zone. Fue director musical del Mark Morris Dance Group, actuando con Mikhail Baryshnikov y Yo Yo Ma. También anduvo de parranda con Billy Hart, Dave Douglas, Kurt Rosenwinkel, Mark Turner y etcéteras varios.

    Los tres componen, los tres arreglan, los tres se respetan, los tres conforman un verdadero trío en el que, afortunadamente, el resultado final supera a la sumatoria de las partes. Pero basta de preámbulos, que ya hemos escrito en cantidad sobre uno de los grupos que nos encanta de verdad; de esto se desprende que las expectativas ante el encuentro fueran in crescendo de manera directamente proporcional a la cercanía del mismo. Que se llevó a cabo en la mañana previa a su actuación en Niceto Bar, muy temprano, en el lobby del hotel en que se hospedaron. La primera imagen fue la de un Ethan Iverson yendo de un lado hacia el otro, saliendo a la vereda, mirando al cielo, volviendo a ingresar para desaparecer por una puerta que lo llevaría andá a saber dónde. En eso, aparece Reid Anderson, tazón de café en la mano y dispuesto a comenzar la charla. Pero había que encontrar a Iverson. Todos supusimos que se había ido a su habitación y que entonces la nota se realizaría allí. Pero al atravesar la misma puerta que el bueno de Iverson, nos dimos cuenta rápidamente (y con un grado de sagacidad que ni siquiera el Inspector Gadget), que había ido al baño.
    Decidimos esperarlo, pero…

    Si algo quedó claro en la primera visita de The Bad Plus a Buenos Aires en el año 2006, fue (entre otras cosas, claro está) que el contrabajista Reid Anderson era algo así como el vocero del grupo, el que utilizaba el micrófono sobre el escenario, ya sea para anunciar los temas, presentar a los integrantes del trío o bien para contar historias… ¿surrealistas?
    Le recordamos, como para matizar la espera, uno de esos mini-relatos mientras íbamos a sentarnos para comenzar la charla y aguardábamos que reapareciera, desde aquella puerta, Ethan Iverson. Su cara de extrañeza, su silencio y el hecho de que la nota pudiera abortarse antes del inicio, hicieron que un furibundo arrepentimiento sobrevolara por mi cabeza. Afortunadamente fue eso y no un cenicero. Pero cuando Anderson respondió, el alma (si la hay) volvió al body. Y valga la aclaración: creo que los tres la pasamos bastante más que bien.

    Reid Anderson: ¿Cómo podés acordarte de eso? (Y luego de mirar con cierta complicidad, pregunta) ¿Y a qué me estaba refiriendo?

    No lo sé… salió de tu boca, no de la mía…

    R.A.: (Riendo sonoramente) Disculpame… debe haber sido una pesadilla…

    ¿La historia o la situación (risas)?

    R.A.: Probablemente ambas (más risas); pero contame, ¿cómo andás?

    ¿Yo? bastante bien, gracias… ¿y vos?

    R.A.: Bastante bien también… ahora agradezco yo… es mi turno…

    Mientras lo esperamos a Ethan, ¿encontraste alguna diferencia entre este Buenos Aires y el modelo 2006?

    R.A.: La verdad es que no tenemos mucho tiempo disponible para poder sacar conclusiones medianamente serias. En esta oportunidad hemos podido recorrer un poco, ir a almorzar, visitar algunos negocios, no mucho más que eso. Pero mi humilde y parcial percepción me indica que la gente no la está pasando mal, todo lo contrario. La sensación es que las personas se sienten a gusto aquí y son muy comunicativas entre sí. Y sin importar la hora o en qué circunstancia. No es algo que puedas decir de muchos lugares en el mundo, de verdad.

    ¿Qué pensás del hecho de que algunas de esas personas, que viven tan lejos, conozcan la música de The Bad Plus?

    R.A.: Es algo realmente increíble. Si uno lo piensa fríamente es como para no tomarlo en serio (risas). Probablemente se deba a las modernas vías de cominicación que nos gobiernan hoy día.

    Vos pensás que Internet ayuda…

    R.A.: Por supuesto; y mucho (en este momento se suma Ethan Iverson).

    Estábamos hablando con Reid (Anderson) acerca de Internet y de que probablemente mucha gente, en la Argentina, los conozcan gracias a ella.

    Ethan Iverson: Sí, adhiero a ese punto de vista.

    De todas maneras ustedes son afortunados ya que, de manera inesperada, la mayoría de sus CD's se han editado en el país.

    E.I.: Qué bien, pero… (pone cara de "¿y eso no es habitual?")

    Hay muchos músicos, incluso argentinos, que no tienen material disponible en Argentina. Y entonces debemos importarlos, lo que lleva los discos a precios casi prohibitivos. Pero somos un país bastante curioso, ya que mientras un álbum de ustedes, en Estados Unidos debe estar a la venta en 15 ó 16 dólares (ambos adhieren), aquí no supera los 10…

    (Los dos, sorprendidos) ¿En serio?

    Tal cual; por otro lado, y para aclarar más la cuestión, no tenemos disponibles discos de John Zorn ni de ECM…

    E.I.: ¿No hay CD´s de ECM? Eso sí que no está bien… ¿Y cómo hacen?

    Los pagamos más caros, el triple de una edición local. Por eso quería volver al tema de Internet…

    R.A.: Bueno… es algo bastante complicado como para tener una postura rígida, ya que por un lado ayuda pero también perjudica a un montón de gente. Para un grupo como el nuestro lo verdaderamente importante es tocar. Nunca tuvimos muchas expectativas acerca de la cantidad de discos que podemos vender. En realidad, hoy por hoy, un CD es más un objeto promocional que te abre posibilidades reales de llegar a lugares tan alejados para nosotros como éste. Nunca pensamos en ganar dinero con la venta de discos. En cierto sentido, que más gente conozca nuestra música, independientemente de que compre nuestros CD's o no, nos ayuda a que podamos demostrar lo que somos arriba de un escenario. Porque además no hay siquiera estaciones de radio donde se difunda nuestra música. Es indudable entonces que, para músicos como nosotros, Internet termina resultando una gran ayuda. Ahora… en lo personal, no creo que por más que se bajen nuestra música por Internet la gente no compre nuestros CD's. No quiero generalizar, pero tené en cuenta que si al hecho de que habitualmente no somos grandes vendedores de discos le sumamos que no tenemos una verdadera "distribución" en Buenos Aires, por ejemplo, cualquier elemento externo como el que mencionás nos resulta muy útil. Y creo que hasta por una cuestión cultural, aunque la gente entre a un My Space o se baje la música a un Ipod, no deja por ello de comprar discos. Al menos eso es lo que noto que ocurre con una música como la que hacemos.

    ¿Adherís (a Iverson)?

    E.I.: Por supuesto. El problema hoy por hoy no creo que sea Internet. Anoche estuvimos en una escuela de música y el director nos entregó un CD con material realizado por los alumnos. Porque hoy los costos para realizar una grabación no son inalcanzables. Estoy de acuerdo con Reid (Anderson) en el hecho de que hoy un CD es más una herramienta promocional que otra cosa; y por supuesto que no es lo mismo un sello multinacional que uno independiente, pero no es tan complicado acceder a una grabación hoy día.

    Ustedes trabajan con Sony; esto, ¿los afecta de alguna manera en particular? O bien, ¿hay directivas precisas del sello con respecto al tema?

    E.I.: No, ellos fueron siempre muy gentiles; y eso que saben tanto como nosotros que el dinero no es algo que pueda interferir con potencia… Tenemos un buen diálogo y creo que se debe a que todas las partes comprendemos cuáles son los respectivos lugares y responsabilidades de cada uno.

    R.A.: En nuestro último disco dcidieron ponerle una suerte de "copy protection" al CD. Pero trajo aparejados muchos inconvenientes ya que mucha gente, al intentar escucharlo en su PC, notó que para poder hacerlo debía instalar un programa en su computadora para poder escucharlo. Esto hizo que muchos de nuestros fans se enojaran y mucho al pensar que ese programa podía enviar información a Sony de la PC del usuario. Y a nosotros la situación nos afectó mucho, por lo inesperada y porque no tenía razón de ser. Pensamos mucho qué hacer o qué decir, porque tampoco era cuestión de decirle a la gente de Sony que tiraran todo a la basura y que hicieran todo de nuevo. Creo que hay cierta paranoia en las compañías discográficas y, en algunos casos, se sienten aterrorizados por lo que pueda ocurrir en el futuro cercano. Tuvimos una buena receptividad y se comprometieron a solucionar el inconveniente, pero es una muestra de lo que puede ocurrir hoy por hoy… por supuesto que nosotros no vendemos millones de discos y que no iba a representarles una pérdida millonaria en dólares, pero creo que ayudó a que estuvieran bien atentos a lo que está ocuriendo actualmente en el mercado discográfico.

    Los llevo ahora al terreno de la música…

    R.A.: Nunca estuvimos en otro lugar… (risas)

    Exactamente, simplemente quería saber si estaban atentos… (risas). Ustedes trabajaron durante muchos años con (el productor) Tchad Blake; pero ahora han decidido cambiar y el productor, en Prog, fue Tony Platt. Dos cosas: ¿a qué se debió el cambio y cuáles son las principales diferencias entre ambos?

    E.I.: Después de varios CD's con Tchad (Blake) en los que nos ayudó muchísimo, decidimos cambiar… Tchad tiene un sonido muy personal y trabajamos muy duro con él y ayudó a que tengamos un sonido determinado. Sentimos que era el momento ideal para cambiar; Tony (Platt) es también un ingeniero increíble, con un acercamiento diferente a la música y que nos acercó a un sonido más natural; Tchad tenía un estilo más agresivo. Y estábamos necesitando un cambio, así que cuando nos encontramos con Tony en Londres y conociendo su reputación, le propusimos trabajar con nosotros y de verdad fue fantástico.

    Esto, ¿modificó su manera de actuar sobre un escenario?

    E.I.: (Piensa) No… Es que generalmente nosotros tocamos el material en vivo, o al menos parte de él, y luego vamos y lo grabamos. Si bien en Prog hemos cambiado de productor, no creo que haya habido cambios sustanciales en la esencia del grupo. Porque tal vez la tarea más ardua del productor es darle cohesión y coherencia a material que viene de distintos humores… y compositores. No somos un grupo pop que primero graba un álbum y luego sale a presentarlo. En general el proceso es inverso. Pero dejame aclararte algo, en nuestro nuevo CD volvimos a trabajar con Tchad.

    OK… mejor cambiemos de tema entonces (risas). Ustedes tocan sus propias composiciones pero también hacen covers; ¿es diferente el acercamiento a una composición propia que a una ajena?

    E.I.: Sí… hay algo simpático que ocurre con los covers y es que nos permiten experimentar mucho. Porque, vos sabés, no hacemos versiones calcadas de las originales y mucho menos cuando son cantadas… El desafío que nos proponemos es apropiarnos del tema, hacerlo nuestro, sin que pierda su esencia pero dejando plasmado nuestro sonido.

    Siempre pensé que ustedes, como músicos, tienen un background arraigado en el "rock progresivo" de los '70. Y ¡su último disco se denomina Prog! ¿Alguna relación?

    R.A.: Sí… y no… (risas) Sin dudas que el rock progresivo es parte de nuestras vidas. Promediando la década del '80, cuando nos conocimos, estábamos metidos de lleno en el rock en general. Creo que lo que nos atrapó del estilo es que estaba ejecutado por verdaderos músicos, con una gran formación y con ansias de superación. Eran bandas de gran musicalidad, buscando una música más grandiosa, más compleja, más… más…

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