• Theo Bleckmann

    ¿Cuál fue la mejor lección que aprendiste de ella?

    Sheila (Jordan) me enseñó a entender y aceptar mi propia voz, literal y metafóricamente hablando. Con ella aprendí a ser amable y a sentirme menos forzado en todo lo que hago en términos musicales. Desde un primer momento me escuchó, creyó en mi autenticidad y honestidad; lo cual, aunque sea innecesario decirlo, fue extremadamente esencial para mi consolidación artística.

     Rhapsody in Las VegasSupongo que parte de esa consolidación artística se expresó en tu álbum Rhapsody in Las Vegas. ¿Cuáles fueron las metas establecidas para ese proyecto?

    Mi meta con ese proyecto fue un pretexto para actuar más. Simple. Esta música es realmente excitante en vivo ya que requiere de la interacción con la audiencia. La idea central era interpretar canciones del American Songbook que están arraigadas en el inconsciente colectivo, haciéndolo de manera sencilla y con un enfoque no tan jazzero. Con la única pretensión que sean escuchadas sin la carga que representa un ego adjuntado a las mismas. Casi como si un fantasma susurrara la melodía en tu oído.

    ¿Y por qué rapsodia en Las Vegas y no en otro lugar?

    Al mismo tiempo quise contar la historia de un tipo, como tantos otros, cuyo sueño en su vida fue tener éxito en Las Vegas. Me pareció una buena forma de ilustrar aspectos que están relacionados con todo eso, como la seducción, la ambición y el fracaso.

    Al adaptar estas canciones que forman parte del American Songbook, ¿sentiste la presión de tener que hacer una adaptación que tuviera el mismo impacto que el original o simplemente buscaste hacerlo a tu propio modo?

    En el mismo momento que elegía interpretar y grabar un standard, estaba haciendo un procedimiento de eliminación múltiple. Principalmente intenté conservar mi repertorio, reviéndolo una y otra vez. Tené en cuenta que casi todos esos temas los canté durante al menos 20 años… en diferentes arreglos y con distintos músicos; por lo que se han convertido en algo así como una segunda piel.

    Como si los hubieses adoptado sin que te pertenezcan realmente…

    Lo que pienso que funcionó bien con Rapshody in Las Vegas es la dualidad de lo viejo y lo familiar. Fumio Yasuda, en cada una de las canciones, hizo un trabajo fantástico. Aportando bellos arreglos, con un toque de ternura sin ser demasiado pretensioso o intelectual. Por mi parte, intenté ser lo más simple posible en mi aproximación. Ambos compartíamos la idea de no invadir esas canciones ni reclamar territorios que no nos pertenecían; y mucho menos intentar tomarlas de rehén. Sólo buscábamos darle una pincelada, un toque ligero que no altere su esencia, con la esperanza de renovar su propia luminosidad.

    Bleckmann - MonkHas compartido gran parte de tu trayectoria artística con Meredith Monk. ¿Cómo describirías esa experiencia?

    Trabajar con Meredith Monk es completamente diferente que hacerlo con cualquier otro compositor. Meredith elabora el cuerpo principal de su obra desde la concepción propia de un coreógrafo. A partir de allí establecemos un proceso de colaboración muy íntimo. Su música siempre es concebida para la voz de cada intérprete en particular…

    Como si el intérprete fuese el personaje en sí mismo…

    Exacto; y eso hace que muy a menudo sea realmente difícil sustituir a un miembro del ensamble.

    Impermanence es uno de los más intrincados shows en vivo que haya visto. Supongo que los preparativos y la sesión de ensayos deben ser extenuantes…

    Cada show fue creado y elaborado con muchos meses de detallados ensayos. Sin embargo no siento que sea estresante, ya que ese proceso se desarrolla en el marco de una estrecha colaboración entre los integrantes del ensamble y con un compromiso colectivo en donde cada uno vuelca gran parte de uno mismo en el trabajo. A menudo la gente dice que nuestras actuaciones son mágicas y pienso que en gran medida lo son, porque las almas de cada uno están presentes en la obra.

    ¿Tienen un método de trabajo fijo?

    Un ensayo puede a veces empezar con una melodía que trae Meredith (Monk). Hace una prueba con nosotros y entonces la vuelve a arreglar y reorquestar. Sobre esa base hacemos sugerencias y reiteramos el procedimiento. Rearreglar, cortar, agregar, grabar, escuchar… una y otra vez. En última instancia, Meredith tiene la palabra final por supuesto; pero el proceso jamás deja de ser, en términos artísticos, muy cercano e íntimo.

    ¿Cómo conjugan los aspectos visuales y la música?

    BleckmannTrabajamos movimientos, música e imágenes simultáneamente como si eso tuviera un idéntico peso en el trabajo de Meredith. Tratamos de unir todos los elementos otorgándole el mismo nivel de importancia a la música, las imágenes, el sonido, la danza, la escenografía, las luces, etc. Ese diseño estructural a veces nace de un movimiento al que intentamos incorporarle un sonido que lo represente; otras, es una imagen, una palabra… Una idea abstracta puede ser el comienzo de algo más. Al fin de cuentas, el proceso resulta muy natural aunque requiera de un alto nivel de concentración y confianza entre los miembros del ensamble y Meredith. El tiempo que invertimos en la creación para una parte de nuestra actuación puede llevar hasta dos años, como sucedió en el caso de Impermanence.

    Hagamos una actualización de tus actividades recientes…

    Acabo de finalizar una grabación para un nuevo álbum de canciones tradicionales alemanas con un cuarteto de cuerdas y Fumio Yasuda en piano, otra vez para el sello Winter & Winter. La mayoría de las canciones pertenecen a Hanns Eisler, Kurt Weill, Mischa Spoliansky y Frederich Hollaender…

    Bertolt Bretch¿Y sobre qué textos trabajaste?

    Lo hice sobre textos de Bertolt Bretch referidos a temas como amor, guerra, paz y exilio.

    No parece que esos temas hayan perdido vigencia…

    Es conmocionante… Las canciones resultan hoy tan verdaderas como cuando fueron compuestas hace 60 años o más. También tomé tres poemas de Kurt Schwitters con música y arreglos para cuarteto de cuerdas y piano.

    También estás desarrollando un nuevo proyecto con John Hollenbeck…

    El Refuge Trio es un nuevo emprendimiento en colaboración con John Hollenbeck en batería y en el que también participa Gary Versace en teclados. Asimismo, seguiré trabajando con John (Hollenbeck) en el Large Ensemble y algún aporte haré a “su” Claudia Quintet.

    ¿Hay más? (risas)

    De alguna manera estoy intentando compensar que en años recientes mi energía estuvo enfocada a mis actuaciones solistas… con y sin electrónicos. Tengo previsto que mi dúo con Ben (Monder) continúe desarrollándose. En el verano estaré grabando con Moss, que es un quinteto vocal que integro con Peter Elridge, Kate McGarry, Lauren Kinham y Luciana Souza. Proyecto para el cual estamos en estos momentos componiendo y arreglando. En el 2008 presentaré un ciclo con canciones que el compositor Neil Rollnick está escribiendo para mí y la Albany Symphony… Como verás, tengo mucho por delante…

    Recientemente estuve viendo la actualización de tu website y, a diferencia de otros músicos que asumen ese espacio casi como si fuese una obligación, el tuyo parece tener un destino real en la red…

    Gracias. Ahora estoy tratando de agregar ese loco y a la vez maravilloso video* que actualmente aparece en Youtube , su inclusión en el site puede resultar auténticamente informativa.
    (*Se refiera a Theo Bleckmann and His Larynx, video que ilustra la entrevista que le hiciera Jeannette Lovetri y en el que Bleckmann muestra algunas técnicas vocales alternativas mientras una cámara toma imágenes de su laringe).

    ¿Internet es la nueva frontera para los músicos?

    Sí, probablemente lo sea. La verdad es que trato de invertir el menor tiempo posible frente a mi computadora, así que no soy un experto en lo que allí sucede. En lo que a mí respecta, intento que los factores que representan una autentica evolución estén tan lejos de Internet como sea posible.

    Ipod Shuffle¿Y cómo imaginás que evolucionará la música en los próximos años?

    Creo que ahora mismo estamos en un excitante lugar, con gente joven mezclando y propulsando toda clases de estilos sin inhibiciones de ningún tipo. Me gusta denominar a estas nuevas formas de expresión musical como aproximación shuffle iPod*. (Estableciendo una comparación con el reproductor de audio digital comercializado por Apple bajo el lema “la vida es aleatoria”). Siento que hay una tremenda proliferación de categorías y que a la vez los límites están desapareciendo. La gente está empezando a escuchar música más diversa que nunca…

    Y en ese nuevo orden evolutivo que marca deseás dejar con tu música…

    Con mi música espero estar dejando la sensación que es posible expresarse a través de buenas acciones. De alguna manera trato de construir algo mejor, no para mí sino para las generaciones que vienen. Realmente eso es lo que estoy intentando hacer con mis colegas y mi audiencia, inspirando  algún sentido de paz interior y auténtico goce a partir de mi canto.

    Última pregunta: si fueras Ministro de Cultura… nombrame tres medidas que tomarías en favor del arte…

    BleckmannPrimero. Aunque suene poco atractivo, la educación en arte es crucial. Expondría continuamente a los jóvenes a toda clase de música, artes visuales, danza y literatura en sus años escolares. Es asombroso cuán receptivos son los chicos como para que los adultos no sean lo suficientemente exigentes con ellos. No fui el único en la vida que ha sido sometido a la intensa experiencia de conocer la música de Stockhausen, Schoenberg y Henze en 7º grado.
    Segundo. El problema obvio, aquí en Estados Unidos, es el cierre de los fondos para las artes, el cual deberá incrementarse inmediatamente. Hay que dejar a los artistas crear y hay que apoyarlos para que lo hagan. La mayor parte de esta sociedad debe abrazarse al innegable poder que tiene el arte. Cada dólar invertido en arte es un dólar menos gastado en el sinsentido de la guerra y el armamento. Al final de todo, una sociedad será recordada no por sus políticas sino por su cultura. Por ello necesitamos brindarle nuestro cuidado y apoyarla en toda su variedad y… no estoy hablando precisamente de American Idol…
    Tercero y ultimo. Promovería al menos un día a la semana sin televisión.

    http://www.theobleckmann.com/

    Sergio Piccirilli

    Nota Relacionada:
    Discos / DVD's: Theo Bleckmann & Fumio Yasuda – Las Vegas Rhapsody

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