• Tomas Fujiwara

    La palabra confianza sirve para expresar tanto la esperanza firme que se tiene de alguien o algo como la seguridad que alguien tiene de sí mismo.
    En el campo de la sociología y la psicología social, la confianza es la creencia en que una persona o grupo será capaz y deseará actuar de manera adecuada en una determinada situación. Ergo, la confianza es una hipótesis sobre una conducta a futuro, ya que es una actitud que concierne al porvenir. La confianza es un requisito importante en cualquier tipo de relación interpersonal debido a que, a través de esa cualidad, se pueden superar inseguridades e incertidumbres. El arte tampoco es ajeno a su importancia, ya que para crear una obra es necesario desarrollar una relación de auto-confianza con la producción artística personal, que implica respetar la propia creación y la de los otros y obliga a aprender a recibir y expresar críticas y opiniones. El artista debe cultivar el hábito de la confianza en sí mismo, de manera positiva y realista, sin creerse el mejor pero pudiendo serlo y sin creer que tiene todas las respuestas para seguir abierto a todas las preguntas. En definitiva, como decía Earl Gary Stevens: “La confianza, como el arte, nunca proviene de tener todas las respuestas, sino de estar abierto a todas las preguntas”.

    La confianza no llega por revelación divina ni en forma casual o fortuita sino a través del esfuerzo, la capacidad de trabajo, el aprendizaje sistemático, la valoración de la investigación y exploración intuitiva y la acumulación de experiencias. Mucho más todavía cuando se habla de una manifestación artística como la música, en la cual abunda la creación cooperativa. Realizar producciones artísticas de forma cooperativa implica confianza en uno mismo y en los otros y eso se traduce en la necesidad de asumir distintas funciones en el seno de objetivos comunes y colaborar en la resolución de los problemas que se presenten para conseguir un producto artístico final satisfactorio.

    La palabra confianza, como usted comprobará después, aparece varias veces mencionada en la entrevista que le realizamos al notable baterista y compositor estadounidense Tomas Fujiwara.
    Observando su foja de servicios y la multiplicidad de proyectos cooperativos en los que ha estado y está involucrado, hacen que no nos sorprenda que el concepto de confianza (en sí mismo y en los otros) sea un elemento recurrente en sus respuestas.
    En la actualidad, Tomas Fujiwara se encuentra próximo a editar el álbum que marcará el debut de su propia banda: Tomas Fujiwara & The Hook Up, grupo en el que lo acompañan Danton Boller en bajo, Mary Halvorson en guitarra, Brian Settles en saxo tenor y Jonathan Finlayson en trompeta.
    También comparte créditos con el cornetista Taylor Ho Bynum, la violista Jessica Pavone y la guitarrista Mary Halvorson en el ensamble colectivo The Thirteenth Assembly, junto a quienes editó en 2009 el exquisito (Un) Sentimental. Integra además el cuarteto Ideal Bread con Josh Sinton en saxo barítono, Kirk Knuffke en trompeta y Reuben Radding en contrabajo, proyecto basado en composiciones de Steve Lacy que hiciera su debut discográfico en 2008 con el álbum Ideal Bread y que se encuentra próximo a lanzar su segundo trabajo.
    Tomas Fujiwara mantiene una férrea y persistente sociedad musical con Taylor Ho Bynum que se manifiesta en algunos proyectos liderados por el cornetista, tales como el Taylor Ho Bynum Trio y Sextet y en Positive Catastrophe; pero especialmente en el Taylor Ho Bynum/Tomas Fujiwara Duo, propuesta que se materializó en el elogiado True Events de 2007 y que a comienzos de 2010 estará editando Stepwise, su segundo álbum.

    Su labor como sesionista es tan rica y variada como extensa. Ha colaborado con Matana Roberts’ Mississippi Moonchile, Coin Coin y Quartet y, entre otros, participa en el Matt Bauder’s Day in Picture, en Matt Welch’s Blarvusten, Exegesis, The Throes y Soo’s Collage. Además de haber compartido escenario con músicos consagrados en un amplio rango de géneros musicales como Anthony Braxton, Norah Jones, Ravi Coltrane, Herbie Mann, Vernon Reid, William Parker, Butch Morris, Vijay Iyer, Nicole Mitchell, David Murray, etc. Sin dejar de mencionar que ha formado parte del elenco estable del exitoso espectáculo off Broadway: Stomp
    Tomas Fujiwara tiene una sólida formación académica que incluye estudios con Joyce Kauffman y con el legendario baterista y educador Alan Dawson. Ha compuesto música para teatro, danza y películas y desarrolla una profusa actividad pedagógica que se manifiesta en clases privadas, clínicas, talleres y dictado de clases en distintas escuelas y universidades.
    Cómo y cuándo hace todas estas cosas sigue siendo un misterio, pero para qué y por qué las hace es algo que quizás podrá descubrir a continuación…

    Empecemos por el principio; ¿podés contarnos algo sobre tu entorno familiar y cómo fue que te iniciaste en la música?

    Mi madre es francesa, mi padre es japonés, mi padrastro es iraní, mi madrastra estadounidense. Crecí con historias sobre lugares que nunca había visto que me fueron contadas por gente que había experimentado las vistas, los sonidos y olores. Más tarde, cuando pude ver esos lugares con mis propios ojos, ya tenía información suficiente para echar a correr mi imaginación. Crecí en Boston, Massachusetts. Nunca había pensado sobre tocar música hasta que un día, en una asamblea escolar, escuché a un profesor de batería, Keith Gibson, tocar un simple redoble de lento a rápido a lento, de suave a fuerte a suave. Allí había un poder e intensidad y un sonido de otro mundo que me atrajo inmediatamente. Cuando ese día regresé de la escuela a mi casa, le anuncié a mi madre: “Quiero tocar batería”.

    En tus inicios, ¿qué estilo de bateristas hicieron que dijeras “esto es lo que quiero hacer”?

    El primer baterista que me impactó fue Max Roach. Cuando era chico, me gustaba escuchar sus solos ya que sonaban como canciones, como melodía, armonía y ritmo, todo en uno. En ese momento no entendía lo que estaba haciendo; sólo sabía que cuando escuchaba a Max Roach me hacía tararear su canción, mientras que cuando escuchaba a otros bateristas sólo me anoticiaba de sus técnicas o cuáles eran las baterías que tocaban o qué rudimentos estaban utilizando. Max Roach, aunque es un maestro de técnica y control, trasciende a todo eso ya que mejora la canción que está tocando a la vez que va creando otras nuevas en el momento.

    ¿A qué edad tuviste tu primer set de batería?

    Tuve mi primer set de batería el día que cumplí 10 años. Ya había estado tocando alrededor de tres años sobre un pad y en mi pelota de básquet, que tenía una buena superficie de rebote, así que mis padres se dieron cuenta de que no era una moda pasajera. La batería era una Remo de color negro y… ¡fue el regalo más lindo que había visto en toda mi vida! Ése fue un gran día… (exclama visiblemente emocionado)

    Qué significa Alan Dawson (1929-1996, respetado baterista de jazz e influyente maestro de percusión) para vos… Por decirlo de alguna manera fue tu mentor…


    Alan (Dawson) es todo para mí… Él es familia, es un mentor, es un maestro, es una inspiración. No puedo dejar de sobrestimar su importancia y significado en mi vida. Tampoco puedo dejar de hacerlo en relación a su nivel de genio musical y pedagógico. Fue un auténtico maestro tanto en su oficio como comunicador. Han pasado trece años desde que falleció pero aún sigo pensando en nuestras lecciones todo el tiempo. La mayor parte de lo que practico se basa en sus conceptos, no sólo en sus ejercicios específicos sino también en su enfoque para aprender y desarrollar nuevas ideas. Lo que hizo que fuera un maestro experto, más que su increíble conocimiento y creativo enfoque para aprender música, fue su habilidad para darte las herramientas e inspiración que te permitieran encontrar tus propios enfoques y soluciones.

    Ya que hablás de herramientas… ¿Considerás que la batería es una extensión física de vos mismo o una simple herramienta? ¿Hallás un placer táctil mientras estas tocando la batería? Es decir, además de las cualidades sonoras, ¿encontrás un grado de satisfacción con respecto a la forma en que el instrumento reacciona físicamente a vos y viceversa?

    A veces lo siento como una extensión física de mi cuerpo, en otros momentos siento como si fuera otro cuerpo con el que estoy danzando, combatiendo, con el que estoy luchando… Tocar la batería es algo muy físico. Sin embargo, más importante que la fuerza, la destreza o la velocidad requerida es el balance. Si no tenés un buen balance en la batería, un balance físico con tu cuerpo, tus cuatro extremidades y con tu concepto interno, tocar la batería se volverá una batalla. La batería se convierte verdaderamente en una extensión física cuando hay balance interior. Tocar la batería es una forma de expresar una emoción que tengo. A veces ella responde de la manera esperada, en otras ocasiones me dice, como diría Alan (Dawson): “Vamos avanzando”. Aunque todo vaya más o menos bien, ¡siempre hay más trabajo por hacer!

    Una de las áreas del jazz o la música creativa que ha cambiado más significativamente es el enfoque del baterista. Tradicionalmente, el baterista trabajó como un cronometrador o sección rítmica que mantenía todo “in the pocket”, en tempo. Pero hoy en día, el baterista ayuda a conducir la dirección de la música. Vos sos, al menos para mí, un buen ejemplo de eso. No sé si fue una decisión consciente, pero me pregunto cuánto de ese concepto hay en tu mente…

    El concepto de “pocket” o groove o el tiempo, es siempre una parte de mi enfoque. Para mí todo se trata de movimiento, el movimiento de los sonidos, el flujo y reflujo de empujar hacia adelante, empujar hacia atrás, dinámicas altas y bajas, densidad y fluidez, etc., etc., etc. Se trata de infundir el sentimiento correcto dentro de una pieza de música, ya sea en un tiempo metronómico estricto o sin él. Eso realmente no importa. Cada pieza de música empieza en algún lugar y avanza desde allí. Creo que el baterista es una parte crucial del viaje, un conductor crucial, un navegante. Mi meta ha sido siempre tener el conocimiento y la habilidad para tocar en esa variedad de conceptos de tiempo de tal manera que los parámetros técnicos sean instintivos y pueda concentrarme en la tarea, estando “en el momento” de la canción y sirviendo a ella de la mejor manera que pueda.

    En referencia al concepto de lenguaje y como resultado de tu labor en varios y diversos proyectos en los pasados diez años… ¿te ves a vos mismo como si hubieses adquirido distintos lenguajes musicales o fuiste extendiendo y expandiendo un único lenguaje musical? Dicho de otra manera, ¿sos multilingüe o poseés un amplio vocabulario de una sola lengua?

    Ambos. Estoy interesado en muchos lenguajes musicales, pero como una forma de ir desarrollando un sonido y un enfoque personal de la música. Pienso en eso menos como diferentes lenguajes que quiero aprender y más como varias materias, musicales o de otro tipo, que me interesan y sobre las que quiero aprender. Sé mas de algunas cosas que otras y eso está relacionado con las temáticas que me interesan, el tiempo que les dedico y la experiencia que he tenido con ellas. Al estudiar la música de Art Blakey pienso menos en el aprendizaje de la batería en el jazz y más en el enfoque del arte que amo y respeto y sobre el que siento curiosidad. Todo viene de mi sentido de la curiosidad y de preguntarme “¿cómo funciona eso?

    ¿Encontrás que tu propia confianza o la confianza en tus habilidades te otorga seguridad para impulsarte más allá de lo que normalmente serías capaz de hacer? ¿De qué manera?

    Creo que es importante tener ambas, confianza en uno mismo y, lo ideal, confianza en la gente con la que estás haciendo música. La primera viene de tu propio proceso. Cada uno tiene su propia forma de desarrollar la confianza. Para mí es importante que haya un equilibrio entre confianza y humildad, así como en la habilidad para saber cuándo tomar las riendas y cuándo seguir a alguien más para que lidere. Al menos para mí, la confianza en tus compañeros de banda tiene menos que ver con sus habilidades técnicas y más con la confianza en su honestidad musical y empatía. Todo suena fantástico cuando la música está yendo como una seda y todo está en orden pero… ¿quién quiere tocar cuando el camino está lleno de baches, cuando las cosas son inciertas, cuando tenés que estar reaccionando para estar realmente en la sintonía que te permita navegar? Ésos son los músicos en los que tenés que confiar y quienes a su vez te empujan más allá. No hay allí temor al fracaso porque, pase lo que pase, vos saldrás adelante. Recuerdo que fui a escuchar a Adam Rogers, John Patitucci y Brian Blade. Como es usual, Brian (Blade) ¡me apabulló completamente! (con gesto de admiración). Después del concierto estuve hablando con Adam (Rogers) y le pregunté qué sentía cuando estaba tocando con Brian. Por supuesto él (refiriéndose a Blade) es un músico maestro, tiene un completo control del instrumento y una vasta riqueza de conocimientos y experiencia, pero hay algo más… y pienso que la gente que lo ha visto o escuchado estará de acuerdo conmigo. Adam lo puso en palabras perfectamente y eso ha estado pegado en mi cabeza desde aquel día “Brian toca cada canción como si fuera su canción favorita en el mundo”. No creo que pueda haber nada más que eso por el momento. Eso es a lo que aspiro también.

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