• BANN: As You Like

    All the Things You Are, Played Twice, Guinnevere, Will Call, Days of Old, As You Like, At Sundown, Minor Shuffle, Isotope

     

    Músicos:

     

    Seamus Blake: saxo tenor

    Jay Anderson: contrabajo

    Oz Noy: guitarra

    Adam Nussbaum: batería

     

    Sello y Año: JazzEyes, 2011

    Calificación: Está bien

     

    Hay que tener aspiraciones elevadas, expectativas moderadas y necesidades pequeñas (William Howard Stein)

     

    El término expectativa suele aplicarse para describir la esperanza de realizar o conseguir algo y la posibilidad razonable de que algo suceda. Toda expectativa tiene una base de incertidumbre sobre aquello que puede llegar a ocurrir e implica una suposición centrada en el futuro. La expectativa siempre está vinculada a las previsiones y los vaticinios; por ende, cuanta mayor cantidad de certezas tengamos sobre el futuro, mayor será la probabilidad de que nuestra expectativa se cumpla.

    Las expectativas -sean realistas o no- siempre traen aparejada una consecuencia acorde a sus resultados; cuando la expectativa no se cumple o cuando el resultado es menos ventajoso al esperado se sufre una decepción, en cambio si la realidad supera lo anhelado se experimenta sorpresa o alegría.

     

     

    Un ejemplo práctico de expectativa con base “no realista” sería que con mis 65 kilos, una naricita de bebe y manitas de muñeco de peluche tuviera la esperanza de ser el próximo campeón mundial de boxeo en la categoría peso pesado. No obstante, si por una parábola del destino llegara a combatir con Wladimir Klitschko o con su hermano Vitali o con ambos al mismo tiempo y con la mano menos hábil (es decir, cualquiera de las dos) los noqueo con una certera combinación de palmaditas y pellizcos en los cachetes… bueno… eso sería un ejemplo ilustrativo tanto de la alegría como de la sorpresa que puede provocar un resultado que supera las (mis) expectativas. Por el contrario, supongo que para ellos –una vez que se levanten de la lona y dejen de llorar como dos nenitas ucranianas- se trataría de algo bastante parecido a una decepción. ¡Y no quiero ni imaginar cómo se sentirán cuando se enteren que no les daré la revancha!  Aunque no sé… tal vez me apiado de ellos y aflojo. En cualquier caso sólo aceptaría pelear en mi categoría; o sea que tendrían que adelgazar un poquito hasta dar los (mis) 65 kilos. ¡Sumando el peso de ambos, eh!

     

    En un análisis más profundo sobre el concepto de expectativa, podríamos aseverar que se trata de una variable de la naturaleza cognitiva destinada a sugerir una idea de anticipación; por ello, la inserción de la expectativa en el campo del análisis psicológico resulta de capital importancia para explicar el comportamiento del individuo, predecir su inserción conductual en la dinámica social e incluso para determinar los motivos que impulsan sus diferentes estados de ánimo. Lo cierto es que las expectativas se manifiestan en todos los órdenes de la vida y eso también incluye al arte en general y a la música en particular. Sabido es que la música libera la subjetividad de la persona, estimula la creatividad, desarrolla la imaginación e incluso puede tener un efecto sanador y curativo; pero su verdadera apreciación –aun cuando por empatía permita desarrollar lazos de comunicación con otros- siempre tendrá un valor individual e intransferible. En ese contexto, es lógico suponer que uno se aproxime (o se aleje, según el caso) a determinados álbumes en función de las expectativas personales y que, tambien, la información adquirida de los mismos -a priori de su escucha- nos predisponga a esperar determinados resultados y sensaciones.

     

    En analogía con parte de lo mencionado podríamos suponer que una banda como BANN y su álbum debut As You Like debe despertar grandes expectativas entre quienes gustan de la confluencia del jazz moderno electro-acústico con el post bop y la música de fusión o sientan debilidad por un repertorio que combine originales con recreaciones de estándares y clásicos de la música popular o disfrutan de alineaciones integradas por experimentados ejecutantes. En cambio quienes buscan en la música más preguntas que respuestas o un desafío que sirva como detonante del pensamiento, una puerta abierta hacia lo desconocido o un gesto de originalidad e innovación, posiblemente tengan en relación a este proyecto modestas expectativas. En lo personal, debo confesar que tiendo a suscribir a la frase de William Howard Stein que encabeza este comentario; sobre todo en aquello referido a las “aspiraciones elevadas” y las “expectativas moderadas” (según parece no encajo muy bien en eso de las “necesidades pequeñas”); y aun cuando esa actitud no me hace inmune a las decepciones, por lo menos me mantiene alejado de los prejuicios y las incertidumbres.

    En la valoración estética siempre habrá un alto grado de subjetividad y pocos espacios para las consideraciones absolutas; sin embargo, existen indicios para sospechar que no todo es tan relativo como parece ni está tan alejado de las expectativas reales.

    Está claro que si tenemos la expectativa de animar una fiesta navideña con la Marcha Fúnebre de Frederic Chopin u organizar un bailongo al compas de 4’33 de John Cage o Igneous Ejaculation de John Zorn, lo más probable es que además de sufrir una escandalosa decepción también debamos aceptar que no tenemos futuro como DJ’s.

    Mi conclusión (si es que se puede llamar “conclusión” a algo que está en la mitad de un comentario) es que las características enunciadas en el alegato estético de BANN nos ofrecen suficientes certezas para que las (mis) expectativas sean suficientemente realistas y bastantes moderadas. Veamos cómo nos fue…

     

    La apertura con un clásico de 1939 – tantísimas veces transitado- como All the Things You Are de Jerome Kern no deja demasiado margen para la sorpresa y el asombro. De todos modos la versión ofrecida aquí –aun cuando podría pedirse una mayor lectura “entre líneas” de la partitura que distinga lo esencial de los ornamentos- luce bien trazada, moderna, técnicamente impecable y con la holgura interpretativa que uno espera de músicos tan experimentados como los que conforman este cuarteto.

    A continuación recrean con rutinaria sapiencia el clásico de Thelonious Monk Played Twice, tema que en origen fuera incluido en el memorable álbum de 1959 5 by Monk by 5. En el contexto de la rigurosa solidez que parece caracterizar a BANN sobresalen aquí, muy especialmente, los aportes solistas de los experimentados Jay Anderson en contrabajo y Adam Nussbaum en batería.

    Mientras esperamos la llegada de algo que no hayamos escuchado antes, el cuarteto nos regala una delicada reinterpretación de Guinnevere, himno de la música folk perteneciente a David Crosby que en 1969 integrara el álbum debut del afamado trío Crosby, Stills & Nash. Una entrega sutil, apacible y muy respetuosa del espíritu de la partitura original que permite el acabado lucimiento de Seamus Blake con un solo en saxo tenor de mesurado lirismo.

     

    Will Call, de Jay Anderson, es el primero de los cinco originales incluidos en As You Like. La pieza se recuesta en las elocuentes agilidades del jazz fusión con marcada naturalidad y evidente conocimiento de causa. La envidiable sincronía del cuarteto, los precisos patrones rítmicos, la prestancia de las resoluciones en contrapunto y los notables soliloquios –aquí con un fenomenal Oz Noy en guitarra- hacen que el tema (aun sin explorar territorios vírgenes o desconocidos) convenza, guste y entretenga.

    En la balada de María y Adam Nussbaum Days of Old no encontramos una respuesta dinámica tan rutilante ni una intensidad emocional tan demoledora; pero a cambio recibimos un toque de sutileza que -aun siendo más proclive a la ambientación aterciopelada que a las complejidades del arte comprometido- luce menos percutido y mucho más rico en términos de climas y definición melódica.

    En la composición colectiva que da título al álbum hallamos una atractiva amalgama de estructuras asociadas al jazz moderno y progresiones armónicas que recrean el espíritu de las jam-bands de los setenta; todo ilustrado por las cautelosas intervenciones de Seamus Blake en saxo y una elocuente performance de Oz Noy en guitarra.

     

    En la pieza de Jay Anderson At Sundown se respira un aire de música country del cual emergen un irreprochable solo de su autor en contrabajo y chispazos en guitarra que ofician de ayuda para alejarnos de sensaciones auditivas muy próximas al sopor.

    El tema de Oz Noy Minor Shuffle, con su simplicidad melódica y atrapantes cadencias, sus vibrantes sonoridades -tan contemporáneas como familiares- y su claridad expositiva, termina convirtiéndose en una especie de tour de force de la banda.

    El cierre es con una adictiva y entusiasta versión funky de Isotope, clásico de Joe Henderson extractado del álbum Inner Urge de 1964.

     

    Las expectativas son siempre individuales y difieren tanto en enfoque e intensidad como en el grado de certezas en que se fundan. Ergo, la propuesta de BANN –por las mismas causas y motivos, virtudes o defectos- puede resultar decepcionante para algunos, sorprendente para otros o suficiente para cumplir con las expectativas.

    Al fin y al cabo, esa disparidad de criterios es inherente al comportamiento humano.

     

    Nada en este mundo es reconocido unánimemente salvo la mediocridad (Blaise Pascal)

     

     Sergio Piccirilli

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