• Susana Santos Silva

    La música ha sido una de las expresiones esenciales del ser humano desde tiempos inmemoriales. A lo largo de la historia hemos sido testigos de la capacidad creativa y creadora del hombre. Ese potencial ha quedado debidamente testimoniado tanto en el impulso por explorar nuevos territorios –tangibles o abstractos- como en la sempiterna necesidad de comunicar, a través del arte, algo de lo que reside en nuestro mundo interior.

    La música, en sus formas más elevadas, nos provee placer; pero también puede ser una herramienta para transgredir el orden establecido, informarnos, explorar lo desconocido, ayudarnos a pensar desde otro lado, cambiar los paradigmas y sanar las heridas del alma. En términos prácticos la música, merced a su íntima vinculación con los sentidos, oficia como un nutriente para el desarrollo de una vida plena ya que vigoriza el disfrute de la existencia misma; en cuanto experiencia auditiva facilita la concentración pero también faculta a que la mente navegue libremente en nuestra propia interioridad y, al despertar el sentido del oído, no sólo nos hace más perceptivos sino que además incentiva lo sensorial y deja aflorar los sentimientos más profundos. Incluso –como afirmara el profesor de Arte Elliot Eisner: “la música es uno de los medios más poderosos que dispone nuestra cultura para dar intensidad a las particularidades de la vida”.

     

    Está claro que la música no soluciona conflictos pero puede contribuir a crear escenarios de paz, libertad, integración y convivencia fraternal.

    En definitiva, la música nos hace volver la mirada hacia los sentidos que consagran al ser y por ende, al alejarnos de la innecesaria competitividad con los otros y las ideas preconcebidas, va acercándonos a la capacidad de creer en nosotros mismos, a aceptarnos tal cual somos, a ser auténticos y originales y a sentirnos libres para descubrir nuevos caminos.

    Muchos de estos conceptos no sólo están materializados –directa e indirectamente- en la música y en los proyectos en los que ha estado involucrada la trompetista y compositora portuguesa Susana Santos Silva sino que también –como usted podrá comprobar- aparecen reflejados en varios pasajes de la entrevista que tuvimos el privilegio de realizar.

     

    La sólida formación académica de Susana Santos Silva incluye un Master en Jazz Performance obtenido en 2010 en el afamado Codarts de Rotterdam (Holanda), lugar en donde trabajó junto a Eric Vloeimans, Jarmo Hoogendijk y Wim Both; una graduación en trompeta/jazz entregada por la Escuela de Música y Artes Escénicas de Oporto (Portugal) y un curso de perfeccionamiento realizado junto al maestro Reinhold Friedirich en el Stlaatliche Hochschule für Musik Karlsruhe (Alemania) en donde también recibió clases de los profesores Edward Tarr, Schuwerk Klaus y Klaus Braker.

    Susana Santos Silva integra la OJM (Orquesta Jazz de Matosinhos) con quienes grabó los álbumes Amoras e Framboesas (junto a María Joao), OJM Invites Chris Cheek; Portology (con Lee Konitz); Our Secret World (con participación de Kurt Rosenwinkel), además de haber compartido escenario con músicos del calibre de Mark Turner, John Riley, Carla Bley, Rich Perry, Steve Swallow, Bob Berg, Perico Sambeat, Conrand Herwig, Ingrid Jensen, Rick Margitza, Joshua Redman, Dan Weiss, Maria Schneider, Theo Bleckmann y John Hollenbeck, entre muchos otros.

     

    En la actualidad, Susana Santos Silva es miembro de EMJO (European Movement Jazz Orchestra), ensamble cuya presentación en sociedad tuvo lugar en 2011 a través del sello Clean Feed con el álbum Live in Coimbra y comparte créditos en el trío LAMA con el bajista Gonzalo Almeida y el baterista Greg Smith, banda –con base en la ciudad de Rotterdam- que también hiciera su debut discográfico en 2011 con el unánimemente elogiado Oneiros. Ese mismo año también editó, por intermedio del sello Toap Records, su primer trabajo como líder Devil’s Dress en compañía de Ze Pedro Coelho en saxo tenor, Andre Fernándes en guitarra, Demian Cabud en bajo y Marcos Cavaleiro en batería, proyecto en el que asoman de manera cabal su personal temperamento musical y un amplio rango de aspiraciones e influencias estéticas que van desde el jazz a la música erudita pasando por la música experimental y la libre improvisación.

    Hay mucho más para decir, escuchar y saber sobre Susana Santos Silva; pero lo mejor, por el momento, será que vaya descubriéndolo a través de la charla que mantuvimos con ella recientemente.

     

    Empecemos por el principio; ¿podrías decirme cómo fue tu infancia en Oporto y cuáles son tus primeros recuerdos de aquel momento?

     

    Mi infancia fue bastante normal. Mis recuerdos de ese período no están muy vivos. Los más fuertes son aquellos que involucran a mi abuelo, quien a su vez fue mi primer maestro de música. Él tocaba la trompeta en una banda filarmónica de Oporto –las bandas de marcha con instrumentos de viento en Portugal son la fuente primaria para los vientistas-; por ello mi hermano, mi hermana, mis primos y yo comenzamos a aprender música a través de él y tocando en esa banda cuando yo tenía siete años. Tres años más tarde fui a la escuela de música (Conservatorio de Música) en paralelo con la escuela regular.

     

    ¿Cuándo te diste cuenta de que la música sería tu camino?

     

    No fue sino hasta mucho tiempo después. La música era un hobby para mí… me gustaba pero no me resultaba algo tan fuerte en ese entonces. Todo comenzó a cambiar poco a poco cuando entré en la Orquesta de Jazz (OJM) a los diecisiete años. Aun así, asistí a Ingeniería durante dos años; y cuando finalicé el segundo año en el Conservatorio de Música decidí audicionar para ingresar en la Escuela Superior de Música de la ciudad, más específicamente en el departamento de música clásica… sólo para ver qué pasaba… ¡y entré! No contaba con eso porque allí sólo había un lugar disponible para ocupar. Entonces, durante un par de meses intenté hacer Música e Ingeniería al mismo tiempo hasta que finalmente dejé ingeniería. Ése fue el momento en el que decidí que la música sería mi camino.

     

    Además de lo ya mencionado, ¿cuándo y por qué decidiste que la trompeta sería tu instrumento y cuáles fueron las influencias que impulsaron esa decisión?

     

    Supongo que, al menos en parte, ya respondí a esa pregunta… Pasé un montón de tiempo con mis abuelos desde que nací. Mi abuelo, en particular, fue una persona muy importante en mi vida y también en relación a la música. Él nos transfirió la pasión por ella y es muy probable que haya elegido la trompeta porque ése era su instrumento. Durante muchos años ése fue mi mundo musical; pero cuando fui a la Orquesta de Jazz (OJM) todo comenzó a cambiar. Empecé a conocer grandes músicos… Músicos de jazz extranjeros que venían a la ciudad y todo el ambiente que circundaba a los festivales de jazz comenzaron a llamar mi atención. Siempre me sentía muy emocionada ante esos eventos, con ganas de conocer a todo el mundo y contando los días que faltaban para el concierto. Me fui enamorando lentamente ¡hasta que me di cuenta de que ya no podría vivir sin la música nunca más!

     

    ¿Cuánto tiempo le dedicas a la trompeta? ¿Tienes un régimen diario de práctica en tu instrumento?

     

    Solía tenerlo más… especialmente durante mis estudios “clásicos”. Por aquel entonces tenía una rutina diaria y estudiaba cinco horas al día. Hoy no me es posible pero trato de tocar todos los días, hago una buena serie de ejercicios de calentamiento y luego practico todo lo que necesito.

     

    ¿Cómo describirías el desarrollo de tu propia versatilidad instrumental? ¿Tienes algún arquetipo a seguir que te haya permitido ser capaz de encajar en diferentes contextos sin perder tu propia identidad?

     

    El crecimiento proviene de la voluntad de descubrimiento y sorpresa. Siempre estoy tratando de encontrar cosas nuevas. No puedo huir de mí misma, así que siempre sonaré así… como lo que soy. Pero a partir de eso me encanta explorar nuevos caminos, nuevos mundos. ¡Esto hace el viaje mucho más interesante y me llena de emoción, alimenta mi mente y mi alma!

     

    ¿Podrías describir brevemente tu formación académica?

     

    Aprendí los primeros pasos en trompeta y las notas musicales con mi abuelo; después estuve ocho años en la Escuela de Música, dos de ellos en Ingeniería también. Luego fui cinco años al ESMAE (Escola Superior de Musica, Artes e Espectáculo) para hacer mi licenciatura en trompeta y durante todo el último año lo hice con el programa Erasmus en Karlsuhe, Alemania (ERASMUS es un acrónimo de “European Region Action Scheme for the Mobility of University Students”, programa de acción de la comunidad europea que apoya la movilidad de estudiantes Universitarios) en donde estudié con el gran Reinhold Friedrich (afamado trompetista alemán de música contemporánea). Luego regresé a Oporto, nuevamente al ESMAE e hice la licenciatura en el departamento de jazz. Después de eso fui a Rotterdam e hice un Master en el CODARTS (Conservatorio de Música de la ciudad de Rotterdam, Holanda).

     

    En todo ese tiempo, ¿recibiste algunas palabras o frases de sabiduría de parte de un maestro o mentor que te haya inspirado especialmente?

     

    Wayne Shorter dijo cierta vez: “¿Tú conoces al actor John Garfield? En una película él se acerca a la boletería en una estación de trenes para comprar un pasaje y cuando el tipo de la ventanilla le pregunta adónde va, él le responde: ‘quiero un ticket a ninguna parte’. Pensé: eso es. La libertad de hacerlo… quiero un boleto a ninguna parte.”

    La libertad es uno de los mejores sentimientos que podemos experimentar… y sin embargo, normalmente, ni siquiera nos detenemos a pensar en eso. Para mí es muy importante porque experimenté el temor a cometer errores y sufrí las cadenas de las ideas preconcebidas; es decir, que estaba demasiado preocupada por el lugar adonde el tren me iba a llevar y por esa causa tenía un dolor constante. Me tocó hacer un viaje de muchos años para finalmente sentirme capaz de aceptar lo que soy y liberada para ir donde quiera que el tren me lleve… ¡sólo aceptando que me llevara a ninguna parte! (dicho enfáticamente). El viaje en sí es tan sorprendente y hermoso que el final del mismo… ¡no importa en absoluto! (John) Coltrane decía: “Mi música es la expresión espiritual de lo que soy – mi fe, mi conocimiento, mi ser… cuando empiezas a ver las posibilidades de la música, deseas hacer algo realmente bueno para la gente, para ayudar a la humanidad a liberarse de sus ataduras… Quiero hablarle a sus almas”. Las ideas de Coltrane también aportaron algo realmente importante para reflexionar y son verdaderos pensamientos de sabiduría, ya que eso es lo que intento hacer con la música. Expresarme a mí misma como ser humano y tratar de sacar lo mejor de mí para llegar a la gente. Si ellos se sienten tocados por eso es que mi mensaje llegó a destino.

     

    Hablemos sobre algunos de los varios ensambles en los que estás trabajando ahora: European Movement Jazz Orchestra, OJM, André Fernándes BOX

     

    OJM ha sido una parte importante de mi vida desde hace dieciséis años a la fecha. Crecí como músico y como persona dentro de esa orquesta. Aprendí mucho y tuve increíbles experiencias musicales tocando con grandes músicos como Lee Konitz, Mark Turner, Chris Cheek, Carla Bley, Steve Swallow, Maria Schneider y Kurt Rosenwinkel, entre muchos otros. Ha sido una verdadera escuela y es una alegría y un privilegio integrar esta asombrosa banda.

    EMJO también ha sido una gran experiencia. Ahora tengo allí muchos buenos amigos que son grandes músicos y estamos tratando de mantenernos juntos porque a cada uno le gusta tocar con los otros. La orquesta lanzó un CD (Live in Coimbra de 2011) a través del sello Clean Feed el último año y estamos deseosos de que lleguen próximos conciertos para que podamos seguir manteniéndolo en marcha.

    André Fernándes es el guitarrista de mi quinteto. Es un gran músico al que respeto mucho y fue un honor para mí ser invitada a tocar un par de canciones en su nuevo álbum. También estuve haciendo algunos conciertos con su banda y estoy muy feliz de ser parte de este proyecto.

     

    ¿Podrías decirme algo sobre tu labor en LAMA? ¿Cómo describirías la propuesta musical de la banda?

     

    LAMA es una banda muy especial. Los tipos son fenomenales y la idea es tocar música que tenga partes escritas tanto como de free y formas abiertas. Por lo tanto creo que la banda tiene un sonido único pero con un montón de espacio para evolucionar y expandirse. Nos gusta mantener nuestra música en la forma más creativa posible y dejar que las cosas nos conduzcan a extraños lugares… si es que eso pasa. Hay mucho espacio pero también ataque y groove, a veces. Nos gustaría añadir más electrónicos, loops y efectos en un futuro cercano.

     

    Vamos a pasar a tu trabajo especifico como líder; ¿cuál fue la génesis de tu álbum Devil’s Dress?

     

    Bueno, yo quería tocar y necesitaba algo de música así que empecé a componer. Junté la banda, organicé por las mías algunos conciertos y después de un tiempo pensé que sería bueno grabar lo que estábamos haciendo. La decisión de grabar el álbum fue, de alguna manera, algo repentino porque durante un largo tiempo pensé que aún era demasiado pronto para grabar. Pero luego me di cuenta de que siempre podría ser muy pronto… así que un día les pregunte a los chicos si querían grabar la música y eso fue todo. En realidad Devil’s Dress fue la primera canción que escribí para el quinteto, así que decidí darle ese nombre al álbum. ¡Pienso que es un título de los buenos!

     

    ¿Cómo difiere conceptualmente el quinteto con los otros ensambles en los que estás involucrada y cómo funciona en conjunción con los otros proyectos?

     

    Bueno, el quinteto… ¡soy yo! (exclama) Mayormente implica a mis temas, mi liderazgo, mi trabajo, mi gestión, mis preguntas acerca de la música… la mayoría de las cuales ni siquiera tienen respuesta porque, de todos modos, no se supone que deban tenerlas… Me gusta pensar en la banda como mi laboratorio en donde puedo hacer toda suerte de experimentaciones. Me estoy poniendo a prueba todo el tiempo y me gusta cuando todos los músicos hacen lo mismo… Me encanta sentirme sorprendida por mi propia música porque el punto de vista de cada músico es distinto, así que muchas veces los resultados son diferentes de los que tenía en mente… ¡y me gusta eso! Ellos están diciéndome cómo sienten la música que escribí. A pesar de que amo realmente a los músicos que tocan conmigo o que somos amigos y que tenemos un montón de diversión cuando estamos juntos, es como si estuviésemos cargando a nuestro propio hijo. Nadie puede hacerlo por nosotros, incluso aunque consigas un montón de ayuda en el camino… y ése es el porqué resulta bueno tener otros proyectos en donde no soy el líder ya que puedo relajarme más y permitirme disfrutar del paseo. En LAMA, por ejemplo, Gonzalo (Almeida) fue quien me invitó a mí y a Greg (Smith) y él escribió la mayoría de los temas pero, de alguna manera, lo sentimos más como un colectivo que como una banda con un líder, lo cual es genial. Realmente me gusta eso.

     

    Cuando compones una pieza para tu quinteto, ¿de dónde vienen las ideas? ¿Trabajas sobre ideas estrictamente musicales o tienes inspiraciones extra musicales?

     

    Tengo un montón de inspiración de la música que me gusta pero también puedo sentirme inspirada por cosas no musicales como también por todo aquello que tenga belleza, por ejemplo. A veces sólo escribo una melodía o un motif y luego lo escucho o canto hasta que continúa por sí mismo en mi cabeza… hago un montón de eso. Si yo no escucho nada me detengo y vuelvo a intentarlo más tarde. En ocasiones comienzo con una línea de bajo o alguna progresión de acordes e intento varias veces en el piano hasta obtener algo que suene bien para mí.

     

    ¿Cuánto tiempo le dedicas a la composición? ¿Te resulta difícil, es algo que haces sólo cuando lo sientes o puedes sentarte a escribir cuando tienes una fecha límite y encontrar que trabajas mejor bajo presión?

     

    No dedico mucho tiempo a escribir porque no tengo tiempo para hacerlo… ¡y porque es difícil! (dicho enfáticamente). Es terrible para mí escribir bajo presión. No puedo sentarme al piano para tratar de componer algo… necesito largas horas para eso. ¡Por eso es que no lo hago a menudo! Ahora mismo estoy tratando de componer algunas canciones más para el quinteto y, realmente, tengo que programarlo, encontrar algo de tiempo libre y ponerme a hacerlo.

     

    Unas pocas cosas más antes de concluir la entrevista. ¿Cuáles son tus futuros planes de grabación?

     

    Tarde o temprano me gustaría grabar mi segundo álbum con el quinteto cuando tenga suficiente música para hacerlo. En estos días estoy haciendo algunos planes para concretar un proyecto con el pianista esloveno Kaja Draksler -a quien conocí en la European Movement Jazz Orchestra (EMJO)- y con Herbert Pirker, a quien conocí cuando reemplazó al baterista de la orquesta en un concierto que ofrecimos en El Cairo Jazz Festival justo después de la revolución –dicho sea de paso, fue fantástico estar allí en ese momento-. Entonces decidimos que podríamos formar una banda, así que ahora estamos tratando de juntar todo y eventualmente grabar el proyecto más temprano que tarde.

     

    Hablando del futuro… ¿Cómo ves el futuro de la música y del jazz en particular?

     

    La música nutre la vida de las personas y cura nuestras almas. Pero el mundo está cambiando, la gente está cambiando y el mundo entero del jazz debe cambiar también… para poder llegar a la gente y para que pueda sobrevivir. Música es música… en realidad no me gustan los rótulos en sí mismos. Si es bueno… es todo lo que necesitamos saber.

     

    La pregunta final: ¿te has preguntado a ti misma cuál es tu misión como músico? ¿Tienes la respuesta?

     

    ¡Oh! acabas de poner el dedo en la herida… Sí… ¡me hago esa pregunta todo el tiempo! (asintiendo) Aunque quizás no sólo como músico sino como ser humano. Muchas veces me pregunto de qué manera mi vida como músico puede hacerme un mejor ser humano… ¿Estoy haciendo algo significativo? ¿Cómo puedo dar algo de mí a través de la música? ¿Estoy ayudando a alguien en su camino? ¿Es egoísta tener una vida hermosa incluso cuando no estoy ayudando a alguien, al menos directamente, como lo hace un médico todos los días o estoy haciendo algo útil para nuestra sociedad? ¿Es mi música lo suficientemente buena para dársela a la gente? ¿Soy digna de ser escuchada? ¿Es válido mi trabajo y qué lo convalida? Demasiadas preguntas… ¡y no tantas respuestas! Pero al final del día, me siento agradecida de poder ser músico, de ser capaz de compartir mi mundo con los demás, vivir la música tanto como la vida misma y hacerlo con mucha pasión, con la verdad, con honestidad… ¿Cómo podría estar haciendo algo malo entonces? Así que debo aceptar esta vida como una misión… ¡para hablarle a las almas de la gente! Si soy honesta conmigo y con mi música, la gente se sentirá tocada por ella; ¡y eso es lo que hace la diferencia!

     

    www.susanasantossilva.com

     

    Sergio Piccirilli

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