• Marco Sanguinetti: 8

     

    marco-sanguinetti-8Cuchillo, Ruedas, Camino, No lo sabemos, La ventana, Navigator, San Telmo, Claramente

     

    Músicos:

     

    Marco Sanguinetti: piano, armonio, cucharas, tabla

    Jerónimo Carmona: contrabajo

    Fermín Merlo: batería

    Migma (Miguel Masllorens): bandeja de vinilos

    Victoria Zotalis: voz

    Leila Cherro: violoncello

    Mariano “Manza” Esain: guitarra

     

    Sello y año: Acqua, 2013

    Calificación: Dame dos

     

    Si apelamos al facilismo, podemos deducir que el cuarto disco del pianista y compositor Marco Sanguinetti se titula 8 por la cantidad de temas que lo componen. Pero si desempolvamos cierto espíritu lúdico tal vez –arriesgando- podamos llegar, usted y yo, a alguna interpretación diferente, tal vez reveladora, por qué no mágica, inédita, sobrenatural, extraordinaria, sublime y consagratoria.

    O quizás, debido a una ignorancia supina, terminemos (Les Luthiers dixit) opinando fuera del recipiente.

     

    Sin ánimo de querer colgarnos la cucarda del ínclito o el preclaro, tratemos de enterarnos qué puede significar ese 8 (que, se sabe, cuando se acuesta apunta al infinito). Empezamos bien: es el número atómico del oxígeno. Usted sabe bien lo que es un número, el oxígeno y un átomo. Yo no, pero basta con que lo sepa usted, confío en su honestidad intelectual. Pero no nos detengamos en ello. Fíjese que en el sistema de medición que no manejo, una taza contiene 8 onzas, un galón, 8 pintas; y una milla, 8 furlongs. Es -luego del 1, por supuesto-, el primer número cúbico; es decir: 2 al cubo (2x2x2) da 8. Y, lógicamente, la raíz cúbica de 8 da el número entero 2. Se lo suele representar con las dos serpientes –entrelazadas- del caduceo (presente tanto en la mitología griega como en la romana). En la República Popular China todos saben (especialmente los chinos) que el 8 simboliza la buena suerte. Y, simplemente como curiosidad, la primera definición de 8 en el diccionario de la Real Academia Española es: “adj. Siete y uno” (¿?). Fin de la cita. Deducimos que deberá tener que ver con cuestiones bíblicas: sería el primer día después del descanso y Jesús resucitó el octavo día. También tenemos el libro El ocho, de Katherine Neville, donde se busca un juego de ajedrez que perteneció a Carlomagno (de paso, 8 son los peones de cada competidor); está la definitoria bola 8 en el pool, futbolistas que enaltecieron el número como Ardiles, Brindisi, J.J. López, Rulli, Olarticoechea… (también la usó Bilardo, seamos justos). Y la mejor jugadora de hockey sobre césped de la historia, Luciana Aymar, tiene impregnado el 8 en la espalda y fue 8 veces seleccionada como la mejor jugadora del mundo.

     

    Pero si le apuntamos a la numerología, aparece una revelación que nos cae como anillo al finger: Marco Sanguinetti nació (en Buenos Aires) el 24 de septiembre de 1973. Seguramente usted estará diciendo “ahá… ¿y?”. Pues que de acuerdo a su fecha de nacimiento, al pianista le corresponde el número… 8. Veamos algunas características: organización, perseverancia y control de la energía. Abundancia en el mundo mental y espiritual, poder de realización, capacidad de decisión y mando. Fuerte temperamento, voluntad inquebrantable, enérgicos, combativos, seguros de sí mismos, trabajadores natos que no le temen a los riesgos en pos de sus objetivos, astutos, constantes, valerosos, apasionados, extraordinariamente eficaces y activos, firmeza, inteligencia, dinamismo, solidez, gran sentido de la justicia y la ética…

     

    Marco Sanguinetti (que además de músico es Diseñador Industrial y de los buenos) inició sus estudios de piano a los 9 años (¿vio que no todo es un 8 en esta nota?). Tuvo sus crisis con el instrumento hasta que a los 17, Gerardo Gandini le aconsejó estudiar con Diana Schneider y Marta Lambertini. Es a partir de ese momento en que su formación clásica se “impurifica” gracias a la aparición del jazz y otras músicas contemporáneas. Debutó discográficamente en 2005 con el solo piano Improvisiones, al que le sucedieron Los procesos de Franz (2008) y El otro (2011). Sanguinetti ha compuesto música para cortometrajes, obras de teatro, danza, documentales y ha conformado proyectos paralelos entre los que podemos destacar Pibe A, junto a Bárbara Togander (voz) y Pablo Bendov (batería), con el cual revisionara la música de Kid A, de Radiohead y The Dark Side of the Moon, donde se dedicara a la relectura del clásico de Pink Floyd, acompañado en este caso por Ernesto Zeppa (batería) y DJ Migma (bandejas giradiscos). Y además (y entre muchas otras cosas), desde 2008 integra la Compañía Móvil (en el rol de director musical) junto a la bailarina-coreógrafa Inés Armas y el dramaturgo Fernando Paván, abordando proyectos que integran música, danza y teatro.

    Para 8, el inquieto Marco Sanguinetti ha decidido… mejor vayamos a un segmento de la entrevista que le realizáramos luego de la edición de El otro:

     

    Pregunta: Si un productor te dijera que la versión de Paranoid Android (incluida en “El otro”) debería tener tres minutos menos; o cinco minutos más… ¿te bancarías eso?

    Respuesta: (…) Me cuesta decirte que sí… Pero mirá… en la Cía Móvil ocurre eso… yo cambio mucho las cosas que propongo cuando me lo sugieren; se producen encuentros creativos en los que…

    Pregunta: Pero ahí tenemos teatro, danza… es distinto. Estamos hablando de un proyecto tuyo, no compartido.

    Respuesta: (…) Tiene que haber un productor que se interese en producirme (…) No me imagino en este momento a un productor acercándose interesado en trabajar en mi próximo disco. Ojalá pase…

     

    Y ocurre que, a diferencia de lo sucedido en sus tres álbumes anteriores, el pianista ha decidido la inclusión de Mariano “Manza” Esain en carácter de productor, quien luego de que el grupo grabara (en vivo en un estudio) el material incluido en 8, lo intervino en (a decir del propio Sanguinetti) “un delicado trabajo de producción y mezcla”. Tal vez éste sea el detalle técnico más distintivo del álbum que cuenta, además, con Laura Varsky en dirección de arte, Andrés Mayo a cargo de la masterización y Leandro Castelao, quien se encargó de la traducción de la música al plano gráfico a través de ocho ilustraciones. Y hay que decir que, independientemente del contenido musical, el CD tiene un sonido admirable y una presentación exquisita.

     

    Marco Sanguinetti también ha modificado la compañía para su cuarto disco. En esta ocasión aportan sus bondades Fermín Merlo (batería) Jerónimo Carmona (contrabajo), Leila Cherro (violoncello), Victoria Zotalis (voz), el mencionado Mariano Esain (guitarra) y el único que permanece del álbum anterior: DJ Migma (bandeja de vinilos). Recordemos también que los dos primeros álbumes de Sanguinetti han sido en solo piano.

     

    Pero ya va siendo hora de adentrarse en 8 y en sus ídem composiciones originales. Con respecto a la música, el artista afirma: “Al igual que los anteriores, este disco está compuesto por música original. Sin representar a un género específico, pretende dar con una actualizada identidad local. El núcleo compositivo está definido por melodías sencillas que dan forma a temas breves, sin desarrollo de solos ni improvisación”. Ajá.

    No hay por qué dudar de lo antedicho; pero convengamos en que una vez que estamos al tanto del “qué”, hay que verificar, constatar, el “cómo”. Y digámoslo de una vez: 8 es un disco formidable, con seguridad una de las ediciones más interesantes de la música argentina toda. Que sea tarea de los disqueros buscarle una batea acorde a un álbum que desde sus primeros segundos asoma como inusual, distinto, rico, comprometido, lúcido, lúdico, exigente. Los dos primeros minutos de Cuchillo se desarrollan con un grado de libertad (musical, estilística, artística) infrecuente para luego desembocar en una melodía que parece equidistar entre el minimalismo y Radiohead, sin destaques de un solista por encima de otro, con un sonido grupal moderno, bien ensamblado, con la particularidad de predisponer en buena forma al oyente para lo que vendrá. Las dotes del Sanguinetti pianista aparecen en toda su dimensión en la enérgica Ruedas, apoyándose en una base rica en detalles y complejidades a cargo de Fermín Merlo en batería y Jerónimo Carmona en contrabajo. Los aportes no invasivos de DJ Migma en bandeja de vinilos calzan a la perfección.  La calma (necesaria) se hace presente en Camino, con el armonio de Sanguinetti brindando un carácter cercano a la epicidad. El carácter reflexivo se acentúa en No lo sabemos, con Carmona marcando el pulso de una composición sencilla, ascética, sutil y notablemente intervenida (aparentemente) por Mariano Esain; el título alude a una declaración de John Cage (cuya voz se escucha aquí) acerca de qué es el amor: “No lo sabemos, pensamos que es el amor a alguien, pero sospechamos que puede ser a nosotros mismos. Simplemente no lo sabemos”. Victoria Zotalis hace su aparición a la hora de interpretar prístinamente La ventana, por encima de una paleta sonora subyugante gracias a los buenos oficios del sólido y creativo Merlo en batería, el cruce sostenido por Carmona en contrabajo y Leila Cherro en violoncello y Sanguinetti oficiando de pivot, sosteniendo la melodía –que por momentos orilla la baguala- sin estridencias, apelando a su sensibilidad, hasta desembocar en una suerte de in crescendo que, paulatinamente, languidece.

    A la subyugante introducción en solo piano de Navigator, se le suma un ubicuo Carmona y, luego, un enérgico Merlo. Los tres son protagonistas de un momento poderoso, mágico, exquisito. San Telmo se inicia con sonidos urbanos, presumimos, del clásico barrio porteño. El grupo ofrece aquí, con protagonismos repartidos, una genuina y moderna atmósfera ciudadana no exenta de sensibilidad  y caos controlado. El cierre es con Claramente, una exquisita paleta multicolor que bien podría oficiar de banda sonora para los créditos finales de un film imaginario (o un disco real).

     

    Marco Sanguinetti ofrece, en 8, una de sus mejores versiones. Lo hace acompañado magníficamente por músicos que, bien dirigidos y producidos, se han comprometido con la causa. El álbum muestra, tal vez de manera azarosa, varias de las cualidades que la cifra a la que refiere el título posee, numerológicamente hablando. Hay, entre otras cosas,  organización, poder de realización, capacidad de decisión y mando, energía, constancia, pasión, inteligencia, dinamismo y solidez.

     

    Hay en Sanguinetti, además, un espíritu inquieto que lo invita a asumir riesgos. Riesgos a los que enfrenta, desafía y toma como aliados. Sin dudas que con 8, el cuarto álbum de su interesantísima trayectoria, el pianista pasa a ocupar definitivamente un lugar de privilegio dentro de la música creativa contemporánea.

     

    Marcelo Morales

     

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