• Matt Mitchell

     

    mattunoLa originalidad, el talento, la autenticidad creativa, la dedicación a su disciplina y una inquebrantable vocación por expandir los contextos musicales, son algunas de las cualidades que describen el fecundo trayecto desplegado por el pianista y compositor estadounidense Matt Mitchell.

    Su nombre aparece asociado con algunas de las formaciones más relevantes de la música creativa de nuestro tiempo. Mitchell es uno de los vértices del magnífico Tim Berne’s Snakeoil (proyecto materializado en los álbumes Snakeoil de 2012, Shadow Man en 2013 y You’ve Been Watching Me de 2015), también mantiene un consolidado enlace con el quinteto de Dave Douglas (Be Still en 2012, Time Travels de 2013, Brazen Heart y Brazen Heart Live at the Jazz Standard en 2015), acompañó al baterista Dan Weiss en Fourteen de 2014 y Sixteen: Drummers Suite en 2016 y al saxofonista Rudresh Mahanthappa en Bird Calls de 2015, integra las agrupaciones Jonathan Finlayson and Sicilian Defense (Moving Still de 2016) y Anna Webber Simple Trio (Simple de 2014 y Binary  en 2016), ha participado del cuarteto del saxofonista Darius Jones en Book of Mae’bul (Another Kind of Sunrise) de 2012 y Le bébé de Brigitte (Lost in Translation) en 2015 y colaboró en repetidas ocasiones con John Hollenbeck, tanto en su Large Ensemble como en el álbum What Is the Beautiful? de The Claudia Quintet+1.

    A ese cuerpo de trabajo deben agregarse sus invaluables aportes en Quinsin Nachof’s Flux, Mario Pavone’s Blue Dialect Trio, el Ohad Talmor’s Grand Ensemble, Michael Attias’Spun Tree y las recientes incorporaciones al Steve Coleman’s Natal Eclipse (cristalizada en el álbum Morphogenesis de 2017), en Ches Smith’s We All Break (We All Break de 2017) y también en el cuarteto de la baterista Kate Gentile con quien acaba de editar el notable Mannequins.

    En el alegato estético elaborado por Matt Mitchell convergen, desde una perspectiva vanguardista, la música eléctrica y acústica, composición e improvisación y un manifiesto interés por extrapolar esas ideas medulares en ensambles de diferentes formatos y características.

    ForageLa elogiada discografía solista de Matt Mitchell incluye a los álbumes Fiction de 2013 (en compañía del baterista Ches Smith), el doble Vista Accumulation en 2015 (con una alineación en cuarteto integrada por su líder en piano, Chris Speed en saxo tenor y clarinete, Chris Tordini en bajo y Dan Weiss en batería), el solo piano sobre composiciones de Tim Berne documentado en Førage de 2017 y la esperada e inminente edición de A Pouting Grimace, su nuevo proyecto con diez piezas electro-acústicas interpretadas en diferentes formatos.

    Mitchell, además, lidera la agrupación Normal Remarkable Persons (secundado por Tim Berne en saxo alto, Travis Laplante en saxo tenor, Shane Endsley en trompeta, Ches Smith en batería y vibráfono, Dan Weiss en batería y tabla y Tyshawn Sorey en batería y trombón) y el sexteto Phalanx Ambassadors (Kim Cass en bajo, Kate Gentile en batería, Satoshi Takeishi en percusión, Patricia Brennan en vibráfono y marimba y Miles Okazaki en guitarra), comparte créditos con los bateristas Dan Weiss (en el dúo Fourth Floor), Ches Smith (en Fiction) y Kate Gentile (en el sexteto Snark Horse) y encabeza los ensambles Sprees (con Caroline Davis, Anna Webber, Katie Ambacher, Chris Speed, Mara Mayer, Sam Sadigursky, Ben Kono, Sara Schoenbeck, Jonathan Goldberger, Chris Tordini, Dan Weiss y Ohad Talmor) y Mad Homonyms (acompañado por Ches Smith, Ava Mendoza, Christopher Hoffman, Joanna Mattrey, Molly Germer, Sylvaine Hélary, Ben Gerstein y Katherine Young), entre otros proyectos en desarrollo.

    Matt Mitchell compartió con nosotros los pensamientos, ideas y conceptos que componen su fascinante universo musical en la entrevista que sigue a continuación:

     

    ¿En qué momento y por qué elegiste el piano y cuáles fueron tus influencias originales tanto en tu instrumento como en la música en general?

    Había un piano en casa desde que era un bebé. Comencé a tocar en él cuando tenía cuatro años y a los cinco empecé a tomar clases de música clásica. A temprana edad mi música favorita era The Beatles, Jimi Hendrix, Stevie Wonder, Billy Joel, el primer álbum de Led Zeppelin. Escuchar a The Rite of Spring (La consagración de la primavera de Igor Stravinski) cuando tenía once o doce años, fue algo grandioso para mí. El jazz llegó alrededor de ese tiempo también.

     

    Mattcinco¿Y cuándo supiste que la música sería tu camino?

    Probablemente a los catorce años o algo así. Definitivamente no hubiera podido predecir en aquel momento todo lo que ha pasado hasta ahora, pero sabía que la música era, básicamente, en lo que más pensaba.

     

    ¿Cuánto tiempo te dedicas al piano? ¿Tienes algún régimen diario de práctica?

    Depende totalmente del contexto. Si estoy en un período de composición, entonces practico muy poco; usualmente es una cosa o la otra en días determinados. Estoy tratando de cambiar eso, sólo para ver lo que es posible hacer. Si tengo una o dos grabaciones por delante, entonces practico mucho más. También depende mucho de cómo sean los próximos conciertos, ya que algunas bandas tienen un repertorio más exigente que otras. Y en otros casos me llaman para tocar música bastante compleja que exige un tiempo mayor de práctica. Así que no siempre es lo mismo. Una a dos horas por día es lo ideal. Sé que necesito descansos ocasionales también, pero suelen ser difíciles de conseguir.

     

    ¿Cómo describirías el crecimiento de tu propia versatilidad? ¿Tienes algún modelo a seguir que te permita encajar en muchos contextos diferentes y seguir sonando como tú mismo?

    Versatilidad, en el sentido al que creo te refieres, es lo que viene de la escucha profunda de diferentes tipos de música. Me encanta, genuinamente, mucha música diferente y no sólo jazz, improvisación creativa, etc. Dicho esto, puedo afirmar que no tengo ningún interés en ser “versátil” en el sentido de “tocar un montón de estilos” a la manera de un típico músico de estudio (hace una pausa) ¡Aunque tengo un gran respeto por los músicos de estudio! (Exclama) Sólo que ése no es mi camino. No obstante, creo que cuanta más música absorbe y ama de manera genuina un músico improvisador, hará más probable que el músico encaje en una gran cantidad de diferentes escenarios musicales, especialmente aquellos que se adaptan a los improvisadores. Añade la habilidad de leer música bien y la voluntad de aprender de las composiciones de otros y la visión se abrirá exponencialmente…

    MattdosLa música viene de los músicos que la crean. A menudo los músicos hablan de música como si ésta fuera hecha por la naturaleza, pero los músicos están a cargo de la música y no al revés (expresa con énfasis). En cuanto a “sonar como uno mismo”, me di cuenta hace bastante tiempo que no había otra manera y que mi mejor ruta era dedicarme resueltamente a tocar sólo lo que quiero y como quiero. Desde aquel entonces he tenido la suerte de poder hacer eso en el contexto de muchas bandas diferentes. Y me siento más libre aún cuando toco en el contexto de mis propios grupos, ya que me permite ser más idiosincrásico. No importa lo bien intencionado que esté un líder de banda, siempre habrá un abismo entre lo que el líder cree de sí mismo versus lo que siento que mi “yo” es. Por eso, los músicos que siempre están resueltos a hacer lo que desean y logran expandir sus contextos son inspiradores para mí, entre ellos: Miles Davis, Frank Zappa, John Zorn, Herbie Hancock, Keith Jarrett, Wayne Shorter, Tim Berne, Steve Coleman, Iannis Xenakis, Merzbow. También músicos que refinan y afinan su contexto, como Andrew Hill, Cecil Taylor, Paul Bley, Morton Feldman… En cierto sentido, esos dos lados no son realmente dos lados; las personas tienden a desviarse por las nociones de estilo cuando cambian las fuentes de inspiración o cuando la instrumentación cambia, etc. Crear un contexto musical para uno mismo puede significar todo tipo de cosas.

     

    Con respecto al concepto de lenguaje y como resultado de tu participación en varios y diversos proyectos durante los últimos diez años, ¿consideras que has adquirido una serie de lenguajes musicales o que has ampliado y extendido continuamente un solo lenguaje musical?

    Diría que es un solo idioma. Todo el mundo habla de manera diferente con distintos grupos de amigos o cuando está con la familia, en una cita, con los extraños, dando discursos en salas llenas de personas, con su pareja, en la casa, en público, en sus sueños, bajo hipnosis (risas). Es posible hacer eso y aún seguir siendo “tú mismo”. Lo mismo pasa cuando se toca en muchas bandas diferentes. Dicho esto, y aunque entiendo que es conveniente hablar de la música como si fuera un lenguaje, no estoy tan seguro de estar de acuerdo con eso. (Reflexiona unos instantes)Xenakis Iannis Xenakis, definitivamente, no estaba de acuerdo y decía que “la música no es un idioma. Cualquier pieza musical se asemeja a una roca con formas complejas, estrías y diseños grabados por encima y en el interior, que los hombres pueden descifrar de mil maneras diferentes sin encontrar nunca la respuesta correcta o la mejor…”. Si esto aplica a toda la música, no lo sé. Pero, en gran medida, me inclino a pensar que el lenguaje aspira a estar a la altura de lo que puede alcanzar la música.

     

    ¿Cambia tu proceso de improvisación dependiendo de la situación en donde tocas? ¿Piensas de manera diferente cuando estás tocando tu música o con Snakeoil u otros?

    Los principios básicos para hacer música son siempre los mismos; lo que cambian son los contextos. Al improvisar siempre trato de separar y hacer la diferencia entre lo que la música me está diciendo que necesita y lo que yo necesito decirle a la música. A veces vira lejos en una dirección u otra, por varias razones.

     

    Trabajar en varios proyectos al mismo tiempo es potencialmente estresante. ¿Tienes una práctica que te mantenga nivelado?

    Sólo intento dormir lo suficiente.

     

    Tocas en bandas con diferentes estilos y tus proyectos cubren un amplio espectro musical. ¿Ves estos diversos enfoques y propuestas como superposiciones o son más disyuntivos?

    Algunos de ellos son efectivamente superpuestos en términos de lo personal. Si algunos de los proyectos me alejan de mis actividades habituales, a menudo es algo muy bueno. Aunque toco en muchos contextos que algunos consideran “avant garde”, eso no significa que no me gusta mucho tocar en contextos que no son considerados de esa manera, si es que los músicos son inventivos.

     

    Actualmente estás trabajando con diferentes agrupaciones. ¿Qué te urge a expresarte en distintos contextos?

    Ganarse la vida es una gran parte de eso. Pero también la oportunidad de trabajar y aprender de docenas de músicos que admiro mucho es algo primordial. Inevitablemente, enriquece mi pensamiento musical.

     

    Vamos a hablar de los diferentes grupos con los que trabajas ahora. Creo que el mejor lugar para comenzar es tu larga asociación con Tim Berne’s Snakeoil. ¿Cómo conociste a Tim Berne y cuándo empezaste a trabajar con él?

    MattTimLa versión larga de esta historia ha sido documentada en muchos lugares, pero primero tuve un contacto telefónico con él en 1996 o 1997; le había escrito una carta solicitando algunas partituras y me devolvió la llamada. La primera vez que trabajamos juntos fue en 2008 como parte de la Ralph Alessi’s School of Improvisational Music en Brooklyn. Tuvimos un ensayo de una hora de preparación para el concierto en la Facultad y él, inmediatamente, me contrató al final del mismo. Mi asociación con Tim (Berne) es algo de lo que estoy orgulloso y resulta muy gratificante para mí que no parezca tener un fin a la vista, afortunadamente. He sido un gran fan de Tim desde la escuela secundaria, así que trabajar estrechamente con él y tenerlo como amigo íntimo es más que gratificante.

     

    ¿Qué debemos esperar del próximo álbum de Snakeoil, “Incidentals”?

    La alineación es la misma que en el álbum anterior You’ve Been Watching Me: el cuarteto Snakeoil más Ryan Ferreira en la guitarra. David Torn toca en dos temas y también es el productor del disco. Es probablemente el álbum más “intenso” de Snakeoil hasta hoy. Diría que es como Shadow Man (editado en 2013) pero con un montón de electrónicos –tanto de parte de Ryan (Ferreira) y David (Torn) como de mí mismo– y, tal vez, un poco más implacable en todo. Hay momentos de mucha energía y algo de material más suave de tipo camerístico. También compuse una pequeña porción de uno de los temas. Creo que los fans de Snakeoil estarán muy contentos con este trabajo.

     

    ¿Qué te llevó a tocar sobre música de Tim Berne en Førage y cómo fue tu acercamiento a sus composiciones?

    Al principio de nuestra asociación, creo que a finales de 2009, toqué como solista en un concierto como parte de un mini festival en Filadelfia dedicado a su música. Él quedo realmente muy contento con los resultados y eso terminó convirtiéndose en algo de lo que hablaríamos durante años. A principios de 2016 decidimos reservar un tiempo en el estudio de grabación. Con Førage tenía rienda suelta para elegir lo que quería tocar, con algún aporte de él, por supuesto. Mezclé y emparejé partes de los temas y tuve carta blanca para acercarme a todo tal como yo quería hacerlo y… ¡voilà! (exclama) Førage.

     

    Hablemos de algunas de tus grabaciones más recientes, empezando por Kate Gentile’s Mannequins

    GentileKate (Gentile) ha estado desarrollando su música para el cuarteto (formación que completan Adam Hopkins en bajo y Jeremy Viner en saxo tenor y clarinete) desde hace unos años. Ella escribe música realmente fantástica y que logra ser accesible para el oyente. Hay un montón de movimientos compositivos que nunca he oído a nadie más hacer, aunque algunas de sus influencias resulten bastante evidentes al escucharlas. Las partes compuestas para piano son extremadamente difíciles, probablemente la música más dura que tuve que tocar fuera de lo mío; pero es muy pianística e idiomática y, en última instancia, muy divertida. Improvisar en su banda es lo más cercano que me hace sentir a lo que hago cuando improviso en mi propia agrupación. Estoy entusiasmado de que haya salido su disco porque creo que abrirá los ojos de los oyentes de este tipo de música, incluso para la gente que ya la ha visto tocando.

     

    Cuéntame algo también de tu reciente participación en el álbum Morphogenesis con Steve Coleman’s Natal Eclipse

    He sido un gran fan de lo que tocaba y componía Steve Coleman desde 1992, cuando recibí Black Science (se refiere al álbum de Steve Coleman and Five Elements editado en 1991) para Navidad al graduarme en la escuela secundaria. Obviamente es una figura de gran importancia en la música, uno de los maestros. Muchos de mis amigos y asociados trabajan con él o han trabajado con él y poder haberlo hecho es increíblemente satisfactorio, es otro sueño hecho realidad. Ir a ensayar intensamente la música de “Natal Eclipse” ha sido una gran experiencia. La mayor parte de la música se basa en orquestaciones de sus improvisaciones sobre varios ciclos y formas; y la manera en que orquesta y moldea la música en el tiempo y el espacio es increíblemente inspirador e incentivador del pensamiento, sin dejar de mencionar lo que toca en el grupo. Además, como persona es un dínamo de ideas, siempre interesado en trabajar sobre conceptos y muy generoso con su tiempo y energía.

     

    Pasemos a tus propios trabajos. ¿Cuál fue la génesis de tu próximo álbum: A Pouting Grimace?

    MattcuatroKate Gentile y yo codirigimos una banda llamada Snark Horse en la que tocamos composiciones de ambos, con la restricción común de que todas las composiciones son de un compás. Una de las piezas que escribí para ese proyecto se llama A Pouting Grimace. El contenido de ese compás de música me gustó lo suficiente como para sentirme inspirado a componer una suite entera de música derivada de él. El álbum resultante consta de cuatro composiciones electrónicas y seis acústicas o en su mayoría acústicas. La instrumentación difiere de tema a tema, pero la instrumentación central incluye cinco instrumentistas de viento, cuatro percusionistas, contrabajo y arpa, además de mi piano. La pieza original de un compás aparece como un ostinato en uno de los temas del disco, aunque todavía no voy a decir cuál es… (risas).

     

    Cuando estás componiendo una pieza, ¿de dónde vienen tus ideas? ¿Tienes inspiraciones no musicales además de las ideas estrictamente musicales?

    Hablando en términos generales, siempre he tenido música “en mi cabeza”, por decirlo en un sentido vagamente abstracto. Así que componer, para mí, es en general una manera de tratar de encontrar un punto de encuentro entre lo que capta la mayor atención de mi cerebro y algún tipo de punto de partida abstracto: un grupo de tonos, una forma, una construcción rítmica. Entonces llevo el lápiz al papel, improvisando con mi cerebro en cámara lenta hasta terminar. Me resulta mucho más fácil componer una vez que conozco la instrumentación y las personas que probablemente van a tocar la pieza aunque esto, por supuesto, no se aplica de la misma manera a los entornos puramente electrónicos en los que también me gusta trabajar. Me inspiro en la ficción, en la poesía, en algunas formas del cine como la comedia, el horror, surrealismo, cosas raras, el absurdo, etc. Usualmente, pero no de manera exclusiva, me inspiro en el tipo de material que a menudo se considera “vanguardista” o que así fue considerado en el momento de su creación.

     

    ¿Dirías que hay una filosofía básica detrás de los álbumes Fiction, Vista Acumulation, Førage y A Pouting Grimace, algo que es un factor común a toda tu discografía?

    matttresDiría, simplemente, que yo soy el factor de unión. He tenido la suerte de ser capaz para crear de una manera que no está hipotecada por nada más que mis propios deseos estéticos. Estoy seguro de que si se analizan las composiciones se encontrarán tendencias comunes, pero creo que cualquiera de los factores unificadores es simplemente inherente a una manera inefable de hacer las cosas. Algo que he notado es que la música de esos discos –y en el caso de Førage, la forma de tocar e improvisar– es totalmente coherente con las innumerables composiciones que han existido sólo en mis cuadernos desde que tenía diez años de edad o en las cintas que he hecho, intermitentemente, de mí mismo a lo largo de los años. Sólo que ahora soy mejor.

     

    La pregunta final: ¿alguna vez te has preguntado cuál es tu misión como músico? ¿Tienes la respuesta?

    Mi objetivo siempre ha sido hacer la música que quiero hacer. Hacer música que me gustaría escuchar y que no haya existido antes y también tratar de propiciar un entorno que permita mantener ese estado.

     

    Sergio Piccirilli / Ysi Ortega

     

    Nota: Agradecemos los aportes fotográficos realizados por Caterina Di Perri, John Rogers y Dave Kaufman

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