• Juan Pablo Navarro Sexteto: Tangos de la Posverdad

     

    NavarroTacleatta Nro 1, Vuelo truncatus orbem, Cínico, Y así fue (F.D.E.), Volver, Que lo parió, Perú y Belgrano (MDQ), No soy un extraño, Kleiniana, Canope

     

    Músicos:

    Juan Pablo Navarro: contrabajo

    Nicolás Enrich: bandoneón

    Bruno Cavallaro: violín

    Esteban Falabella: guitarra eléctrica

    Sebastián Tozzola: clarinete bajo, clarinete

    Emiliano Greco: piano

     

    Músicos invitados:

    Sergio Verdinelli: batería

    Santiago Segret: voces

     

    Sello y año: Club del Disco, 2018

    Calificación: A la marosca

     

     

    En los últimos años asomó con inusitada potencia el vocablo “posverdad”, ingresado al diccionario de la Real Academia Española a fines de 2017 luego de que el Diccionario Oxford distinguió en 2016 a “post-truth” como la palabra del año (¡!). De acuerdo a la RAE, la posverdad es una “distorsión deliberada de la realidad, que manipula creencias y emociones con el fin de influir en la opinión pública y en actitudes sociales”. El director de la institución mencionada, Darío Villanueva, se refirió a la posverdad como “esas aseveraciones que dejan de basarse en hechos objetivos, para apelar a las emociones, creencias o deseos del público”. El filósofo británico A.C. Grayling, por su parte, sostuvo que “Todo el fenómeno de la posverdad es: ‘Mi opinión vale más que los hechos’ (…) Estamos frente a una cultura donde unos reclamos en Twitter tienen el mismo peso que una biblioteca llena de investigaciones. Todo es relativo. Se inventan historias todo el tiempo”.

    “La hora de la mentira programada”, la define el psicólogo y escritor Enrique Carpintero. Es decir: la posverdad es una mentira que adquiere un protagonismo inusitado en la política actual (y en el periodismo) donde importa mucho más lo que la sociedad necesita o prefiere creer que la realidad. La mentira en primera plana y la desmentida al pie de una página 26. Hay por supuesto actores principales, de reparto y un público no tan involucrado con la verdad como debería. Con la posverdad la política y los políticos recurren a los medios periodísticos para que la mentira se sostenga el tiempo necesario hasta alcanzar el objetivo de mínima. Luego poco importará lo que se diga o se descubra. Ya será tarde para lamentarlo y el “periodismo de guerra” habrá contribuido proverbialmente a la causa dejando de lado todo tipo de pruritos y, si es necesario, mandando a la ética al descenso.

    Pero no puede soslayarse el grado de complicidad existente en gran parte de la sociedad. Complicidad que no sólo permite que las mentiras se instalen sino que además las alimentan, las amplifican, las difunden, necesitando creer (vaya usted a saber por qué) en esas historias inventadas con premeditación y alevosía que parecen formar parte de un mundo tan mitómano como injusto y peligroso.

    El contrabajista, compositor y docente Juan Pablo Navarro se mete de lleno en el tema en su último registro discográfico que lleva por título, justamente, Tangos de la Posverdad, definiéndolo además como “el espejo musical de la cruda realidad. En esta época de mentiras que son verdades y verdades que son mentiras el arte todo lo capta: este álbum es una búsqueda por reflejar el cinismo, la hipocresía y la cobardía de nuestra época, pero también la esperanza de que la solidaridad vuelva a nuestras vidas”.

    Juan Pablo Navarro nació en Avellaneda (provincia de Buenos Aires) en 1971 y se ha convertido en una de las figuras referenciales de la música ciudadana. Egresado del Conservatorio Luis Gianneo de Mar del Plata como Profesor de Contrabajo y Dirección Musical, obtuvo una beca de la Fundación Antorchas que le permitió realizar una Performance Residency en la Carnegie Mellon University de Pennsylvania, actuando como solista junto al Carnegie Mellon Contemporary Ensemble, la Orquesta Sinfónica de Mar del Plata, la Orquesta del Tango de la Ciudad de Buenos Aires, etc.

    Su frondoso y envidiable currículum indica que ha colaborado con artistas de singular prestigio como Horacio Salgán, Leopoldo Federico, Ubaldo De Lío, Julio Pane, Chango Spasiuk, Joe Lovano, Richard Galliano, Susana Rinaldi, Amelita Baltar, Gustavo Beytelmann, Raúl Lavié, José Ángel Trelles, Pablo Agri, Carlos Corrales, Nicolás Guerschberg, Guillermo Fernández, Niní Flores, Pablo Agri, Vinicius Dorin, Los Hermanos Núñez, Walter Ríos, Quinteto Fundación Ástor Piazzolla y un extenso etcétera. Su labor docente lo llevó a dictar Masterclasses y Workshops en Francia, Brasil, Estados Unidos, Holanda, Suiza, etc. Y fue, además, uno de los fundadores del proyecto Tangocontempo.

    Debutó discográficamente como líder en 2011 con Contratangos, al que le sucedió en 2016 PA El Agus y El Uli (en esta ocasión al frente de la Orquesta Típica Juan Pablo Navarro). Actualmente forma parte del mítico Quinteto Real y de sendas agrupaciones lideradas por el bandoneonista Néstor Marconi y el pianista Diego Schissi.

    Pero su principal corpus de trabajo en la actualidad es el Juan Pablo Navarro Sexteto con el que ha registrado -en diciembre de 2017- su tercer opus, el ya mencionado Tangos de la Posverdad.

    Una de las principales características del contrabajista argentino es tener, respetando ciertos patrones característicos del tango, una visión moderna que le permite incorporar composiciones ajenas provenientes de otros estilos y, con muy interesantes arreglos, hacerlas propias demostrando una versatilidad poco frecuente. Versatilidad que lo ha llevado a que cada uno de sus discos ofrezca una propuesta diferente y, en todos los casos, innovadora y atrapante: su álbum debut fue de dúos; el segundo, con su Orquesta Típica y vuelve a cambiar en esta entrega con un sexteto instrumental (contrabajo, bandoneón, violín, guitarra eléctrica, clarinete y piano) que por momentos (agregando batería) se transforma en septeto.

    No vamos a explayarnos aquí sobre el compromiso de Navarro en las redes sociales a favor de (resumiendo y mucho) las políticas inclusivas. Pero sirve la mención para entender el por qué del título del álbum, el por qué de los dibujos que ilustran el booklet del CD realizados por Pedro Strukelj (en rojo y negro, no sé si me explico), el por qué de la inclusión de un texto del mencionado Enrique Carpintero (previamente aparecido en el diario Página/12) y el por qué de la lucha, la densidad, la melancolía, el dolor, la denuncia, el compromiso y la esperanza que sobrevuelan por sobre estos Tangos de la Posverdad.

    Las bondades de Juan Pablo Navarro quedan claramente expuestas tanto en Tacleatta Nro 1 como en Vuelo truncatus orbem. Vigorosa y compleja la primera donde el protagonismo lo asume el grupo en su totalidad; reflexiva e intimista la segunda donde vuelve a sobresalir el sexteto en su conjunto gracias a los arreglos de un líder que sabe cómo repartir el juego democráticamente.

    La extraordinaria Cínico cuenta con las (fantásticas) voces sobregrabadas de Sebastián Segret que funcionan como un coro de ángeles acusatorios. Otro aporte singular (como era de esperar) es el de Sergio Verdinelli en batería en una obra magistralmente compuesta y arreglada. Intrincada, compleja, liberadora, la base rítmica como rampa de lanzamiento, con el bandoneón y el clarinete como motores y exquisitos aportes de Bruno Cavallaro en violín y Emiliano Greco en (minimalista) piano, Cínico es uno de los puntos altos de un álbum que, ya puede decirse, es magnífico.

    Y así fue (F.D.E.) cuenta con una impecable introducción de Nicolás Enrich en bandoneón que da pie a un exquisito pasaje en soledad de Emiliano Greco en piano. La aparición del violín de Bruno Cavallaro afianza el espíritu melancólico, tenso, reflexivo, poético que impera hasta el final.

    Uno de los clásicos inoxidables del tango es Volver, composición de Gardel y Le Pera de 1934. Navarro realiza una soberbia versión instrumental que sirve como ejemplo ideal de la propuesta pergeñada en Tangos de la Posverdad, partiendo de un tema emblemático para reinventarlo con un arreglo formidable, exquisito, imaginativo, sin afectar su esencia. Navarro se nutre del pasado, de la tradición, para entregar una creación nueva, moderna, magnética.

    La intrincada Que lo parió, con el particular destaque de Falabella en guitarra eléctrica y momentos de alto vuelo interpretativo, precede a Perú y Belgrano (MDQ) con una deslumbrante y extensa introducción a cargo de Sebastián Tozzola al que luego se le suma el bandoneón de Nicolás Enrich para una entrega a dúo conmovedora.

    El segundo clásico revisitado proviene del rock argentino: No soy un extraño (Charly García, álbum Clics Modernos, año 1983). Otra gema que confirma las aptitudes de Navarro como líder de banda y arreglista, proveyéndola de un intenso dramatismo. Kleiniana (dedicada al influyente pianista, compositor y arreglador Guillermo Klein), con introducción de Greco en piano y el sexteto devenido en septeto una vez más con la presencia de Sergio Verdinelli en batería, seduce con su formato de suite con micro segmentos de humores diversos y perfectamente ensamblados. En tanto que el final es con el ascetismo camerístico de Canope donde parecen confluir con elegancia y sin esfuerzos la música ciudadana y la clásica contemporánea.

    El contrabajista y compositor argentino Juan Pablo Navarro, al frente de un sexteto (por momentos septeto) extraordinario, ratifica una vez más en Tangos de la Posverdad sus capacidades como intérprete, compositor, arreglador y líder, instalándose ya definitivamente como una de las voces más relevantes de la música contemporánea argentina del presente milenio.

     

    Marcelo Morales

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