Pat Metheny – Brad Mehldau: Metheny-Mehldau

Unrequited, Ahmid-6, Summer Day, Ring Of Life, Legend, Find Me In Your Dreams, Say the Brother’s Name, Bachelors III, Annie’s Bittersweet Cake, Make Peace.

Músicos:
Pat Metheny: guitarras
Brad Mehldau: piano
Larry Grenadier: contrabajo
Jeff Ballard: batería

Warner, 2006

Calificación: Buena gente

Difícilmente a esta altura alguien pueda desconocer los méritos de estos dos músicos.
Pat Metheny ha revolucionado el mundo de la guitarra dentro del jazz. Toca muy pero muy bien, implementó para el gran público la guitarra sintetizada, toca acústicas, eléctricas y hasta su Pikasso de 42 cuerdas. Tocó con todos, o casi. Y el Pat Metheny Group es desde hace muchos años una marca registrada y sus conciertos cuentan con una producción más cercana a los grupos de pop y rock que a los de jazz.
Brad Mehldau es, para muchos, el sucesor de Keith Jarrett. Su formación clásica y su particular devoción por algunos músicos de rock como Radiohead o Nick Drake, le han permitido enriquecer su música con elementos foráneos al jazz (aunque de un tiempo a esta parte no tanto…) de manera creativa y original. El tipo toca fenómeno y algunos de sus álbumes son decididamente (si se me permite la expresión) cojonudos.
Pero siempre hay gente que hace de la molestia un deporte internacional.
Entonces, los intocables ya no lo son tanto y empiezan los cuestionamientos.

Éste es uno de los discos más fáciles de comentar.
Siempre y cuando uno no quiera ir un poco más allá.
Si desde este lugar ustedes leen que es el encuentro de dos pesos pesados, que combinan energía con lirismo, que es el comienzo de una sociedad que con el tiempo brindará frutos del tamaño de una sandía, que la interacción es intensa, que el respeto es mutuo, que uno más uno en este caso es más que dos… el lector medio (metro setenta, más o menos) no tendría mucho que objetar aunque estuviere en desacuerdo.
Pero.
Uno decide escuchar el disco seriamente, varias veces, tomar apuntes, preguntarse cosas y, fundamentalmente, ser coherentes con uno mismo, con su línea de pensamiento, con su forma de trabajar… y honestos con el lector, independientemente de su altura.
Esta unión debería sorprender a muy pocos. Ambos son niños mimados, han sabido cautivar en mayor o menor medida a públicos ajenos al jazz y además pertenecen al mismo sello discográfico.

El álbum incluye 10 temas; ocho interpretados a dúo y dos en cuarteto. En el rubro composiciones gana el guitarrista 7 a 3. Se grabó en diciembre de 2005 (y no en el 2006 como reza el booklet de la edición argentina). El sonido es claro y prístino. Tocan muy bien. Ninguno de los dos tiene un protagonismo desmedido. Los temas en cuarteto, Ring Of Life y Say the Brother’s Name podrían figurar tranquilamente en cualquier disco del Pat Metheny Group del año ’85 para acá.
¿Qué quieren que les diga?
No creo que lo hayan hecho (al menos exclusivamente) por dinero.
Seguro que sintieron placer tocando juntos.
El 13 de marzo se edita otro disco pero en cuarteto (llevará por título “Quartet”, lo que implica que la cabeza la han ocupado en otra cosa y no en la elección de un título menos soso).
De verdad que no sé qué quieren que les diga; sí sé lo que quiero decir.

El álbum Metheny-Mehldau no molesta, no incomoda, es una buena “música de fondo para cualquier fiesta animada”… o no. Es agradable, uno puede mientras tanto conversar, leer, tomarse un trago, ver la televisión sin audio y también es un regalo ideal si uno no quiere ocupar demasiado tiempo ni neuronas en ello.
El disco no produce ni fastidio.
Empieza, transcurre y, como quien no quiere la cosa, finaliza.
Hay momentos, pero aunque hayan pasado 66 minutos desde el inicio hasta el fin, a nadie, pero a nadie, le habrá cambiado ni microscópicamente su vida.
Otro disco que ya escuchamos mil veces.
Y otra oportunidad desperdiciada.

Marcelo Morales

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