• Vinnie Sperrazza: Apocryphal

     

    apocryphalApocryphal, Thanksalot, Spalding Gray, Plainchant, Mendicant, Floor Phrase

     

    Músicos:

    Vinnie Sperrazza: batería

    Loren Stillman: saxo alto

    Brandon Seabrook: guitarra

    Eivind Opsvik: contrabajo

     

    Sello y año:Loyal Label, 2014

    Calificación: Dame dos

     

    Revelar el arte y ocultar al artista es el objeto del arte (Oscar Wilde)

     

    El término apócrifo deriva de un antiguo vocablo griego cuyo significado original definía a todo aquello que se consideraba oculto o secreto. Sin embargo, dicho vocablo -aunque en su primera acepción da cuenta de algo fabuloso, supuesto, sin comprobación o fingido- ha sido utilizado desde tiempos inmemoriales para hacer referencia a los escritos atribuidos a autores sagrados que no fueron incluidos en el canon de la Biblia. Asimismo, y por extensión de este último concepto, la idea de lo apócrifo también se emplea para designar al texto que no es de la época que dice ser ni de la autoría a quien dice pertenecer. El ejemplo más emblemático de relatos apócrifos está materializado en las escrituras extra canónicas de los llamados Evangelios Apócrifos, textos originados en comunidades gnósticas que se atribuyen a autores sagrados pero que no fueron incluidos en la Biblia ni oficialmente reconocidos en años posteriores por las instituciones eclesiásticas pertinentes.

    El sentido de lo apócrifo es utilizado por el baterista y compositor Vinnie Sperrazza en su debut discográfico –convenientemente titulado Apocryphal- como metáfora sobre los significados secretos y ocultos que subyacen al carácter abstracto de la música instrumental.

    El aspecto simbólico implícito en la música lo hace significativo y, por consecuencia, precisa de interpretación. Desde esa perspectiva, queda claro que  el significante de una obra no debe verse como algo meramente referencial o denotativo porque no siempre alude a algo perceptualmente reconocible. En todo caso, intentar develar los secretos de una obra –y su consecuente interpretación- nos otorga cabal comprensión de la totalidad a la que el propio símbolo alude.

    El símbolo artístico subyacente quizás pueda explicarse a través de aquello que el filósofo alemán Hans-Georg Gadamer daba en llamar “la tablilla de los recuerdos”, es decir, una tablilla dividida en dos mitades; una parte la conserva el anfitrión o creador de la obra, la otra la tiene el huésped –en este caso el oyente- y en donde ambos sólo pueden reconocerse al juntar ambos pedazos. En cierto modo, esto nos permite colegir –y de manera análoga al mito platónico de El Banquete, en donde se habla de un único ser dividido en dos partes y en la que cada mitad hace esfuerzos para encontrar a su otra mitad- que develar los secretos de una obra no es un simple anexo sino parte de la obra misma e integrante de su totalidad.

    En Apocryphal hay una red de alusiones secretas que iremos descubriendo en el transcurso de este comentario; no con el ánimo de aspirar a convertirnos en una especie de investigar privado del arte sino para establecer una complicidad con el autor que nos conduzca a unir esas “dos mitades separadas” a las que hacíamos mención anteriormente.

    Vinnie Sperrazza acredita una sólida trayectoria en la escena musical del nuevo milenio, ya que además de co-liderar junto a Jacob Sacks y Dave Ambrosio el exquisito 40Twenty ha tenido el privilegio de tocar con músicos de la talla de Tony Malaby, Ellery Eskelin, Roy Nathanson, Jon Irabagon, Dave Binney, Steve Cardenas, Jimmy Greene, Ohad Talmor, Dave Douglas, Ralph Alessi, Miles Okasaki, Judith Berkson, Chris Lightcap, Rick Margitza, Lenny Pickett y Brad Shepik, entre muchos otros.

    La experiencia acumulada por Sperrazza en el último decenio, se materializa ahora de forma brillante en su álbum debut como líder de banda y compositor a través de la elaboración de un alegato estético que amalgama con naturalidad sus eclécticos intereses musicales.

    El primer secreto implícito –y declarado- en Apocryphal reside en la elección de los músicos que secundan a Vinnie Sperrazza. Aquí, el guitarrista Brandon Seabrook aporta un vocabulario asociado al rock metal del mismo modo que el saxofonista Loren Stillman mantiene un enlace permanente con la tradición del jazz; en tanto que el contrabajista Eivind Opsvik  parece oficiar de nexo entre ambos mediante la versatilidad y frescura de sus ideas.

    Esta selección de componentes permite que el líder del proyecto se nutra de elementos en contraste que, una vez enhebrados, alcanzan a configurar un ideario muy cercano al arquetipo de la música creativa del siglo XXI.

    Apocryphal abre con el tema del mismo nombre. Una pieza trazada desde la perspectiva del jazz clásico pero que las infinitas –y estratégicas- sonoridades de la guitarra de Brandon Seabrook se encargan de trasportar a territorios desconocidos. Una lograda convergencia de tradición con modernidad en el marco de una atmósfera cinemática acentuada por la inquietante (y posteriormente develada) inclusión en posproducción de una toma en batería proveniente de otro registro.

    Thanksalot rinde tributo a una de las principales influencias de Sperrazza: el baterista y compositor Paul Motian. Eso se traduce en una composición abierta pero no aleatoria, de impronta sutil y con acentos inesperados. Todo aparece rubricado aquí por la deliciosa intervención de Loren Stillman en saxo alto y un solo de batería lleno de colores y matices en donde también se avizoran influencias del inolvidable Tony Williams.

    En Spalding Gray –título que honra la memoria del afamado actor y escritor estadounidense de ese mismo nombre que se suicidara en 2004- hallamos un desarrollo efervescente y encantador que intercala jazz, pop y rock pero que, al mismo tiempo, parece transmitir el tono sombrío y ácido que caracterizaba a los monólogos del aquí homenajeado.

    Detrás de Plainchant se oculta una aproximación al canto llano pero visto desde la óptica de Frank Zappa. Eso se traslada en un andamiaje estructural simple y directo pero no exento de apasionamiento y que encuentra su clímax definitivo en una (otra) gloriosa intervención de Brandon Seabrook en guitarra.

    En el centro de la ingeniosa trama de ocultamientos que entretejió Sperrazza para este trabajo, asoma el dicotómico temperamento de Mendicant. La palabra mendicante se aplica al monje que no puede poseer bienes materiales y que vive únicamente de la limosna de sus fieles. Ese carácter sagrado en un mundo de profanos establece un subliminal enlace con la admiración de los jazzistas por la sagrada figura de Thelonious Monk (en inglés, la palabra monk significa monje). Ese juego de palabras se traslada a la pieza en forma episódica, alterando pasajes introspectivos y evanescentes –en uno de los cuales nace un ejemplar solo en contrabajo de Eivind Opsvik- con otros más extrovertidos y terrenales en donde afloran citas a algún clásico del repertorio de Monk.

    El álbum cierra con la misteriosa melodía, el pausado ostinato del contrabajo con arco y la tensa atmósfera que envuelve al atrapante Floor Phrase.

    Toda obra musical posee, en sentido metafórico, propiedades expresivas que se asumen como la exteriorización de la conciencia del artista; y eso no sólo nos permite contemplar lo que vio, sino también su manera de ver las cosas. Y la manera de ver las cosas que manifiesta Vinnie Sperrazza en Apocryphal actúan como metáforas de inteligencia, ingenio y buen gusto.

     

    En la vida, todo es una metáfora (Haruki Murakami)

    Sergio Piccirilli

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