• Birgit Ulher & Leonel Kaplan: Stereo Trumpet

     

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    Músicos:

    Leonel Kaplan: trompeta

    Birgit Ulher: trompeta, radio, micrófono, objetos

     

    Sello y año: Relative Pitch, 2015

    Calificación: A la marosca

     

    No exactamente como se la conoce ahora, pero podría afirmarse que su aparición prácticamente coincidió con el origen del universo. Por entonces se la fabricaba con caña o cuernos de animales y se la utilizaba para comunicarse. Luego, con el descubrimiento de los metales, paulatinamente fue adoptando la forma actual. A lo largo de su existencia, ha protagonizado o formado parte de varios de los momentos más trascendentales de la historia de la humanidad. Acompañaron a las grandes civilizaciones aunque de manera disímil. Así como para los hebreos y egipcios era sagrada, los romanos y los griegos le asignaban fines militares, íntimamente relacionados al poder.

    A la trompeta, que de ella estamos hablando, puede encontrársela en la caída de Jericó, en el Apocalipsis, en la Ilíada… incluso se encontraron dos en la tumba de Tutankamón. Simplificando: de madera, barro o metal, ha tenido una presencia indisimulable en –además de los ya mencionados- pueblos de distintas latitudes y creencias: germano, celta, persa,

    etrusco, chino, indio, australiano, sumerio, babilonio, etc. Obtuvo una mayor trascendencia aún en la Edad Media; y cuando autores como –entre otros- Monteverdi, Purcell, Bach y Händel comenzaron a, digamos, componer para ella, la trompeta pasó a jugar en las primeras ligas.

    Esta suerte de introducción viene a cuento de la edición de Stereo Trumpet, a cargo de los trompetistas Leonel Kaplan y Birgit Ulher.

    Leonel Kaplan nació en Argentina en 1972. Su trayectoria artística, en los últimos diez años (y más también), ha tenido una activa presencia no sólo en su país sino también en Europa y Estados Unidos. Es, sin dudas, uno de los músicos argentinos más relevantes en la escena de la música improvisada contemporánea internacional. Ha tocado, entre otros, con Fred Lonberg-Holm, Guillermo Gregorio, Nate Wooley, Jack Wright, Le Quan Ninh, Michael Domeda, Axel Dörner, Sean Meehan, John Butcher, Tatsuya Nakatami, Bhob Rainey, Diego Chamy, Edén Carrasco, Wade Matthews, Ivar Grydeland, Tetuzi Akayama, Audrey Chen, Christof Kurzmann, John Butcher, George Cremaschi, Susana Santos Silva, Klaus Filip, etc.

    La alemana Birgit Ulher, en tanto, llegó a este mundo en 1961 en Nuremberg. Estudió artes visuales, algo que influenció fuertemente su música. Desde que se mudó a Hamburgo en 1982, se volcó a la música experimental y la libre improvisación. Una estudiosa e investigadora de su instrumento, desarrolló sus propias técnicas extendidas y se ha interesado especialmente en la relación entre sonido y silencio. Su currículum es impactante y ha organizado el festival de música improvisada Real Time Music Meeting por más de diez años. Ha tocado con Martin Küchen, Lise-Lott Norelius, Raymond Strid, Ulrich Phillipp, Roger Turner, Lars Scherzberg, Michael Maierhof, Heiner Metzger, Martin Klapper, Tim Hodgkinson, Dorothea Schürch, Robyn Schulkowsky, John Edwards, Damon Smith, Ute Wassermann, Albert Márkos, Sven Ake Johansson, Ernesto Rodrigues, Bryan Eubanks, Ariel Shibolet, Christoph Schiller, Sean Meehan, Gregory Büttner, Lucio Capece, Eric Leonardson, Bill Hsu, etc.

    Kaplan y Ulher se conocieron en New York, en el año 2007, durante el Festival of New Trumpet; aunque en 2006 ya habían trabajado juntos en un proyecto denominado Reville (música para una instalación sonora / lumínica), pero no se habían cruzado. Desde ese encuentro en New York, tocaron juntos en distintos formatos y con diferentes músicos hasta que hace poco más de 3 años decidieron formar el dúo Stereo Trumpet. Y así también se denomina el álbum que han grabado en ese formato y que acaba de editarse por el sello Relative Pitch.

     

    Ambos no sólo son reconocidos por sus calidades como trompetistas, sino también por bucear permanentemente en las diversas y numerosas posibilidades sonoras que brinda el instrumento que ejecutan, el carácter exploratorio que los lleva a alinearse detrás de territorios sonoros escasa o nulamente transitados, la seriedad, pasión y profesionalismo con que encaran sus diferentes proyectos, la –al menos aparentemente- imperiosa necesidad de adentrarse en los diferentes universos que ofrece la libre improvisación y, entre otras cosas, la habitualidad de colocar al oyente en un sitial donde la comodidad y el carácter pasivo no parecen tener un lugar de privilegio.

    Birgit Ulher y Leonel Kaplan registraron Stereo Trumpet en dos sesiones de grabación en Hamburgo el 12 de noviembre de 2011 (un tema, el de apertura) y el 3 de mayo de 2012 (los tres restantes). A esta altura ya debe usted tener más o menos en claro que no estamos, afortunadamente, en presencia de lo que habitualmente se define como un álbum “convencional”. Eso sí: excepcionalmente grabado, brindan la concesión de aclarar a quién se escucha primordialmente en cada canal de su equipo de audio estereofónico (Kaplan en el derecho, Ulher en el izquierdo).

     

    Más allá de las apetencias personales, no hay manera de no reconocer a Stereo Trumpet como un evento artístico singular que excede, por un sinnúmero de motivos –algunos de ellos ya apuntados- el universo musical. Esta inusual experiencia sonora contiene elementos que pueden provenir de o bien dirigirse hacia otras disciplinas como la danza, la pintura, la literatura, el teatro, el cine, la fotografía, etc., provocando en el oyente sensaciones que van mucho más allá de lo auditivo. Se exige del receptor un alto grado de compromiso y también de complicidad. A su vez, recibe estímulos importantes que en cada caso sabrá cómo decodificar para su mayor o menor disfrute.

    Luego de varias escuchas (la primera de ellas, debo reconocer, en un momento inadecuado), permítame que opine que Birgit Ulher y Leonel Kaplan, en Stereo Trumpet, han entregado un documento a todas luces atemporal y universal, absolutamente desfronterizado, con límites que se traspasan sutilmente pero sin concesiones, donde lo cerebral no impide la pasión, la erudición se funde con la sencillez, el asombro se torna lúdico.

    Aún hoy no existe una manera certera de definir el arte.

    Stereo Trumpet ha llegado para –afortunadamente- seguir acrecentando esa indefinición.

     

    Marcelo Morales

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