• Sebastien Ammann: Color Wheel

     

    ColorOne, M, Straight Shot, On A Move, Twelve, Entre Chien Et Loup, The Diceman, Simple Song, Saturn Return, Early Enough To Be Late

     

    Músicos:

    Sebastien Ammann: piano

    Michaël Attias: saxo alto

    Noah Garabedian: bajo

    Nathan Ellman-Bell: batería

     

    Sello y año: Skirl Records, 2017

    Calificación: Dame dos

     

    El color es el lugar donde nuestro cerebro y el universo se encuentran (Paul Klee)

     

    El color es la sensación producida por tonos de luz en los órganos visuales. En esencia, se trata de un proceso físico-químico en el que los cuerpos iluminados absorben parte de las ondas electromagnéticas y reflejan las restantes. Estas últimas, una vez captadas por el ojo, son interpretadas en el cerebro como distintos colores según las longitudes de onda correspondientes. Es por ello que, en condiciones de poca luz, el ser humano sólo puede ver en blanco y negro.

    Asimismo, el color ofrece información acerca de los objetos y situaciones que nos rodean; sin embargo, eso no lo circunscribe a un mero carácter descriptivo y documental ya que el color también tiene un sentido simbólico o figurado –que abarca a la intuición, las emociones y los conceptos significantes de las percepciones– y posee una dimensión estética en donde el uso consciente del color amplia y enriquece el abanico de recursos creadores. En consecuencia, puede colegirse que el color tiene un valor real o denotativo y otro de carácter connotativo -con un alto grado de subjetivismo– que hará referencia al significado que le otorgamos al color de acuerdo a la información recibida.

    La llamada rueda de color o círculo cromático es una buena forma de comprender los colores y la manera en que estos se relacionan debido a que ofrece una información ordenada y circular de los colores de acuerdo a su matiz o tono en la que se representa a los colores primarios y sus derivados.

    Las referencias a la rueda de color aparecen a lo largo de la historia de maneras diversas; está representada en algunas ideas desarrolladas por Aristóteles y en los estudios realizados por Isaac Newton, aparece mencionada en el tratado De Pictura de Leon Battista Alberti en 1435 y en los trabajos sobre círculo cromático de Moses Harris materializados en Natural System of Colours de 1769. Así hasta alcanzar el modelo tradicional del círculo cromático (también llamado RYB, en alusión a los colores red, yellow y blue) introducido por Johann Wolfgang von Goethe en su libro de 1910 Teoría de los Colores.

    En el campo del arte, la rueda de color suele aplicarse para armar las armonías de color que se utilizarán en una determinada obra y sirven para establecer el equilibrio cromático entre cada uno de sus componentes.

    El álbum Color Wheel (rueda de color, en inglés) del cuarteto del mismo nombre liderado por el pianista y compositor Sebastien Ammann propone -en concordancia con los principios mencionados sobre el círculo cromático– un complejo rango de matices que se interrelacionan entre sí con singular convicción, elegancia y equilibrio.

    La esmerada propuesta estética pergeñada aquí por Ammann deja aflorar un heterogéneo abanico de influencias -que van desde Jimmy Giuffre a John Cage y de Paul Motian a Arnold Schoenberg– y hace converger la minuciosidad del material compuesto con el azar de la improvisación para cristalizarse mediante una propuesta musical signada por su inocultable personalidad y cohesión.

    Sebastien Ammann nació en Ginebra (Suiza) y actualmente reside en la ciudad de Nueva York. En su ascendente trayectoria –además del proyecto que motiva esta reseña– asoman el liderazgo del cuarteto que completan Ohad Talmor en saxo tenor, Dave Ambrosio en bajo y Eric McPherson en batería (documentado en el álbum Samdhi de 2012), el ensamble Steel Fern (en donde comparte créditos con el trompetista Jake Henry), la agrupación Ammann / Davis Quartet (en sociedad con la saxofonista Caroline Davis) y las contribuciones realizadas a favor del grupo de rock Gary Douglas Band, el quinteto Nico Dann’s Rhododendron, el colectivo Out of Your Head y el sexteto encabezado por el trombonista Jared Dubin, entre otros.

    Para el debut discográfico del cuarteto Color Wheel, el pianista Sebastien Ammann sumó a los experimentados Michael Attias (Michael Attias Quartet, Renku, Spunt Tree) en saxo alto, Noah Garabedian (Big Butter and the Egg Men, Ravi Coltrane, Ralph Alessi) en bajo y Nathan Ellman-Bell (Elk Town, Quartet Offensive, Turn Around Norman) en batería.

    El álbum da inicio con la sincrónica complejidad de One. La pieza recoge algunas influencias composicionales pergeñadas por Jimmy Giuffre para su trío con Steve Swallow y Paul Bley en el disco Free Fall de 1962, sobre las que se desliza una narrativa rítmica y armónica sustentada en la solidez del tándem integrado por el contrabajo de Noah Garabedian y la batería de Nathan Ellman-Bell y en las efervescentes apariciones solistas del saxo alto de Michael Attias y el piano de Sebastien Ammann.

    Los espaciosos contornos, el creciente dramatismo y los delicados matices resolutivos implícitos en M derivan, tangencialmente, de ciertos aspectos contenidos en la música controlada por azar que John Cage desarrollara mediante el uso del libro oracular chino conocido como I Ching.

    El sugestivo ejercicio contrapuntístico de Straight Shot también se funda en conceptos aleatorios, ya que fue concebido por Ammann durante un extenso viaje en autobús sin contar con su instrumento o software de composición.

    Los intrincados contrastes de On A Move se nutren de impulsos rítmicos antillanos pero adoptando un temperamento interpretativo de carácter abstracto. En un contexto de exposición grupal superlativa brilla aquí, muy especialmente, la entrega de Sebastien Ammann en piano.

    Las sinuosas líneas que dibuja Twelve hacen alusión, desde su título, a los principios del dodecafonismo que fundara Arnold Schoenbeg.

    El título Entre Chien Et Loup –literalmente, “entre perro y  lobo”– ha sido extractado del refrán francés con el que se describe las horas del anochecer. Esa idea se extrapola en un paisaje sonoro subyugante del que emergerá el notable preludio a solo de contrabajo de Noah Garabedian y los sutiles aportes de Michael Attias en saxo alto y Sebastien Ammann en piano.

    El interés por lo aleatorio vuelve a manifestarse en los vertiginosos cambios de The Diceman ya que el tema debe su nombre a la novela de culto de George Cockcroft –publicada en 1971 bajo el seudónimo de Luke Rhinehart– The Dice Man o El hombre de los dados, en la que su protagonista aspira a convertirse en un “hombre aleatorio” utilizando dos dados para tomar todas sus decisiones.

    Tras la cristalina sencillez melódica de Simple Song, sobreviene el inescrutable ejercicio auto-referencial de Saturn Return. El título de la pieza proviene de conceptos astrológicos –recibidos por Ammann de Steve Coleman– que aluden al momento de cambio que acontece, aproximadamente, cada veintinueve años cuando Saturno regresa a la posición natal del individuo.

    El álbum cierra con el poderoso alegato de Early Enough To Be Late, composición que ofrece una visión futurista del funk de notable construcción colectiva y que alcanza su clímax en el ejemplar arresto solista de Nathan Ellman-Bell en batería.

    El cuarteto Color Wheel, liderado por Sebastien Ammann, en su debut discográfico se revela como una propuesta que elude los subrayados innecesarios y los efectismos para dar lugar a un entramado musical rebosante de colores y con capacidad para ejercer influencia en el alma del oyente.

     

    El color es un medio para ejercer influencia directa sobre el alma (Wassily Kandinski)

     

    Sergio Piccirilli

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