• Érase una vez en Hollywood: KCRW’s World Festival en el Hollywood Bowl (Los Angeles)

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    Si-se’, Arcade Fire y David Byrne.
    26 de Junio de 2005

    El 26 de Junio se desarrolló en el Hollywood Bowl el KCRW’s World Festival.
    Esta pomposa denominación no era otra cosa que una excusa para la presentación de David Byrne. Y si a uno le gustan las cosas a lo grande, nada mejor que hacerlo en un lugar de las características del Hollywood Bowl. Ubicado en el Griffith Park (en donde se encuentra el mítico cartel de Hollywood), este anfiteatro con capacidad para 20.000 personas fue inaugurado en 1922. Desde ese entonces se ha convertido en el lugar ideal para eventos artísticos al aire libre en el área de Los Angeles.
    HollywoodbowlDiez minutos antes del inicio del festival, una voz en off con tono de maestra de jardín de infantes nos ilustra sobre lo bonita que es la vida cuando uno se porta bien. No fumar. No grabar ni filmar el show. No cámaras fotográficas. No arrojarle tizas al compañero. No pellizcar a la compañerita de banco y mucho menos a la maestra (aunque tenga una silueta que podría causarle un ataque cardiaco a un buey).
    La gente hace culto a la obesidad y concurre con cestas cargadas de comida y bebidas suficientes para un viaje a Marte ida y vuelta. Se intuye que habrá un gran espectáculo, sobre todo para los músicos observando al publico. Estamos en Hollywood, así que hay expectativas de encontrarse con alguna estrella y no de las que observan los astrónomos. De pronto alguien cree ver a Bruce Willis y se produce un pequeño tumulto. Pasa delante mío arrodillado. Es una falsa alarma. No está arrodillado, es un Willis bonsái. La vida continúa.

    Si-se'

    A las 7 PM en punto ingresa al escenario Si-se’. Mucho gusto. Esta banda constituida en el 2000 es un mix de música electrónica, rock, soul y ritmos latinos. Se integra con Carol C. en voz líder, U.F. Low en teclados, Ryan Farley en batería, Jennifer Oliver en violín, Neil Ochoa en percusión y Morgan Phillips en bajo eléctrico.

    Carol CDesde el vamos, Si-se’ sorprende por su propuesta cargada de frescura y un sonido claro y monolítico. La dominicana Carol C. sobresale por despliegue escénico y por una performance vocal segura y cálida, alternando letras en inglés y en español con idéntica autoridad. La gente responde bien. Será un set breve: 30 minutos exactos. Suficientes para augurarles un buen futuro. Su inclusión en el festival, producto de una especial invitación de David Byrne, fue una agradable sorpresa. Final del primer tiempo. Vendrán 15 minutos para la charla técnica y reaprovisionamiento. La gente quiere terminar con el hambre en el mundo y nada mejor que empezar aquí y ahora.

    Siendo las 7:45 PM y todavía con los instrumentos de Si-se’ en el escenario, la plataforma gira y aparecen los Arcade Fire uniformados como estudiantes de secundaria en su primer día de clase. Hay gran excitación en el ambiente. Muchos se ponen de pie y bailan aun antes de que se escuchen los primeros acordes. De origen estadounidense pero radicados en Montreal, el matrimonio integrado por Win Butler y Regine Chassagne constituyó Arcade Fire a principios de esta década. Su disco debut se desarrolló en un trágico contexto: durante el año y medio que llevó su grabación, en extrañas y fatales circunstancias, perdieron la vida varios parientes cercanos a los integrantes de la banda. De allí que su disco debut se titulara “Funeral”. Un puñado de canciones post-punk eufóricas y reflexivas que sin dramatismo nos hablan de la muerte. Su estructura, base de batería, bajo y guitarra, está adornada con instrumentos poco convencionales para ese género como acordeones, xilofón y violín y con un protagonismo casi absoluto de una voz líder que coquetea permanentemente con el estilo de cantantes como David Byrne y Neil Young.

    Arcade FireLa propuesta parece interesante; sin embargo su traslado al escenario del Hollywood Bowl no sería del todo feliz. Tocar y cantar con fuerza es una cosa. Hacer ruido y gritar es otra muy distinta. Para ser sincero debiera mencionar que sonaron horrible, pero por delicadeza no lo hago. En algunos pasajes se nota que toman prestadas algunas melodías a David Byrne. En otros, más que de un préstamo corresponde hablar de hurto. Cuando apenas habían transcurrido unos minutos de su show, mi mayor preocupación era determinar si debía hacer un comentario o una denuncia. La tensión aumenta. El percusionista se calza un casco de motociclista. Observando su estilo resulta una apropiada medida de precaución que tendría que extenderse, por lo menos, a las diez primeras filas. Los temas van pasando y el asunto no mejora. Parte del público no se da por aludida y sigue cantando. Esto, por lo menos, permite entender las letras. Suena la campana y el recreo termina. Pero los alumnos se niegan a volver al aula y el jolgorio se extiende con un par de bises. Finalmente tras una hora de show los miembros de Arcade Fire se retiran con varias amonestaciones cada uno.

    David Byrne

    El cierre del festival será con David Byrne y su interminable gira mundial de presentación de su último trabajo “Grown Backwards”. A las 8 PM la banda aparece reiterando el viejo truco del escenario giratorio. David Byrne luce bien. Traje de color rosa, zapatos blancos que hacen juego con su pelo, ahora sin tinturas supuestamente rejuvenecedoras. El tema de apertura será “The Great Intoxication” de “Look Into the Eyeball”. En el escenario están el Tosca String, Paul Frazier en bajo eléctrico, Mauro Refosco en percusión, Graham Hawthorne en batería y por supuesto Byrne en guitarra y voz. Todo suena claro, preciso y muy profesional.  Seguirá un tema de Grown Backwards : “The Man Who Loved Beer”, para luego dar paso a “I Zimbra”, el primero de los varios temas de Talking Heads que escucharíamos esa noche.

    Byrne Tosca StringEl impacto que causan esas viejas canciones en el público es sorprendente y conmovedor pese a que han transcurrido casi dos décadas desde que la banda se disolvió. Byrne, durante toda la noche, cantó sin fisuras y para el beneplácito de todos esquivó tropezarse con elecciones dudosas como su versión de “Ausencia” incluida en el dvd que registra esta misma gira, grabado en el Union Chapel.  El show continuará con “Glass Concrete & Stone” de su último disco y “God’s Child Baila Conmigo”, tema de  la cantante de tex-mex Selena. En todos con la presencia del Tosca String integrado por Tracy Seeger, Jamie Desautels y Leigh Mahoney en violines, Ames Asbell en viola y Sara Nelson y Douglas Harvey en cellos. “Road to Nowhere”, tema del disco “Little Creatures” (también de los Talking Heads) servirá de excusa para una catarsis colectiva de todos los cantantes y bailarines frustrados que se encontraban entre el publico.

    David Byrne Arcade Fire

    En “This Must be the Place (Naïve Melody)” retornarán al escenario los Arcade Fire para una desafortunada intervención en coros. Luego, para compensar, tendremos una fantástica versión de otro clásico de los Talking Heads “Phsyco Killer”. Otro gran momento llegará con “What a Day That Was Like Humans Do” con impecable performance del Tosca String.

    Se acerca el final. Desde las gradas comienza a descender la Extra-Action Marching Band con sus cuarenta músicos y un puñado de bailarines que por tacto no digo que eran travestis (o mejor dicho por falta de tacto no lo puedo asegurar). Llegan al escenario y se suman a la banda para hacer “Life During Wartime”. La imagen parecía extractada de un capítulo de “Todo x 2 $”. La banda, el Tosca String, la Marching Band y los bailarines sumados eran como cien personas en escena. Sólo faltaban Tito Cossa y Flavio Pedemonti. Pudo haber ocurrido una catástrofe. Pero para nuestra sorpresa todo salió bien. Envalentonado con el éxito del experimento, Byrne ataca con el mega hit de Beyonce “Crazy and Love”. La inclusión de covers de divas del pop parece ser una característica de esta gira. Ya supimos escuchar una simpática versión de “I Wanna Dance With Somebody” de Whitney Houston, incluida en el dvd en el Union Chapel. El cierre será con “Burning down the house” con el público cantando, bailando y sonriendo.
    Un típico final feliz.

    Y no podía esperarse menos.
    Después de todo, esto es Hollywood.

    Sergio Piccirilli.

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