Por Los Codos

Juan Cruz De Urquiza

Guillermo Klein

Vos estás puesto con Klein…

Y… me parece de lo más grosso que hay; como compositor es increíble. Yo no he tocado mejor música que ésa; por lo original, lo inspirado, el vuelo que tiene… y siendo algo muy denso, no hay complejidades al pedo. Yo había tocado sus temas en otro formato y me interesaba aportarle la cuestión improvisativa. Una vez nos fue a ver y me dijo “la verdad es que por un buen rato no reconocí mi propio tema”. No es que le escape a los standards, pero apareció “Detrás del instinto” y quedó ése en lugar de Solar.

Yo hoy por hoy entiendo un standard si se lo hace bolsa, como por ejemplo la versión de “Round Midnight” de Iaies… pero hacerlo igual…

Sí… no tiene mucho sentido.

Ojo… es un punto de vista muy…

Lo comparto… y en gran medida; cuando sacás un disco hay muchas cosas para evaluar: la grabación, la performance, las composiciones…; pero en un momento te preguntás: ¿me está aportando algo? No te digo revolucionar la música, pero ¿te jugás en algo, tirás alguna ficha? Creo que pasa por ahí. El standard, el músico de jazz lo tiene que tener, manejar y poder hacer. Ahora… como propuesta para un disco… salvo que sean versiones muy particulares yo tampoco le encuentro mucho sentido. El tipo que saca un disco de standards es obvio que no compartirá esto, pero yo lo veo así.

¿Por eso pensás que algunos músicos locales al menos recurren a otro tipo de standards, por afuera del jazz?

Y… es como hacer confluir mundos que si bien tienen puntos en común, no van por la misma vía. Porque al margen de que hacés versiones instrumentales, lo abrís al terreno de la improvisación. Volviendo a lo que decías… un standard que ya está tocado millones de veces por millones de tipos… por eso, es un arma de doble filo. Yo creo que hay que sentirlo también. Porque si alguien quiere hacer standards, bueno… tómalo o déjalo; yo la verdad que no los hago porque no lo siento.
Me sedujo mucho más armar un material propio, un concepto y laburar sobre eso.

¿Cómo creés que toma tu versión del tema de Charly alguien que no lo conoce?

Y… es extraño… no sé; fue darle mi mirada y traté de hacerlo bolsa lo menos posible porque a mí me encanta el tema como es. Tiene algunos detalles; la letra está respetada, o sea, lo podés cantar y después se improvisa sobre la forma. La intro del tema es muy rara. Yo la escuchaba de chico y me había quedado grabada pero distinta. Empecé a escribir el arreglo y la intro, que es 4 x 4, yo la escribí en 9 x 4, o sea… nada que ver (y me tararea “su” versión). Como me sonaba extraña, fui al disco de nuevo y me puse a jugar con eso, teniendo en cuenta que no tenía piano ni voz. A los muchachos les dije “quiero que esto sea un tema de rock tocado por músicos de jazz”. Y con Klein hice lo mismo. Si fui a buscar esos temas fue porque me gustaron; aportar algo sí, pero no destrozarlos.

¿No te preguntás qué puede sentir un tipo que no tiene ni idea de quién toca? Porque para mí el oyente “perfecto” es aquél que no sabe qué está escuchando y se permite discernir si algo le gusta o no…

Grupo
Vuelvo a la pregunta tuya acerca de si la gente entiende. Seguramente que no. Pero lo que más me interesa…

Se te va a enojar la gente…

(Risas)No, no… me refiero al concepto de que la banda se desdobla, porque vos…

Mirá si mando el título “la gente no entiende nada”.

No… pará… si le pregunto a mi tía: ¿vos entendés lo que pasa acá? Y… mi tía me va a decir “mirá, sos mi sobrino, no entiendo nada, pero seguí para adelante”. Pero lo que me interesa es eso: que mi tía se cope, al margen de que sea su sobrino y de que no entienda las formas o detalles técnicos. Me llenaría de felicidad. Porque si al que no entiende no le llega, entonces la misión es incompleta.

El tema sería lograr que la música resulte universal independientemente del lugar donde se haga. Los músicos de rock argentino en general son muy localistas. Andá a que un mexicano te explique una letra de los Redondos…

Claro… que el oyente perciba la energía, independientemente de cuestiones técnicas. Lo que importa es la conexión que logres.

¿Vos te nutrís solamente de la música o también de otros aspectos?

Me interesa mucho investigar, aunque no soy un fanático. Trato de ver lenguajes en otras cuestiones que estén más allá del jazz.

Vos laburaste con mucha gente; ¿cómo te sentías en esas situaciones?

Bien… depende en dónde… partamos de la base de que surge como un laburo; generalmente no te llaman como artista, sino porque necesitan una trompeta. En estos casos trato de resolver el pleito y ya está. Pero por ejemplo… grabando con Los Redondos… fue una de las mejores experiencias que tuve. El Indio quería solos y me dio pautas muy concretas que a la vez me dejaban ser yo mismo. Fue una de las sesiones más excitantes y fluídas que tuve dentro del rock… por lejos.
Otro flash fue tocar con Deep Purple, en el Luna Park. Ahí estaba todo pautado pero se dio una cosa muy loca. Venían a hacer el disco que habían grabado con la Royal Philarmonic; yo por suerte no estaba en la orquesta sino en la sección de caños. Me llaman para decirme “habría que hacer una transcripción de los arreglos porque no trajeron los papeles”. Ahora… cuando escuchás un arreglo de caños en un disco de rock… y… escuchás la línea principal pero generalmente las voces de los demás caños las perdés. Hago lo que puedo entre lo escuchado, lo que me parecía y lo que quería agregar. Llega el momento del ensayo, los quías aprobaron y fue tremendo porque ahí me relajé y empecé a sentir dónde estaba inmerso. Además, los tipos te mataban porque no abusaban ni de cerca con el volumen. Y era tremendo cómo lo que sonaba tenía un power increíble y sin que te dejara sordo. Una experiencia tremenda que me hizo caer la ficha definitivamente sobre estos monos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *