• Madeleine Peyroux: ¡Otra Oportunidad!

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    Teatro Coliseo de Buenos Aires
    Viernes 18 de noviembre de 2005 – 21:30 hs.

    PeyrouxAprendí a adorar a Madeleine Peyroux desde el exacto momento en que escuché su disco debut en 1996. No me arrepiento de ello, muy por el contrario.
    Con poco más de 20 años había sacado un disco impecable, Dreamland, con una voz cautivante y decididamente distinta y distintiva.
    Lamentablemente hubo que esperar 8 años para que retornara a un estudio para su segunda entrega, Careless Love, excusa que la trajo a Buenos Aires a caballo de la insólita (y bienvenida) edición del disco en la Argentina y de una gira que la llevó además por varias ciudades de Brasil.
    El público asistente ocupó apenas un 60% (puntito más, puntito menos) del teatro. Un público decididamente extraño, vestido y arreglado para ocasiones más petiteras, más solemnes. Hubo gente dormida aún antes de que empiece el espectáculo. Muchos no tenían idea de quién es la Peyroux. Se han escuchado comentarios maravillosos del estilo "para mí que viene de Francia, con ese apellido…".
    Otro tema que llamó poderosamente la atención fue la cantidad de peinados abuclados de "señoras bian", por lo que la Asociación de Peluqueros y Peinadores debería recompensar a la artista con un (al menos pequeño) porcentaje de los ingresos.
    No hubo música en la previa, por lo que la frialdad imperante en la sala contrastaba y mucho con el clima cálido de la noche porteña.
    A las 21:55 hs. se produce el ingreso de los músicos. La última de la fila fue MP, quien saludó muy tímidamente y empezaron los acordes de Dance Me To the End Of Love, el tema de Leonard Cohen que abre su segundo disco. La versión es bellísima, pero había algo que no estaba del todo bien. Madeleine parecía desafinar (¡?). Presenta Don't Cry Baby con una breve alusión a la política estadounidense y dice además "espero que si no entienden el idioma, al menos les llegue nuestra música".
    Pero las cosas seguían siendo raras. Pasaron el tema de Bob Dylan, You Make Me Lonesome When You Go y Between the Bars, en versión más arrastrada y alcoholizada que la original.
    Algunas respuestas nos llegarían durante el tema siguiente, pero antes mencionemos a los músicos. Hay que decir que la Peyroux parece ser una buena ejecutante de guitarra, tanto en acústica como en eléctrica. En batería, un sobrio Dan Reiser. Matt Penman en contrabajo no ha ofrecido garantías suficientes al menos en la noche del Coliseo. Aaron Goldberg en pianos (acústico y eléctrico) mostró algo de lo bueno que hemos sabido escucharle, pero también ha incurrido en previsibilidades y por ende las sorpresas no abundaron. En quien teníamos sembradas las principales expectativas era en la violinista Jenny Scheinman, dueña de álbumes maravillosos, integrante de la banda del baterista Scott Amendola y participante de numerosos proyectos (uno de los más recientes, un trío junto con Bill Frisell y Greg Leisz interpretando temas de John Lennon).
    ScheinmanLa Scheinman pareció sobrar la cuestión; tocó de taquito sin recurrir a la pirotecnia y basándose en sutilezas. Y estamos entonces en Don't Wait Too Long, quinto tema del concierto. Promediando la canción, Scheinman (atenta a todo) hace una clara seña al sonidista: no escuchaban la guitarra de Peyroux (y seguramente otras cosas). La cuestión se arregla; Madeleine finaliza sola con su guitarra con ciertas disonancias Frisellianas y ya con las cosas más acomodadas el show parece despegar con una notable versión de J'ai Deux Amours. Peyroux hace una pequeña alocución que incluye algún palo a Bush, sus miedos de no saber con qué público se encontraría en Buenos Aires y con la confesión de que "por suerte parece que el sonido que tenemos en el escenario es muy distinto al que tienen ustedes".
    Esto explicaría el comienzo errático, donde la cantante parecía ir a contramano de la banda, como si estuviera cantando a capella sin escuchar a sus músicos.
    MadeleineLuego de Careless Love, que incluyó un insulso solo de contrabajo a cargo de Penman (y que ridículamente fue el primer solo aplaudido por la gente), llegó uno de los puntos altos de la noche, Walkin' After Midnight, único tema de Dreamland que interpretarían durante el concierto. La versión fue más "bluesy", con un gran trabajo de Rieser que por primera vez dejó las escobillas para usar unos palillos con los que no se privó de sutilezas.
    Siguió una acelerada versión de I Hear Music, tema que interpretara habitualmente Billie Holiday y el segmento final incluyó buenas versiones de Weary Blues (nuevamente se destacó Rieser en una suerte de percusión afinada) y I'll Look Around.
    Los bises fueron tres, con muchos ya fuera del teatro. Lástima, porque se perdieron una de las mejores versiones de Smile (tema de Charles Chaplin) que uno ha escuchado. Aquí Goldberg Aaron Goldbergmostró lo bueno que puede ser, haciendo un solo "Chaplinesco" y jugando armónicamente con las notas de "Strangers In the Night"; y Jenny Scheinman responde con el mismo juego y todos nos vamos sonriendo.
    El show finalizó a las 23:30. Fueon 95 minutos de un concierto con altibajos.
    La sensación es que no se ha visto a la mejor Peyroux por motivos que, en algunos casos, desconocemos. Nos animamos a aventurar que la banda está aún en período de interacción y conocimiento; esto fue muy notorio en el traspaso de los solos y en la cantidad de "cabeceos" e indicaciones que se hacían entre sí.
    Peyroux mostró mucha calidez, simpatía y timidez y a este escriba le han quedado muchísimas ganas de verla en otra ocasión, menos cansada (se habló también de algún problema físico en los días previos) y con músicos más compenetrados en la propuesta.
    El concierto no estuvo mal y la propuesta fue absolutamente honesta basándose en el material de Careless Love; pero hubo lugares comunes que no esperábamos y se lamenta, desde este lugar, decir que las expectativas previas fueron satisfechas sólo en parte.
    Y queremos revancha.

    Marcelo Morales.

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