• Buckethead: Quereme Así, Piantao…

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    The El Rey TheaterThe El Rey Theater de Los Angeles
    Lunes 21 de noviembre de 2005

    Me molesta la gente que no da la cara
    (Autor anónimo)

    Buckethead se oculta detrás de una máscara blanca de teatro kabuki y utiliza como sombrero un balde del Kentucky Fries Chicken (una cadena de comidas rápidas de USA que se especializa en distintas variedades de pollo frito). No creo que suene original lo que voy a decir: Buckethead está loco. Y no me refiero a un rapto de locura pasajera o que motive un “qué loco, ¿no?” No señor. Loco de remate. Con camisa de fuerza, electroshock y dictamen expedido por junta médica.
    Y además… que me dé cuenta… comprueba la gravedad del cuadro…
    El nombre real de Buckethead es (¿o fue?) Brian Carroll (1969-??). Según él mismo asegura, sólo su madre lo llamó así. Corrijo, Buckethead no habla directamente con la gente, sino haciendo de vetrílocuo a través de una máscara a la que llama Herbie. Bueno…
    BucketheadDe regreso a nuestro planeta, les cuento que Buckethead editó este año dos discos: Kaleidoscop para el sello Tzadik y Enter the Chicken producido por el cantante de System of a Down, Serj Tankian.
    Como parte del Enter the Chicken Tour, se presentó el 21 de noviembre en The El Rey Theater, un lugar que parece detenido en el tiempo ubicado en el corazón del área histórica denominada Miracle Mile.
    Además del cuadro psiquiátrico descripto, Buckethead es un virtuoso guitarrista y prolífico compositor. Su estilo es una confluencia entre Yngwie Malmsteen, Adrian Belew, Eddie Hazel de los Parliament Funkadelics, Shawn Lane y Paul Gilbert, quien fuera uno de sus maestros. Ha formado parte de varios proyectos grupales. En sus comienzos fue Deli Creeps, más tarde Praxis y luego Cobra Strike y Cornbugs. Así, hasta llegar a Guns’n’ Roses (en donde reemplazó a Slash), para finalmente constituir la Colonel Claypool’s Bucket of Bernie Brain junto a un viejo socio: Les Claypool. A quienes vimos (y disfrutamos) en este mismo lugar tiempo atrás.
    En otra disparatada idea, también grabó bajo otro seudónimo: Death Cube K (que no es otra cosa que un anagrama de su propio alias).
    Imaginando que las butacas serían retiradas para este show, llegamos a The El Rey a las 8 PM, con intenciones de ubicarnos en las mesitas de los laterales. Lo logramos, pero a costa de una larga espera.
    El auditorio parece ser la exacta combinación de un set de La Guerra de las Galaxias, una fiesta de Halloween, una reunión del Clan Mason y la presentación de un programa de Marcelo Tinelli.
    10:15 PM. Sólo han pasado dos horas (¡?) desde que ingresamos a The El Rey y… ¿ya se apagan las luces?
    Parece que el show está por empezar (¿por qué tan pronto?).
    El escenario está bañado por una luz roja mientras un spot ilumina a “Herbie” y un pollo gigante. La simbología es clara: el pollo, por “Enter the Chicken Tour” y “Herbie” por la insanía de Buckethead.
    La ceremonia de apertura está a cargo de dos individuos cedidos a préstamo por algún neuropsiquiátrico del Estado de California, pero su alocución se ve interrumpida por un lacerante riff de guitarra… Ingresa Buckethead y el público se mueve de un lado a otro como en la escena de Titanic en la que el barco se hunde.
    PinchfaceBuckethead es muy alto y, con el balde en la cabeza, nos da la impresión que usara zancos. Hace aparecer al baterista Pinchface y al bajista Delrey Brewer como dos de los siete enanos de Blancanieves. Tal vez lo sean.
    Intro New Jam será algo así como una muestra gratis del show. En esos pocos minutos nos encontraremos con un sonido potente, una base rítmica monótona y la guitarra en primer plano atrayendo todas las miradas como si fuesen fuegos artificiales.
    Ya estamos en Giant Robot, tema del álbum Transmutation que registra el paso de Buckethead por Praxis. El ex-Sr. Carroll, como en casi toda la noche, usa una Gibson Les Paul de color blanco y hasta donde pude ver contaba con una pedalera digitech whammy, un Roland SE 50, un Rocktron Intellifex, una Lexicom Jam Man y varios juguetitos más.
    Las marcas mencionadas pueden enviar algo si quieren (estoy necesitando un enchufe triple).
    BucketheadAhora el trío (¡bah! Buckethead y los otros dos) nos ataca con el heavy metal funk de Jump Man. Pinchface hace jueguitos con los palillos, algo nunca visto. Mientras tanto, cabeza de balde ensaya unos pasos de break dance (estilo robot) muy festejados por cierto.
    Se tejen muchas historias sobre Buckethead. Dicen que cuando nació, el doctor le expresó al padre: “Hicimos todo lo que pudimos pero…salió”. También cuentan que una vez amenazó con suicidarse arrojándose desde una terraza. Le enviaron un negociador para brindarle apoyo psicológico. Cuentan que al verlo, en lugar de ayudarlo lo único que dijo fue: “Preparado, listo… ¡ya! ”.
    Hemos llegado a la conclusión que la mayoría de esas historias son falsas. Sin embargo, otras son sólo mentiras, claro que el resto son contrarias a la verdad… y por lo menos una, no es verídica.
    Sin que se note la diferencia, Pinchface y Delrey Brewer son reemplazados por una pista pregrabada que dará marco para un extenso solo de guitarra. En el mismo, pasará de todo: desde Caballeria Rusticana al Allelujah y hasta una rutina en nunchaku en la que Buckethead demostrará sus conocimientos en artes marciales, los que aparentan ser imprescindibles para mantener a raya a sus fans.
    Parece que volvieron el bajo y la batería “humanos” y para que el público se dé cuenta, hacen un breve solo cada uno. El público no se da cuenta. Cabeza de tacho confiesa haber visitado Disneylandia más de quinientas veces. Quizás de allí trajo a estos dos Mickey Mouse.
    Pinchface se calza una peluca y lentes (parece Flavio Pedemonti) e intenta oficiar de maestro de ceremonias. En ese rol es tan intrascendente como en el de baterista. Mientras tanto, Buckethead toma por el cuello al pollo gigante en lo que parece ser una lucha a muerte, tal vez motivada por la gripe aviar.
    El auditorio parece dispuesto a festejar incondicionalmente cualquier cosa que ocurra sobre el escenario.
    Y eso, justamente, es lo que está sucediendo.
    Llega otro tema de la época con Praxis, Interworld, una combinación de hard rock, funk, hip hop, house y el himno de Japón.
    Si hubiese visto este show antes, cuando era indeciso, no hubiese sabido qué decir… pero ahora, con firmeza, digo: no sé.
    Well, well, well incluye un pasaje blueseado que da respiro a los músicos, al público, al pollo, a Herbie y a la humanidad en su conjunto.
    El cierre de la primera parte será con una demolerora versión de Pirates Life For Me, del álbum Giant Robot de 2002.
    BucketheadTras un extenso intermedio (casi treinta minutos) arranca la segunda parte con un set acústico. Un medley de música country en donde Cabeza de balde toca banjo. Una fusión de vaqueros con monstruos inflables de película japonesa clase B… pero la electricidad vuelve con Sling Blade.
    Llevamos casi dos horas de concierto y todavía no hubo ningún tema de Enter the Chicken. Nuestro llamado de atención es escuchado y llega uno de los mejores temas de ese disco, el instrumental Nottingham Lace en el que la guitarra dibuja un solo mortífero. Pasarán luego varios clásicos del repertorio de Buckethead. Primero Slaw, luego Night of the slunk, del álbum de 1999, Monsters and Robots, para cerrar el segmento con Meta Matic proveniente del álbum de Praxis de 1994, Metratron, para finalizar con Jordan.
    El reclamo popular trae de regreso al trío y hacen Jowls, un electro-funk con una catarata de samples. Final. ¿Final?
    Buck Fans¡No! Estamos en un cine de barrio, así que el espectáculo es continuado. Turno de los covers, primero Crazy train de Ozzy Osbourne y luego un medley de Hendrix que incluye Machine Gun y Foxy Lady en donde quedan ratificadas las características sobresalientes de la noche: un bajo demasiado obvio, una batería machacante y un líder virtuoso y por momentos asfixiante. Fueron casi tres horas de show, cinco desde que ingresamos al teatro y algunas más desde que nacimos.
    Buckethead tiene una máscara kabuki, un balde de KFC en la cabeza… parece que sólo yo lo veo… me saluda, me regala una púa y me dice… "Quereme así, piantao… piantao… piantao…"

    Sergio Piccirilli.

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