Recetas con sabor y ritmo: Mejillones Provenzal

Ingredientes:
2 Kg. Mejillones – Choros
6 Dientes Ajo
Perejil – Persley
Ají Molido – Pimiento Molido
Aceite
Sal Gruesa
Agua
Vino Blanco
Ud. sigue de vacaciones; lo están atendiendo, mimando, sirviendo a cuerpo de Rey, es momento de devolver tanta caricia preparando unos ricos meji; para ello vamos a usar una cacerola, estamos ensuciando poco.
(En un debate televisivo sobre el tema de los precios de la carne, el presidente de la Soc. Rural, Luciano Míguens, nos hizo saber que también hay filete de merluza como alternativa, desde ya muchas gracias, pero todo el mundo lo sabe como también sabe que la carne vacuna es parte de la cultura popular de los argentinos.)
Los meji, para alimentarse, se adhieren con el pelambre a las rocas submarinas, y a su vez muchas conchillas se prenden al meji y no lo largan, hay que retirar ambas; para trabajar esta parte sugiero pararse delante de la pileta de la cocina, con la mano retirar el pelambre haciendo un poco de fuerza, y las conchillas con un cuchillo de hoja dentada raspando con firmeza; busque un calzado cómodo porque va a estar un rato de pie (por ejemplo, unos Zapatos de gamuza azul, ¿le va? Por el Sandro de allá, o sea el Elvis Presley).
Ya los limpió, ahora déjelos debajo del agua para que se enjuaguen bien y se vaya la arena.
(El filete de merluza al asado le lleva el bolso; es como tener 26 de pie para el envido, ni canto ni quiero. Parece que Miguens quiere que nos llamemos los fines de semana para juntarnos a comer filete con puré; a ud. que sugiere eso sentado sobre los bifes, ¿por qué no corre el culito?)
Dejamos los meji aparte y preparamos una provenzal picando finamente el ajo y el perejil. Cuando tiene que maniobrar con el ajo, ud. sabe que luego el olor va a perdurar en sus manos un buen rato y le molesta, dice: “¡Ufa… qué baranda!”.

Aquí va una solución: tome un cuchillo, acérquese a una canilla, ponga la hoja en forma plana debajo del chorro de agua, haga un montoncito con la mano y pase las yemas de los dedos por la hoja ida y vuelta, varias veces; el olor desaparece (y para festejar vamos con The Knife, del segundo disco de Genesis, allá lejos y hace tiempo, flor de cuchillo…).
(Empezó el campeonato de fútbol, no se sabe qué vamos a ver, pinta para regular como el anterior; pocos pases y ninguno relevante. El aperitivo veraniego hizo doler los ojos.)
Volvamos al núcleo; llevamos la cacerola sobre la hornalla y agregamos aceite cubriendo la base; cuando ésta calentó, agregamos la provenzal, dos cucharaditas de ají molido y un puñado de sal gruesa esperando que el ajo tome color; listo ese paso, agregamos los meji. Mezclamos los ingredientes revolviendo varias veces, para que se embeban; ahí agregamos agua fría hasta la mitad del contenido, tapamos y dejamos cocinar hasta que se abran; los que quedan cerrados no son comestibles (se ve que son rebeldes… hablando de eso… ¿se acuerdan del disco Rebel de John Miles, el que tenía el tema “Música”? “Music was my first loooovvvveeeee…").
Cuando se abrieron, agregamos una virola de vino blanco dejando la cacerola abierta para que evapore el alcohol; ya están listos. De aquí en más sólo resta que ud. decida si los quiere comer blanquitos o más oscuros; si optó por la segunda, déjelos un par de minutos más.
Es de buen comensal servirse los meji en el plato, pero esta vez no vamos a ser buenos y le vamos a dar de la fuente, que tiene un jugo riquísimo, calentito que tomamos desde la valva.
Éste es un plato exquisito que vale la pena hacer; el problema es que siempre tiene gusto a poco, no hay mejillón que alcance.
Hasta la próxima, disfrute, hágalo con cariño y que no falte el vino.
Un abrazo.
Pepe Terminiello.
