Sigur Ros: Takk (Gracias)

Glósóli (Sol resplandeciente), Hopipolla (Saltando en los charcos), Meo Blonasir ( Me sangra la nariz), Se lest (Veo un tren), Saeglopur (Perdido en el mar), Milano (Milan), Gong, Andvari (Brisa), Svo Hljott (Con tanta calma), Heysatan (Montón de heno).

Músicos:
Jonsi Birgisson: voz y guitarra
Kjartan Sveinsson: teclados
Georg Holm: bajo
Orri Pall Dyrason: batería
Emi, 2005

Calificación: Está bien

Sigur Ros es una banda de origen islandés, a la cual le editan por primera vez un disco en la Argentina. La historia cuenta que su primer disco fue Von (1997) para el olvido, seguido por el genial Agaetis Byrjun (1999), el irregular ( ) (2002) y el disco que hoy nos convoca, Takk, donde vuelven a demostrar su universo personal..

Post-rock es el término mas cercano para definirlos: música etérea, melancólica, con gran carga emotiva, oscura, arreglos de cuerdas, coqueteos electrónicos… se entremezclan y toman coherencia en las canciones que a veces parecen no tener fin; sus letras, mayormente cantadas en islandés, rodean las canciones de cierta ternura; sé que puede sonar pretencioso lo que digo, comúmmente así los tildan, pero sumergirse en su música vale la pena… hay que sentarse a escucharlos.

Lo primero que tenemos en claro cuando terminamos de escuchar Takk es que es su trabajo más optimista… sin que esto signifique más alegre; el sinfonismo que estalla con las distorsiones más turbulentas sigue estando presente, los loops que no tienen fin (tan característicos) abundan por doquier, pero no llega a ser tan lúgubre como su anterior trabajo o gélido como Agaetis.

Las melodías se hacen presente más notoriamente, tienen más claridad; Glósóli es un claro ejemplo; si bien el concepto sigue siendo el mismo, el trabajo para cada canción se destaca por sobre el total del disco; el resultado global no parece importar tanto como el puntual para cada tema.

La antes mencionada Glósóli y Hopipolla, marcan el comienzo del disco: dos temas tremendos;  la primera, pop orquestal simple y efectivo; la segunda, definitivamente más rockera, rock con visión muy particular; en Milano y Gong las guitarras se usan al extremo, los arreglos de cuerdas envolviendo cada rincón de música; Saeglopur es sin dudas de lo mejor del disco: aquí se cristaliza la búsqueda de la banda. Piano y glockenspiel (instrumento de percusión que consiste en una serie de láminas metálicas afinadas en escala cromática y montadas en dos columnas) simulando gotas de lluvia llevando el tema hacia la explosión emocional, sobrevolando un ambiente noise y las cuerdas que le suman más intensidad aún a la voz de Jonsi Birgisson

El álbum, hacia el final, se vuelve un poco repetitivo… es cierto; debo reconocer que la voz aniñada de su cantante se pone un tanto tediosa, pero nada puede romper el encanto ensoñador que me produce esta banda…

Uno, generalmente, no siempre, trata de encontrar discos con propuestas nuevas, con detalles para escuchar, reescuchar y descubrir, propuestas que posean algo personal, ya no sé si a esta altura completamente originales, pero que al menos intenten transitar caminos nuevos haciendo relecturas y aportando lo propio.

Todo esto uno lo descubre en Sigur Ros 

Con un glosoli estoy hopipolla entonces se lest, la andvari svo hljott me encuentra  saeglopur y de pronto gong, meo blonasir…

PD : heysatan 

Cristian Woinarowski

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