• Sex Mob: Sexotica

    Pigmy Suite, Martin Denny, Exotique, Luvin Blume, Quiet, Oakland, Dick Contino’s Blues, Kid Rock Deluxe, 7 Bars.

    Músicos:
    Steven Bernstein: trompeta, mellophones, voz
    Briggan Krauss: saxo alto, saxo barítono
    Tony Scherr: bajo acústico, guitarra, voz
    Kenny Wollesen: batería, percusión, vibráfono
    Mike Dillon: tablas
    Good and Evil (Danny Blume y Chuck Kelly): programas

    Thirty Ear, 2006

    Calificación: A la marosca

    Martin Denny era un señor de piel bronceada con un impecable peinado a la gomina, camisas de colores claros y una sonrisa permanente dibujada en el rostro. Una mano en el piano, en la otra un cóctel exótico y siempre agarrando una señorita de diminuta bikini.
    Con qué parte del cuerpo hacía esto último, sigue siendo una incógnita… Un dandy… Un maestro… ¿Un pulpo?
    Denny fue representante de la llamada música lounge o easy listening. Música para ascensores y aeropuertos, dirían los detractores a su ideario hedonista. Denny fue el creador del concepto del exotismo. Algo así como la jungla descripta desde la paradisíaca Hawaii. Todo lo que se conoce como cultura Tiki encuentra fiel representación tanto en la portada como en el contenido de sus discos. El tipo nació en 1911 en New York pero no sería hasta mediados de los cincuenta, luego de trasladarse a Hawaii, cuando sentaría las bases de la corriente estilística conocida con el nombre de exótica. Dicen que su inspiración original llegó al escuchar a las ranas croar. Parece que las mezclas de sus cócteles tenían efectos letales tanto en él como en… las ranas. Eso le llevaría a adosar a sus composiciones el inconfundible sonido ambiente de la jungla. En términos conceptuales, esas incorporaciones sonoras tenían un enfoque tan arbitrario como onírico, trascendiendo en forma surrealista el eje melódico para sumergirse en la experimentación atmosférica incluso hasta llegar a la abstracción. Y todo sin abandonar el piano, el cóctel y la pulposa señorita en bikini…(no necesariamente en ese orden).
    Está claro que el tal Denny tenía metas muy claras. Meta alcohol, meta fiesta, meta y ponga.
    Sex Mob ha cumplido 10 añitos de vida y la criaturita lo festeja con Sexotica. Aquí, la banda liderada por Steven Bernstein, se aproxima a la música de Denny en términos de inspiración pero brindándole su particular y fantástico (en todas sus acepciones) enfoque.

    Bernstein es uno de los arregladores más requeridos de la actualidad. Este año, además de Sexotica, acaba de editar su primer disco con la Millenial Territory Orchestra, MTO Vol. One, basado en la música de los pequeños ensambles de jazz de la década del ’20. Participó en Baby Loves Jazz, un disco de canciones infantiles y trabajó en el soundtrack del documental I’m your Man sobre vida y obra de Leonard Cohen. Recientemente también presentó para la televisión canadiense el film Solos con performances junto a Andrew Hill, Joe Lovano y John Scofield… ¡Puf! Me cansé con sólo escribirlo…
    En Sexotica, Bernstein mantuvo la base estructural de la banda sumando a Good & Evil, un auténtico laboratorio de sonidos integrado por Danny Blume y Chuck Kelly. A diferencia de discos anteriores, todo luce aquí elaborado y grabado con estructuras que conceptualmente lo ubican en las antípodas del jazz. Cuando el músico se vale de una forma de arte conceptual, significa que todo el proyecto y las decisiones se establecen primero y la ejecución es casi un hecho mecánico. La idea se convierte en una máquina que produce arte y eso también exige nuevos métodos de elaboración. En ese contexto se desarrolla Sexotica.
    Dentro del estilo conocido como exótica hay dos variantes: el tiki y el jungle. Este último será la fuente de inspiración del tema de apertura, Pigmy Suite. El jungle exótica fue una creación de Hollywood expresada a través de las peliculas de Tarzán, y otra similares, en las que se desarrollaban atmósferas musicales ajenas al conocimiento del público estadounidense creando una especie de world music pero lo suficientemente cómoda para que su consumo fuese accesible. La visión de Sex Mob es algo diferente… unos sonidos de jungla son atravesados por un grito tarzanesco que dice “África es yayah…” (sic); mientras una pesada cadencia es matizada por los caños con efectos, el “yayah yayah” se torna más y más amenazante cada vez… un Tarzán moderno. ¿Será el Dj Tarzán? Si en el primer tema se abreva en las fuentes del jungle exótica, en el siguiente, Martin Denny lo hace con el tiki exótica.
    El éxito del tiki exótica se vio alentado por la declaración de Hawaii como estado americano en la década del ’50 y coincidió con la aparición de los equipos de alta fidelidad, lo que propició la experimentación con los sonidos. El humor de Sex Mob es demasiado abrasivo para considerar que se esté homenajeando a Denny y su música… Martin Denny nos trae una melodía exótica conducida por la trompeta de Bernstein mientras una lluvia de sonidos selváticos nos ubican en algún capítulo de Daktari y nos dejan los ojos bizcos como al león Clarence. Bernstein, en el reportaje que le hiciéramos, nos adelantó que en este disco habría mucha percusión ilógica y… no mintió.
    En Exotique el laboratorio sigue experimentando (con nosotros). Una melodía de apariencia banal pretende conducirnos a la hipnosis, pero una catarata de sonidos interrumpe el proceso. En medio de todo esto, el bajo tira frasecitas de blues como si fuese lo más normal del mundo. ¿Es tiki exótica? ¿Tiki blues? ¿Tiki rock? ¿Tiki-Taka? En la mitología Maorí, Tiki fue el primer hombre, asi que Taka debe haber sido la primera dama…
    Creo que el cóctel me está causando efecto… veo ranas en bikini.
    En Luvin Blume hallamos una intro en saxo en lenguaje maorí (¡?); luego se suma el bajo de Scherr y de pronto estamos en un ritmo que fluctúa entre el twist y el a go go… Seguidamente suena un teléfono(¡¡??) y alguien contesta… pero interrumpen el saxo y la trompeta; pegadito, una nave sale de su rampa de lanzamiento y aterriza en medio de una comparsa en el carnaval de Villa Fiorito del año 2120… ¿no me cree? Pasen y vean… Con Quiet estamos otra vez en la jungla. Sonidos procesados y lógicamente la percusión ilógica. Si usted está aburrido de escuchar siempre lo mismo, acá tiene para divertirse de lo lindo… parece que no estuviésemos yendo a ninguna parte y es cierto.
    Ya estamos ahí.

    En Oakland, una avalancha de sonidos percusivos es detenida por alterar el orden público, justo a tiempo para dar ingreso a un pasaje melódico que parece interpretado por el conjunto de instrumentos informales Les Luthiers… Corrijo, no parece: es. Dick Contino’s Blues es lo que más se asemeja a los trabajos anteriores de la banda aunque manteniendo el concepto de híper-elaboración que reina en Sexotica.
    Scherr y Wollesen construyen una base (¿lunar?) sobre la que improvisan los astronautas Krauss y Bernstein en un intento por colonizar el espacio.
    Y lo logran.
    El funky de Kid Rock Deluxe es uno de los temas más tocados en las discos bailables de… Neptuno. Contundente, feroz. ¡Un momento! Bernstein está tratando de decir algo con la trompeta… ¡Caray! No se entiende… ¡Ah sí!: E.T. phone home… (¿el trompetista llama a casa?).
    Parece que tendremos un final calmo con 7 Bars … ¡error! Una fusión que podríamos rotular de heavy-selvático- alienígena. Devastador.
    Este disco puede confundir y esa confusión deriva de los gustos y criterios acerca de la belleza. Este disco puede emocionar o no, ya que las personas se sienten atraídas por una expresión cuando pueden comprenderla con facilidad y por ello les emociona profundamente.
    Sol Lewitt decía que en el arte conceptual, la idea o concepto es el aspecto más importante de la obra y aquí hay concepto.
    En síntesis, este disco es una bomba y por partida doble. Bomba por el hijo de Tarzán y bomba por el artefacto explosivo.
    Un estallido de alegría selvática.

    Sergio Piccirilli

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