Por Los Codos

Javier Malosetti

Los MalosettiMariano (Otero) está tocando los lunes en La Trastienda y…

Bueno… pero Mariano es una súper estrella… (risas). Salió en la Revista Caras… estamos hablando del Mick Jagger argentino… (más risas).

Te llevás bien con él, ¿no?

Sí… lo adoro y estamos pasando por un idilio tremendo. Él tocó con mi viejo mucho tiempo y yo en el grupo de él varias veces. Incluso me dedicó un tema, que para mí es el más lindo de todos, se llama “Espíritu” y él está fascinado con mi disco… estamos pasando un romance tremendo, un gran amigo, lo quiero mucho…

¿Hay gente con la que no te llevabas bien y con la que de pronto enderezaron?

Eso no, pero la joda es la primera impresión, el prejuzgar sin conocer. Músicos a los que no conocía y me parecía que lo que hacían era una cagada. Y de pronto los conozco y empiezo a entender el por qué de lo que hacen y encuentro otra lectura. Eso sí me ha pasado.

¿Tenés nombres para dar o lo querés dejar ahí?

Mirá, a partir del programa Música para soñar, muchos artistas con los que no te identificás por lo que hacen, porque no es tu palo, por lo que sea, cuando tenés la oportunidad de conocerlos te das cuenta de que fue puro prejuicio. Y me pasó con muchos músicos de un palo distinto al mío. Por ejemplo, de Abel Pintos yo había visto una foto nada más. Y el tipo hace folclore y se canta la vida y nos reventó la cabeza a todos. Otro fue Omar Mollo, cantante de tango, dejaba los huesos helados cada vez que abría la boca y con el chabón se entabló una relación entrañable y uno no puede ser objetivo con los seres queridos, pero no es que te gusta porque lo querés, es que el chabón se canta todo. Con Fabiana Cantilo yo tenía la imagen de Mary Poppins; y un par de veces nos juntamos a tocar, a hacer temas de los Beatles y terminé amándola..

El programa (de televisión), ¿qué te dejó?

En principio, unos buenos mangos (risas). Así que en ese sentido estuvo bueno. Por otro lado, más gente compró mis discos y fue a mis shows, porque reconozcamos que Telefe es un medio de los más importantes y estar todas las noches te da una masividad tremenda aunque estemos jugando a ser otros, ahí con esas luces, los trajes y acompañando una noche a Liliana Herrero, otra a Banana Pueyrredón, otra a Pedro Aznar… había cosas que me gustaban más que otras pero todas las hicimos con un amor de la gran siete; y por suerte tenía la autoridad como para poder cambiar los arreglos, porque no eran simples covers, sino que un cantante de folclore venía a cantar un tema de rock nacional, pero llevado a un trío de piano, contrabajo y batería con escobillas. Podíamos jugar y llevar las cosas a otro terreno.

¿Y cómo se determinaba quién cantaba qué?

Éramos un comité, básicamente Claudio Villarruel, Bobby Flores, Angie y yo. Habría un 70% de rock, pop y funk norteamericano e inglés, un poco de bossa nova, un mínimo de tango y folclore, porque yo les dije que era algo que no hacía habitualmente. Elegimos los cantantes y las canciones y todo era nuevo, para el público, para nosotros y para los cantantes ni hablar… había algunos consagrados a los que les temblaba la “nalguera” (risas). Kevin Johansen, antes de salir a cantar Karma Chamaleon de Culture Club, me agarró la mano y se la llevó al corazón y le explotaba. Y el flaco venía de hacer un par de noches en el Gran Rex. Y después estuvo fenómeno. Porque no era como el programa de Lito Vitale, que hay que reconocer que fue el primero que lo hizo, acá la cosa era distinta, porque con Lito iban los músicos con el disco a hacer algo de ellos; en cambio acá hacían algo que nada que ver con lo que hacían habitualmente. Se mezclaba todo. A Raúl Lavié lo hicimos cantar un tema de Fito (Páez) y ¡¿quién mejor que Cacho Castaña para hacer Moscato, Pizza y Fainá?! (risas).

NiñoAntes de que tu hijo nos eche, contame algo de Niño.

Es un paso que me inquieta bastante, porque si bien la dirección artística es bastante parecida a los anteriores, hay un par de pasos adelante en algunas cuestiones. Por ejemplo, canté bastante y esta vez mi voz tiene el plano… del de un cantante, más al frente. Después, el hecho de incluir un sexteto de cuerdas, donde canto y toco el bajo y me acompañan solamente dos violas, dos violines, un contrabajo y un cello, hay cantantes invitados, Los Tipitos hacen coros en un tema… no me preocupa tanto la crítica que generalmente es más conservadora que el público, son quienes más te rigorean cuando te salís de la raya; el público acepta mucho más eso.

¿Y cómo hacés para que un disco con distintas aristas termine resultando homogéneo?

En realidad el sonido del disco es bastante homogéneo porque está tocado con la misma instrumentación y los arreglos los hice yo, que termino funcionando como un embudo o filtro donde todos esos estilos de música terminan confluyendo en una misma dirección sonora o concepto sonoro. En ese sentido estoy tranquilo. Es más, había grabado dos temas acústicos de jazz que no quedaron justamente por eso que planteás. Y la pena es que en esos temas tocaba mi viejo. Por suerte me perdonó… Y los temas están bárbaros, pero en el contexto del disco no encajaban. Tocaban él y Enrique Varela, una leyenda del saxo tenor. Mucho swing, pero decidí guardarlo para, tal vez, un proyecto acústico.

La última, ¿te imaginaste alguna vez sin dedicarte a la música?

Javier Malosetti Trio
No… aunque… a veces pienso en eso y creo que el cine hubiera sido una buena segunda opción, porque lo disfruto tanto como con la música. Me encanta ver cine antiguo, de autor, clásico, películas de Cassavettes, Hitchcock, del Scorsese de la primera época, disfruto no sólo de las actuaciones sino del estilo de filmación, de cómo están planteadas las tomas y situarme en la música compuesta para la película; así que creo que hubiera andado por ahí, no sé si como compositor de la música, como director o como tiracables del microfonista…

Y si hubieras sido director de cine, ¿te hubieses llamado para musicalizar una película?

SasturainNo lo sé… según qué película; si tiene que ver con lo que hago, seguramente que sí. Hice algo, musicalicé un documental no muy conocido que se llama “Gracias por el juego” que lo tiene a Juan Sasturáin, gran periodista y fanático de Boca y la película gira en torno de aquella final de la Copa Toyota que Boca perdió con el Bayern Munich en Tokyo; Juan es el narrador y toma desde el viaje en avión, el hospedaje con los jugadores y Bianchi, el paseo en esos trenes deformes que tienen los japoneses, los entrenamientos… estaba muy bien hecho por un director que se llama Pablo Salomón y que me llamó para hacer la música porque el socio es Guillermo Rodríguez, que es el tío de mi hijo y nos conocemos de toda la vida y fue muy divertido. Compuse la música para orquesta, pero no toqué el bajo, por ejemplo.

Javier MalosettiLa música no se editó…

No, ni yo la tengo, quedó en un mini-disc que no sé ni dónde está. Espero que en algún momento lo pueda continuar porque creo que puede ser una punta muy interesante para la creación.

http://www.malosetti.com.ar/

Marcelo Morales

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