• Charlie Hunter y Stanton Moore: Dos Conciertos Con Ciertos Des-Conciertos

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    Knitting Factory – Hollywood (U.S.A.)

    Knitting FactoryViernes 8 de Diciembre de 2006 – 21:00 hs.El 8 de Diciembre se presentaron en Hollywood los tríos de Stanton Moore y Charlie Hunter.

    No sorprende que compartieran escenario ya que periódicamente lo hacen como integrantes del grupo Garage a Trois. En los últimos años ambos se han convertido en referentes ineludibles de sus respectivos instrumentos. El baterista Stanton Moore es un emergente de la escena musical de New Orleans. En la actualidad, no sólo lidera Galactic, que es una de la bandas más representativas de esa ciudad, sino que también expresa en términos de estilo la esencia y el espíritu del lugar que viera nacer al jazz.

    Garage A TroisEl guitarrista Charlie Hunter es un ícono de la escena de la costa oeste estadounidense. Tras su paso por el T.J.Kirk dedicó el cuerpo principal de su carrera a sus proyectos como solista. En los últimos años mantuvo una intensa sociedad con Bobby Previte que se materializó primero en Grondtruther y luego en The Coalition of the Willings. Para este tour el Stanton Moore Trio se integró con Will Bernard en guitarra y el recientemente incorporado Brian Coogan en teclados. El guitarrista Charlie Hunter estrenaba banda con Erik Deustch en teclados y Simon Lott en batería. El inicio del show estaba previsto para las 9 PM. Concurrimos con una hora de antelación sospechando que los muchachos despertarían una expectativa festiva (iba a decir “fiestera” pero además de sonar ordinario no rimaba). El Knitting Factory se encuentra en pleno corazón de Hollywood (ventrículo izquierdo para más datos). El lugar de la convocatoria ofrecía dos ubicaciones opcionales: unas mesitas diminutas o parado (y lo que es peor… de pie). Pese a que fuimos los primeros en ingresar, para nuestra sorpresa, las sillitas bonsai ya estaban ocupadas por personitas del mismo tamaño.

    Conclusión: o el Knitting Factory viene con gente incluida o alguno se olvidó de regresar a su casa la noche anterior. Pensamos en revertir lo acontecido mediante una combinación de diplomacia y el uso de un garrote de apreciables dimensiones, pero no hizo falta. Al romper en llanto desconsolado y gritando a viva voz “quiero ir con mi mamá”, la organización dispuso compasivamente otorgarnos una ubicación frente al escenario en una mesita bebé. Lo nuestro pudo haber sido considerado como una victoria absoluta si no fuera porque nos obligaron a ver el show en posición fetal.

    Stanton Moore TrioSiendo las 9:15 PM ingresa el Stanton Moore Trio. La apertura será con una version cavernícola de Licorice del álbum III. Un rock-funk a contratiempo con Moore parándose para acentuar el final de cada frase y con una intervención de Coogan en órgano Hammond apenas correcta. Will Bernard, en cambio, dará cátedra sobre cómo debe sonar la guitarra en el funk, utilizando acordes simples generalmente en las cuerdas más agudas y recurriendo al wah wah para dar un sonido más percusivo al instrumento. El auditorio parece una reunión de epilépticos anónimos. Aprovecho el descontrolado tumulto para acercarme al escenario con intención de sacar algunas fotos pero resulto interceptado por el personal de seguridad… con todo éxito. Como me gusta colaborar con el orden público, comienzo a pegarme a mí mismo. Llega el soulero Poison Pushy. Un contrapunto de guitarra y teclados deriva en un atinado solo de Bernard. Coogan sostiene las líneas de bajo con el órgano mientras Stanton Moore hace una base que podría sostener al órgano, a Coogan y a un camión cargado con bolsas de cemento.

    Brian CooganLos arreglos de Big’uns Get the Ball parecen rendir tributo al hit de The Meters, Cizzy Strut. El solo de Coogan es sepultado con todos los honores por un alud de acordes en guitarra mientras la gente acompaña sacudiendo, al compás, pelvis, pubis y zonas aledañas. El remate será con un explosivo solo de Moore que deja a su batería con los bornes sulfatados.

    Bernard - MooreA continuación hacen el inédito Past Down. Jazz al estilo New Orleans que incluye un solo de guitarra en el que se filtran frasecitas de Caravan y una intervención innecesariamente veloz de Coogan en órgano. El funky de Weak Sauce es exitosamente arruinado por los teclados o por el tecladista, para ser más precisos. Según parece, Coogan pretende romper con la estructura del solo tradicional y la verdad es que… rompe bastante. A continuación hacen Maple Plank que incluye una (otra) sobresaliente intervención de Bernard, ahora en guitarra slide y un descomunal solo de batería de Moore.

    Para compensar, Coogan tiene a su cargo sucesivos pasajes en solitario, en órgano primero y en piano eléctrico después. Sus solos son justamente para eso. Para que los haga solo, sin público sin músicos… sin gente. En un alarde tecnológico hago una re-ecualización mental y borro las pistas de teclados… Ahora sí: a disfrutar del Stanton Moore… duet!

    Stanton MooreEn Dunkin’ In the Deep demuestran cuánto daño pueden causar haciendo funk. A continuación hacen una extraña versión del clásico de corridos mexicanos Adelita. Bernard demuestra que puede tocar cualquier cosa y pasa, sin ruborizarse, de samba, a blues zydeco y de allí a música surf. Siguen con el festejado Funky Miracle. Luego empalman con Kickin Up Dust y la pachanga se generaliza. Bernard ensaya un paso de baile que está más cerca de La Momia que de Barishnikov. La verdad es que tanta fiesta aburre y se lo digo por experiencia (ejem…).

    El cierre será con una versión heavy-funk de Good Times Bad Times de Led Zeppelin.
    Final.

    La espera hasta el próximo show fue un sueño… Me dormí.

    Luego del reparador descanso es el turno del Charlie Hunter Trio.
    Charlie Hunter TrioMientras se descorre el telón, la gente se va preparando como si fuese a participar en Bailando por un Sueño. Sin embargo, los muchachos tienen otros planes. Durante la próxima hora se dedicarán, sin interrupciones, a recorrer un camino que enlaza el rock alternativo y la experimentación electrónica con amplios espacios para la improvisación. En el inicio reconocemos una versión deforme de Frontman del álbum Copperopolis. Queda claro que Hunter se ha visto impactado por su sociedad con Bobby Previte y que eso lo alentó a proyectarse en otra dirección. También el sonido de su guitarra ha cambiado. Si bien sigue usando una Novax de ocho cuerdas adjudicando tres para el bajo como sostén rítmico y cinco para la guitarra como factor armónico, el uso de diferentes pedales de efectos lo muestran en la búsqueda de un sonido con mayor intensidad. Además, ya no utiliza el recurso de sonar como un órgano. No podemos precisar si Frontman quedó atrás o no pero el show continúa. Un pasaje aleatorio en Wurlitzer nos recuerda inmediatamente al Benevento Russo Duo. En el actual diseño de sonidos, la incorporación de teclados en lugar de saxo provee texturas orquestales sin que por ello cambie el enfoque jazzístico en términos de improvisación.

    LottLa gente, ante lo que sucede, responde de diferentes maneras. Algunos gesticulan desconcertados, otros ahogan sus penas en el alcohol y un reducido número inicia la resistencia bailando como si sobre el escenario estuvieran Los Auténticos Decadentes. De todas maneras, corresponde dejar constancia que el trío suena potente. En ese aspecto resultan fundamentales los aportes del baterista Simon Lott y de Erik Deustch en teclados. El primero luce preciso e imaginativo, en un estilo que nos remite a Brian Blade. En cuanto a Deustch, teníamos grandes expectativas, ya que ha sido tecladista de tres amigos de la casa: Todd Sickafoose, Monika Heidemann y Jessica Lurie. Y nuestros amigos no se juntan con cualquiera (por eso son nuestros amigos). El pibe aporta climas, elude los solos todo lo que puede y cuando ya no puede se muestra seguro y atinado. Un hallazgo.

    HunterEn el contexto de improvisación reconozco un tema… A Street Fight Could Break Out .La versión es experimental, casi psicodélica. Un feroz contrapunto entre el bajista y el guitarrista nos produce un doble impacto, ya que además de ser la misma persona, provienen de un único instrumento. En medio de este collage se abre paso Simon Lott ingeniándose para armar un escándalo percusivo de proporciones. Luego pasarán el blues de Copperopolis y la experimental Drop the Rock. La mitad del público ya se retiró, el resto… no.

    En un intento tardío, el trío ataca con el reggae de Think of One y la furia rockera de Cueball Bobbin’ que marcarán el cierre de este medley que duró 70 minutos exactos. Regresan para un bis y hacen Blue Sock. Ahora sí a bailar todo el mundo (o lo que queda de él).

    Final, final… de una noche con dos conciertos con ciertos desconciertos.

    Sergio Piccirilli

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