• Rush: Snakes and Arrows

    Far Cry, Armor and Aword, Workin´ Them Angels, The Largest Bowl, Spindrift, The Main Monkey Business, The Way the Wind Blows, Hope, Faithless, Bravest Face, Good News First, Malignant Narcissism, We Hold On.

    Músicos:
    Alex Lifeson: guitarras.
    Geddy Lee: bajo, teclados y voz
    Neil Peart: batería y percusión.

    Atlantic, 2007

    Calificación: Está (muy) bien

    Este es el segundo disco completo de Rush desde su regreso en 2001 con el excelente Vapor Trails, luego de su forzado retiro. En el medio pasaron un EP de covers que grabaron para festejar los treinta años de existencia de la banda, y dos DVD’s en vivo. Snakes and Arrows vuelve a retomar el camino truncado de la década de los ‘90, cuyo último álbum en estudio fue Test for Echo, pero (afortunadamente) se nutre de la fuerza de Vapor Trails para dar una muy buena entrega, con sólo un par de altibajos. El camino de los ‘90 de la banda fue un intento desparejo de retomar vigor y un sonido más crudo y directo sostenido principalmente en trío, pasando los teclados a segundo plano, siendo que estos dominaron en los ‘80.
    Presto (1989) y Roll the Bones (1991) son realmente buenos; Counterparts (1994) es desparejo sobre todo desde el sonido y Test for Echo (1996) es muy desparejo en todo sentido. Snakes and Arrows toma lo mejor de cada uno y vuelve a poner a la banda en el camino truncado. Muchos hubieran deseado que siguieran por donde Vapor Trails los había llevado, pero este camino estaba signado por un profundo e inhumano dolor personal de Neil Peart (aunque tal vez sea el dolor más humano).

    “The best we can agree on is that it could have been worse”
    “Some would say they never fear a thing – Well, I do”

    Snakes and Arrows muestra a una persona volviendo de la devastación personal, por la pérdida de su esposa e hija en menos de un año (agosto 1997 – junio 1998), con el foco en otra parte, con una visión muy distinta de la vida. Lejos del resentimiento y del cinismo, acepta las reglas del juego e intenta ser feliz a pesar de todo. Retoma temas interpersonales en algunas de sus letras y otros terrenalmente trascendentes. Se relaja y todo esto está perfectamente acompañado por la música del disco. Los temas son cortos y directos en general, perfectamente arreglados y con el foco en la composición en lugar del lucimiento personal. Esto de ninguna manera implica que no toquen como de costumbre, con un alto nivel, simplemente disimulan un poco…
    Los temas están muy bien armados y son concisos, aunque tal vez deberían darse un poco más de espacio para interactuar y hacer las transiciones en los temas un poco más suaves para el oyente. Esto último hace que sea un disco que haya que oírlo con detenimiento y más de una vez para poder apreciarlo seriamente. La primera vez que lo escuché me gustó pero nada resultó ser lo que parecía; las sucesivas escuchas ayudaron a comprender el contenido global del álbum.
    Snakes and Arrows tiene un sonido más cálido y calmo que su predecesor, con brillantes toques acústicos, muy cuidadas partes vocales a cargo de Geddy Lee (que sigue en plena forma); sin embargo,  a pesar de que el disco comienza con la potencia cruda de Far Cry, que podría haber sido un outtake de Vapor Trails, son  Armor and Sword y Workin´ Them Angels los que definen el tenor del CD. En su ordenamiento, Snakes and Arrows es más desestructurado que el resto de los discos de la banda. Esto lo convierte en un disco raro al que (como ya se dijo) hay que escuchar con detenimiento y sin pre-conceptos.
    De todas maneras, sigue siendo Rush, eso está claro.

    Hay tres temas instrumentales: una corta y amable composición de Lifeson en guitarra acústica llamado Hope; The Main Monkey Business en sus 7 minutos, es impecable y centrado en la composición y los arreglos; finalmente, en Malignant Narcissism, se despachan con todo en dos minutos y monedas.
    Los puntos flojos son: The Largest Bowl y Faithless; dos, podríamos decir, “baladas”; la primera intrascendente tanto en la música como en la letra, mientras que la otra ofrece más matices y una letra más interesante.
    The Way The Wind Blows es un tema extraño; arranca como un blues, suena a Cream y termina como una balada. La unidad la proporciona la letra. Sin embargo tiene gancho y potencia.

    Al igual que en un solo, los Rush saben bien que es fundamental empezar y terminar muy bien, por eso cierran a todo vapor con el tema más directo del disco: We Hold On. Potente con excelentes guitarras y de estructura sencilla que les permite lucirse.

    Es un  disco distinto, interesante, de producción y sonido muy elaborados, con temas muy madurados y concisos. Un disco para sentarse, escuchar y disfrutar.

    Federico Larroca

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