• Harry Connick, Jr.: Cuando Conocí a Harry y Salí… Espantado

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    Greek Theater – Hollywood (USA)
    Viernes 18 de Mayo de 2007 – 20:00 hs.

    Harry ConnnickHarry Connick, Jr. es un cantante y pianista cuyo repertorio y estilo se aproxima al jazz y a la canción popular estadounidense.
    Es un crooner moderno con registro barítono de caudal limitado al que algunos, por el contexto en que se desarrolla su trayectoria artística, asocian con Frank Sinatra pero que por estilo y timbre vocal se aproxima a Tony Bennett y, en especial, a Mel Torme.
    Joseph Harry Fowler Connick, Jr. nació en New Orleans el 11 de septiembre de 1967. Hijo de dos abogados (de distinto sexo): papá Connick, de ascendencia irlandesa católica, fue fiscal de distrito en New Orleans y su madre, una neoyorquina de ascendencia judía, fue jueza de la Corte Suprema de Justicia en Louisiana. Pese a estos antecedentes, el pequeño Harry se dedicó a la música para fortuna de… los abogados.

    Harry fue alumno de Ellis Marsalis y estudió en el New Orleans Center for the Creative Arts y en el Hunter College. Luego de graduarse, grabó su primer disco en 1987 como pianista, para debutar como cantante un año más tarde y luego… siguió.
    Ha coqueteado con Hollywood; y como Hollywood tiene el “sí” fácil…
    Fue el narrador en Mi Perro Skip, hizo el personaje de Jerry Gross en Bug y Vilmer en Basic. Interpretó a Justin Matisse en Siempre queda el amor, a Jimmy Wilder en Independence Day y al sargento Clay Buslay en Memphis Belle. Nunca un Hamlet o un Romeo. Ni siquiera una Julieta. Su trabajo en la banda sonora del film de Rob Reiner Cuando Harry conoció a Sally en 1989, lo catapultó como símbolo sexual.
    Una posición de privilegio a la que muy pocos acceden. Como todos sabemos, los símbolos sexuales son sólo dos (♀♂)
    Bueno, ahora tres… con Harry Connick, Jr.

    Greek TheaterSímbolo sexual es una persona famosa a la que el público le encuentra atractivo sexual. No tienen por qué ser bien parecidos o contar con algún talento en particular. Y hablando de… ya estamos en el magnífico Greek Theater de Hollywood para la presentación de la Harry Connick, Jr. Big Band integrada por Charles Goold y James Green en saxo alto, Jerry Weldon y Mike Karn en saxo tenor, Dave Schumacher en saxo barítono, Roger Ingram y Dan Miller en trompeta, Derrick Gardner en trombón, Neil Caine en contrabajo, Arthur Latin en batería y Harry Connick en piano acústico, órgano y voz.

    Para nuestra sorpresa, el show inicia con un muy buen solo de batería que el grueso del auditorio aprovecha para mantener la mente en blanco. En un descuido ingresa la banda y ofrece un extenso y soporífero pasaje instrumental. Una especie de grandes éxitos de Harry Connick, Jr. sin Connick ni éxito. La performance es tan fría que cuando los músicos abren la boca se enciende una lucecita. O la banda está integrada por muñecos de nieve o hay que tomarles el pulso para constatar que aún siguen con vida. Algunos comienzan a impacientarse pero la banda permanece ajena a todo, incluido la música. El público pide por su ídolo, pero el reclamo es en un tono tan pueril, suave, dulce e inocente, que en lugar de a Harry parecen estar convocando a Heidi.

    Cuando estamos al borde de la hipotermia, entra Harry Connick, Jr. y en un intento por reanimarnos ejecuta en solo piano una correcta versión de Avalon del álbum “20” de 1988. Y falla.
    Ahora todos juntos hacen Come By Me que parece remitir a las raíces documentadas del jazz surgido en New Orleans con la Original Dixieland Jazz Band. De hecho, dixieland fue un término utilizado para definir el estilo de New Orleans interpretado por músicos blancos.
    Y Harry es un buen blanco. Por lo tanto, sólo hace falta alguien con buena puntería. El carácter del hot jazz combinado con el desempeño de la banda nos brinda una placentera sensación… frío-calor.
    Siguen con una versión soulera de Won’t You Come Home, composición de Bill Bailey incluida en el ultimo álbum de Connick, “Oh My Nola”. Alguien a mi lado comenta que Harry canta como un zorzal. Y es muy probable que pertenezca al género de las aves, sobre todo después del “gallito” que acaba de escapársele.
    En todo esto hay algo positivo y algo negativo.
    Lo positivo es que no puede empeorar y lo negativo es que… sí puede.

    ArmstrongHarry toma el micrófono y anuncia que hará un tema de Armstrong.
    Los confusos acordes del inicio tienen el sello inconfundible de Armstrong.
    De Neil Armstrong, el astronauta.
    Un breve solo de piano disipa las dudas… Connick está en la luna.
    O le sobran ideas o le faltan dedos o viceversa. Con horror y luego de un gran esfuerzo auditivo, descubrimos que se trata de Hello Dolly.
    Connick no debe preocuparse. Si lo demandan las familias de ambos Armstrong (u otras) tiene quién lo defienda.
    Ahora pasa a un piano de pie y ejecuta en solitario la canción que popularizara el trompetista Clayde McCoy, Sugar Blues.
    ¡Está bien, siéntese! Tiene un seis.

    Leroy JonesEs el momento de los invitados. Ingresan el trompetista Lucien Barbarin y el trombonista Leroy Jones. Más dudas: o me perdí algo o alguien me está ocultando información, porque de otra manera no se explica que 5000 personas ovacionen de pie a estos ignotos muchachos.
    Juntos atacan con Bourbon Street Parade del álbum “Chanson Du View Carre”. La estructura compositiva cercana a un minueto clásico, la ausencia del rasgo decisivo del jazz que es la improvisación y un sentido rudimentario del swing, nos hacen concluir que estamos escuchando un ragtime. Música blanca tocada a la negra. Para tocar swing hay que sentirlo, no se trata de poner una corchea antes o después, es cuestión de sentimiento. Y es digno reconocer que eso es lo que están intentando los recién ingresados Jones y Barbarin, inyectándole una dosis de entusiasmo a lo que he dado en llamar la Harry Connick Big Iceberg.

    Lucien Barbarin
    Envalentonado por los resultados obtenidos, Barbarin se hace cargo de la voz en la versión del tema de Lee Dorsey Workin’ On a Coalmine. Seguidamente, Jones canta el clásico de Louis Armstrong Way Down Yonder in New Orleans. Buenos solos de trombón y trompeta, acompañados por innecesarias morisquetas. Luego Connick retoma el protagonismo con un acertado solo de piano en Basin Street Blues. Seguidamente pasa al órgano y convoca al resto para hacer Let Them Talk con arreglos basados en la versión que hiciera James Booker.

    Es el turno de Didn’t We Ramble en la que Connick ensaya pasos de baile propios del cake walk.
    El cake walk era una danza característica de los esclavos negros en que parodiaban los bailes de salón de sus amos. Aquí sería algo así como una danza de los amos blancos parodiando a los esclavos negros que parodiaban a los amos. El resultado, como corresponde, es bastante gris.
    Momento romántico de la noche. Dos temas del álbum “Harry on Broadway act 1”, primero Hey There y luego Small Talk.
    Ideal para tomar de la mano a quien está a nuestro lado y decirle “te amo” mientras invitamos que apoye su cabeza en nuestro hombro…
    Sin que importe demasiado si tiene bigotes, pelo en pecho, tatuajes en los brazos y que responda al nombre de Roberto.


    Llega Jambalaya (On the Bayou) el clásico de Hank Williams pero en versión mas próxima al groove de New Orleans que al cajun o zydeco del original. La gente le pide a Connick que mueva el culito y éste, para demostrar que no es sólo una cara bonita, accede.
    Siguen con Sleepy Time Down South, tema de la película del mismo nombre de 1932 que originalmente cantaran las Boswell Sisters.
    Pegadito va All These People de “Oh My Nola”, tema funky inspirado en las víctimas del huracán Katrina. New Orleans ha sido la ciudad más importante en el surgimiento del jazz, aunque después del huracán (¿y de este tema?) más que de surgimiento habría que hablar de hundimiento.

    A continuación ofrecen una versión optimista de la composición de Allen Toussaint Yes We Can.
    El cierre será con el festivo Going to New Orleans.
    Regreso para un bis. Es Junco Partner del álbum “30” en solo piano.
    Ahora sí, final de este suplicio.
    Siempre recordaré este día como:
    Cuando conocí a Harry y Salí… espantado.

    Sergio Piccirilli

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