Jenny Scheinman
Hablemos de metodología de trabajo. ¿Tenés una disciplina específica o preferís dejarte llevar por la inspiración?
No… trato de disciplinarme a mí misma todo lo que puedo.
Cuando decís “trato” significa que te cuesta…
Puede ser.
Al expresarte simultáneamente en diferentes contextos musicales, ¿buscás algún elemento que unifique esa diversidad?
Trato de hallar un espacio de natural distensión y conservar mi predilección por el contraste.
Sería un buen momento para hablar en profundidad sobre algunos de los proyectos en los que te has involucrado como sesionista, así que aprovechando el poco tiempo que me estás dedicando (risita irónica incluida), me limitaré a mencionar algunos músicos en particular para que digas una o dos palabras que los representen o que se asocien con ellos… ¿está bien?
Sí, claro…
Bill Frisell…
Mentor.
Norah Jones…
Verdad o mentira.
Scott Amendola…
Dodgeball (juego que consiste en derribar al rival de un pelotazo).
Pablo Ablanedo…
Demasiado pensado.
Myra Melford…
Un peso pesado del cielo.
Madeleine Peyroux…
Viajera.
Gabriela…
Corazón.
Vinicius Cantuaria…
Instinto.
De la experiencia acumulada con esos y otros músicos, ¿qué cualidades y principios adoptaste como propios a la hora de liderar tus proyectos?
Tratar de crear una dirección clara para que las ideas fluyan naturalmente sin necesidad de controlar su fuerza.
Sin embargo tus discos son decididamente diferentes entre sí. ¿No pudiste controlar la fuerza o la dirección cambió?
Responder a eso sería como pretender ocupar el lugar que le corresponde a los críticos.
Veámoslo de otra forma. ¿Cuál es, si lo hay, el común denominador?
Yo.
Cecil Taylor dijo alguna vez que la música tenía que ver más con aspectos místicos que con la lógica y que los grandes artistas, más que involucrarse con la disciplina, buscan entender el amor a la creación para que ésta adopte su propia forma. Tomando ese concepto, ¿cuánto de tu música proviene de la lógica y cuánto desde otros lugares?
Te diría que toda mi música viene del amor; pero el trabajo que requiere su desarrollo viene de la lógica.
En estos días estuviste tocando con una banda que es un auténtico seleccionado (nos referimos a Nels Cline, Jim Black y Todd Sickafoose) ¿Fue una experiencia aislada o pensás darle continuidad?
Verdaderamente es una banda de ensueño (exclamando). Me encantaría hacer un montón de giras con ellos.
Ahora estás en plena sesión de grabación de tu próximo disco…
En este preciso instante estamos en proceso de mezcla del material grabado…
Damos fe de eso, salvo que acostumbres citar a periodistas en un estudio de grabación…
La verdad es que no doy entrevistas casi en ningún lugar.
¿Te molestan las preguntas?
Me molestan las respuestas (risas) Creo que mi música responde mejor que yo.
En cualquier de los dos casos depende de vos que estemos de acuerdo o no (risas). Volvamos al nuevo álbum. ¿Quiénes participan en él?
Están Bill Frisell, Jason Moran, Doug Wieselman, Ron Miles, Kenny Wollesen, Tim Luntzel… más una sección de cuerdas…
No quiero abusar de tu escaso tiempo, pero no quiero irme sin saber si tenés una inclinación filosófica específica, una doctrina que te guíe o alguna creencia en particular…
Creo en la flora y la fauna (sic). En la diversidad y en la belleza. Y por sobre todo trato de confiar en el misterio. ¿Se entiende?
Responder a eso sería como pretender ocupar el lugar del entrevistado (¡gol!). Una última pregunta… En tus inicios como músico profesional declaraste “me convertí en una experta en vivir la vida con $ 800 al mes”. Desde aquel momento hasta ahora, ¿cambió algo?
No, aún estoy intentándolo. Sin ir más lejos, ayer gasté en una venta de garage $ 250 comprando ropa de diseñador. Me gustan las cosas hermosas y por lo general las cosas hermosas cuestan un montón de dinero. Pero afortunadamente, la mayoría de las veces, lo que me gusta es gratis.
http://www.jennyscheinman.com/
Sergio Piccirilli
