Rainbow Warrior II: Música No Transgénica

Introducción (casi) necesaria: Esta nueva colaboración de Ana Valentina Benjamin empezó a escribirse en realidad hace unos cuantos años en la localidad de Tigre, en la provincia de Buenos Aires; es que parece ser que la Benjamin no sólo es periodista (y juzguen ustedes cuán buena es), sino que es además una ecologista de larga data; su lucha en aras de la protección del Planeta se inició a sus 8 añitos. Hija de madre ecologista y padre psiquiatra, Anita resolvió atarse a un árbol para impedir que lo podaran (¡!). Fue tildada de chiflada precoz y el árbol fue destrozado. Afortunadamente, antes la soltaron; pero este fracaso (¿fracaso?) inicial no le hizo mella a la párvula. Y si no… pasen y lean.

El Rainbow Warrior II es el barco estrella de la flota de cuatro embarcaciones que tiene la prestigiosa organización ecologista Greenpeace. Cada nave se ocupa de una zona; el RW II se centra en las campañas del Mediterráneo. Tiene una historia inquietante y un presente loable. En 1985, el RW I intentaba detener las pruebas nucleares que realizaba en el Pacífico el gobierno francés y fue hundido por los servicios secretos galos. Actualmente, las lanchas que transporta se lanzan periódicamente al mar en acciones de protección medioambiental; realizan un trabajo impecable, pacífico pero rotundo, quirúrgico por su precisión, de alto impacto mediático y generalmente exitoso. Embarcarse en semejante nave es una experiencia fuerte (sobre todo si usted es de los que se atan a árboles desde jovencito); embandera una misión planetaria y su tripulación experta, ecuménica y humanitaria… ¡tiene también un notable criterio musical! Esta periodista se ató, digo: se embarcó para conocer, simplemente, qué deleita los oídos de estos navegantes que, sin pedirnos nada a cambio, se ocupan de nuestra Casa. Así que ya sabe: sea usted activo ecologista o necio Homo Sapiens, está en deuda con esta buena gente.

Cada tripulante del RW II rota cada tres meses, por lo que no existen tripulaciones fijas. Esta forma discontinua de recambio genera un clima ecuménico al estilo Torre de Babel flotante. Conviven a bordo una decena de nacionalidades, pero hay un tronco común que se palpa de inmediato: biografías con compromiso ecológico, certeza de que todavía hay tiempo de salvar el Planeta y, sobre todo, vocación para hacerlo. Sobre una fuerte base ideológica, esta gente HACE.

Capitán StewartEl CAPITÁN se llama Joel Stewart, tiene 52 años y nació en la tóxica Norteamérica. Él, claro, no ha elegido su cuna pero sí su barco: el de la ecología. Es de poco hablar, pero hacen falta sólo un par de palabras para entender que su carrera ecologista ha comenzado incluso antes que sus estudios de Navegación. Vive en Costa Rica y comenzó a trabajar para Greenpeace en 1989. Le preguntamos qué música escucha; el hombre que ancla la nave en zonas polémicas es fanático del rock alternativo, el rock clásico, la música clásica y la música latina. A la hora de lo latino escoge a Maná y a Santana. Si bien menciona a los Clocks, U2 y a Oasis, no duda cuando señala a Coldplay como su grupo favorito; y quizá tararea Everything´s Not Lost cuando se pone al timón del barco.

Michel FrantiLa PRIMERA OFICIAL, mano derecha del Capitán, es Marlene Habib y nació en Tasmania hace 42 años. Desde muy joven se interesó por causas de justicia social; trabajó en Médicos Sin Fronteras en el área de Logística. Está en Greenpeace hace 12 años. Su afición por la música es tan visceral que explota de sorpresa si confesamos desconocer a su músico favorito: Michael Franti (de regreso a tierra, esta periodista, por cuestiones de “eco-ego” ahonda en Michael y descubre que ta´güeno lo que hace: interesantes temas de rhythm & blues). De Franti, dice la Primera Oficial que le gusta especialmente el tema Skin of a Drum. Lo escuchamos, sí: recomendable, ¡conózcalo!

La Dra. Lesley Simtriss es MÉDICO del barco hace tres meses y el día de la entrevista se dispone a desembarcar para su descanso. Nació en Nueva Zelanda en octubre de 1947. No sólo se ocupa de las tareas médicas sino que a diario realiza también trabajos de marinero raso. Hace siete años que está en GP y su vocación ecologista viene desde su adolescencia. Cuando le consultamos sobre el estado de salud de planeta, suspira; cuando le preguntamos sobre música, exclama: ¡World music, música cubana  y siempre algo de música clásica, claro!

Pain of Salvation
Joris Prangsma, INGENIERO, es un holandés de 32 años alto, delgado y de modos suaves. Trabaja para GP hace pocos meses pero su preocupación por el Medio Ambiente es longeva. A diferencia de nuestra amiga Marlene, a Joris le gusta la idea de que su entrevistadora no sea experta en su grupo, en este caso: Pain of Salvation. “Son suizos, músicos conceptuales, protestan con su música, ¡recomiéndalos en tu artículo!”, se entusiasma. Luego menciona a Dream Theater, Steve Vai y la legendaria banda británica Deep Purple.

Sarah WatsonSarah Watson es CONTRAMAESTRE y nació en Inglaterra hace 35 años. Coordina a los deckhands (trabajadores de cubierta, marineros) en la manutención diaria del barco; además, colabora con enfermería. Está a bordo del Rainbow Warrior hace casi diez años. El interés por la ecología nace en su adolescencia y estudia Geografía. Confiesa que los meses que está de vacaciones en Tierra extraña la vida en el mar. Menciona entre sus favoritos a Ben Harper y Dave Matthews, pero asegura que su ídolo es Jim Morrison; “crecí escuchándolo”, dice; y agrega, mirando más allá de la proa, que las guardias nocturnas son el momento ideal para escuchar música a un volumen que le permita estar al mismo tiempo “atenta a los sonidos del mar”.

PiazzollaEn el barco hay varios DECKHAND. El geólogo Pablo Toranzo es uno de ellos. Su padre biólogo despertó en él una temprana preocupación medioambiental. Hoy, a los 29 años y bajo las cálidas pero firmes instrucciones de Sarah Watson, se ocupa del mantenimiento. Cuando lo abordamos, dice, serio: “prefiero el silencio a la música”, pero sobre la noche, en su guardia, escucharemos tango. “¿Y el silencio?”, le recordamos. Aclara que “esto es distinto, es música de verdad”. “Esto” es lo que suena mientras habla en la cabina de mando con la periodista polizón: Adiós Nonino, de Piazzolla. Medianoche de verano en la Costa Brava española; casi podríamos asegurar que los peces bailan un 2×4.

Bregovic
Ilaria Giglioli es otra DECKHAND. Nacida en Italia hace 24 años, comenzó a trabajar para GP hace 13 meses en su sede central en Ámsterdam. Está a bordo del RW hace 3 meses y se ocupa, ente otras tareas, del reciclado de los productos que se consumen a diario. “Tratamos de generar la menor cantidad posible de basura, compramos en grandes cantidades y en botes grandes”. Tiene un gusto musical definido, ¡está claro que su oído sabe reciclar!; menciona el Ska como su género favorito y afirma que le gustan mucho “los músicos que mezclan géneros, como Goran Bregovic”.

Madres Plaza MayoEl ELECTRICISTA JEFE del RW II, Martin Steffans, es un alemán de 47 años que en los ‘70 ya era ecologista colaborador de una GP incipiente aunque pujante. Se mueve entre cables pero la música es su mundo paralelo: The Who, The Rolling Stones, Led Zeppelín, Deep Purple, ópera clásica. Se explaya con apoteosis sobre cada banda que menciona, hasta que..: “I make my own music”, suelta de improviso este creativo electricista de altamar. Así nos enteramos que compone y que ha grabado dos CD’s; nos regala uno de ellos y llega la segunda sorpresa: de una lista de 11 temas, el primero honra la memoria del gran pacifista Martin Luther King; el segundo, es un homenaje a las Madres de Plaza de Mayo. “Desde muy joven he estado interesado en causas de justicia social”, comenta. La tercera sorpresa es que su obra es realmente interesante; Martin la define como “relaxing staff”, pero lo cierto es que se trata de música experimental que tanto relaja como alerta como emociona como perturba. Los dos primeros temas comienzan con recuerdos escalofriantes; en uno, la voz de Luther King proclama “A man dies when he refuses to stand up for Justice…”. En el otro, escuchamos un montaje sonoro espeluznante: voces militares aprobando el ataque a La Moneda (Chile, 1972), sonido de aviones bombardeando; luego voces de las Madres, roncas, vehementes, reclamando “queremos que nuestros hijos vuelvan, por eso salimos a la calle hace tantos años”. Y entonces, la música de Steffens, que aun venida desde la Vieja Europa suena tan conmovedora en la composición del dolor del Sur.

BachDavid Haussmann es el SEGUNDO ELECTRICISTA. Nació en Nueva Zelanda hace 45 años. Trabaja para GP hace 7, pero está en la Causa desde 1985. Su punto de inflexión fue el hundimiento del RW I. Semejante atentado lo cacheteó fuerte; “sentí mucha tristeza y ganas de saber más”, nos dice este electricista que todos los días, a las 6 en punto de la madrugada, hace Taichi en cubierta y toca su violín. Adora la música irlandesa, (Kennan, entre sus favoritos)  y un clásico en particular: Johann Sebastian Bach.

El JEFE DE COCINA se llama Patricio Sacco y nació en el norte argentino hace 25 años. Trabaja en el menú diario de la tripulación del RW hace 7 meses. La rigurosa disciplina del mundo de la navegación lo obliga a comenzar a preparar la cena a las 4.30 de la tarde; cenan a las 7. Dice que su estilo es “internacional”, cosa que no sucede con la música: en la zona que él regenta y que incluye también el salón comedor: no se escucha otra cosa que Rock argentino.

RW II en la Costa Brava, España. Campaña 2007 Salvemos el MediteráneoLa “CAUSA”. Sin duda, es la tripulante más importante; está omnipresente. Es enorme: intentar curar a tiempo las heridas letales que ha infringido en nuestro Planeta el hombre. El género musical que caracteriza el clima de a bordo es la fusión: Sentido Humanitario + Acción. Binomio indisoluble; lo uno sin lo otro no hacen orquesta. La Causa, verdadera base de sustentación del barco, además de su casco, es la que pone la voz; el sonido del Agua (ese tesoro al que se arrojan miles de toneladas de basura al año) es el protagonista; y el sentido humanitario, su pentagrama. Por eso no debería extrañarnos que, entre los tripulantes, haya uno que componga música en homenaje a remotos dolidos que sufren causas lejanas, casi en las antípodas de su patria.
Por eso tampoco debería extrañarnos que usted, luego de escuchar cómo suena la Sinfonía de este Planeta, deje de tocar la corneta solo y se sume a la Orquesta.

http://www.greenpeace.org/espana
http://www.greenpeace.org/espana/news/blog-el-rainbow-vuelve-al-me

Ana Valentina Benjamin

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